Las guías de práctica clínica (GPC) son un conjunto de “recomendaciones desarrolladas de forma sistemática para ayudar a profesionales y pacientes a tomar decisiones sobre la atención sanitaria más apropiada, y a seleccionar las opciones diagnósticas o terapéuticas más adecuadas a la hora de abordar un problema de salud o una condición clínica específica”(1). Además, las GPC tienen la potencialidad de reducir la variabilidad y mejorar la práctica clínica(2).
En nuestro país, la puesta en marcha del Programa de Guías de Práctica Clínica en el Sistema Nacional de Salud (SNS), en el año 2006, supuso un salto cualitativo en el desarrollo de GPC. Mediante un convenio ministerial entre la Agencia de Calidad del SNS y las agencias y unidades de Evaluación de Tecnologías Sanitarias, este programa se comprometió al desarrollo de una metodología común tanto para la elaboración de GPC como para su actualización e implementación. Este último aspecto es el que pretende abordar este manual.
Las GPC pueden ser consideradas como un instrumento clave para la transferencia del conocimiento —la mejor evidencia científica disponible— a la práctica. La materialización de esta traslación supone, en la mayor parte de los casos, asumir la necesidad de un cambio en la práctica cotidiana en niveles que afectan tanto a los individuos como al contexto social y a las instituciones en las que utilizar una GPC.
La Real Academia Española define implementar como “poner en funcionamiento, aplicar métodos, medidas, etc., para llevar algo a cabo”. La mera publicación y difusión de una GPC no conlleva necesariamente su utilización en la práctica, por lo que es necesario diseñar planes de implementación que faciliten este proceso, que signifiquen trasladar la GPC a la práctica clínica. La implementación de una GPC tiene como objetivo conseguir que se sigan las recomendaciones que ésta propone, para lo que es necesario identificar aquellos elementos que pueden facilitar o dificultar su seguimiento.
La implementación debe ser entendida como un proceso planificado cuyas principales características son el dinamismo y la particularidad. Atendiendo a estas características, el diseño de cada plan de implementación requiere prestar especial atención a aquello que lo convierte en particular. Por un lado, al contexto, tanto institucional como social, en el que se va a implementar una determinada GPC; por otro, a las barreras y facilitadores que dificultarán o favorecerán el cambio en la práctica y, finalmente, a la valoración de las estrategias de intervención que, atendiendo a lo anteriormente señalado, pueden resultar más efectivas y eficientes a la hora de culminar la implementación de la GPC exitosamente, lo que implícitamente conduce a la necesidad de evaluar el plan.
En este manual se asume la implementación de una GPC como un proceso de adopción local, por lo que es necesario conocer las características del contexto donde se van a aplicar las recomendaciones de la GPC. El hecho de que los contextos sean variables, tanto en el tiempo como en el espacio, implica que no existan fórmulas mágicas ni recomendaciones universales para desarrollar un proceso de implementación. Por ello, los capítulos del manual han sido concebidos como aproximaciones que faciliten el abordaje de los diferentes aspectos que conforman el plan de implementación, y se han organizado en cinco capítulos:
Además, el manual cuenta con seis anexos con importante información que pretenden reforzar su carácter práctico:
Este manual, además de servir como guía para implementar las GPC del Programa de Guías de Práctica Clínica en el SNS, puede resultar de utilidad para cualquier equipo o institución que pretenda implantar la toma de decisiones basada en GPC.
En definitiva, este documento pretende facilitar el proceso de implementación de una GPC ayudando a los implementadores en la selección de la guía a implementar, en la constitución del equipo implementador, en la planificación del proceso y guiándoles en aspectos que deben tenerse en cuenta para aumentar las posibilidades de alcanzar el éxito, asumiendo que todas las estrategias de implementación son efectivas en algunas circunstancias, pero ninguna lo es en todas(3,4).
Por último, es importante no perder de vista el carácter continuo de las diferentes etapas por las que pasa una GPC. Poner en marcha procesos de implementación puede suponer, más allá del seguimiento de sus recomendaciones, una importante fuente de información que alimente tanto la actualización de la propia GPC implementada, como futuros procesos de elaboración de guías.
Para difundir y facilitar el uso de este manual se dispone de una versión electrónica a la que se puede acceder a través del portal de GuíaSalud (http://www.guiasalud.es)(5).
Última actualización: marzo 2010


