Elaboración de Guías de Práctica Clínica en el Sistema Nacional de Salud

Manual metodológico

  1. Introducción
  2. Alcance y objetivos de una guía de práctica clínica (GPC)
  3. Composición y funcionamiento del grupo elaborador de la GPC
  4. Formulación de las preguntas clínicas de la GPC
  5. Búsqueda y selección de la evidencia científica
  6. Evaluación y síntesis de la evidencia científica
  7. Formulación de las recomendaciones
  8. Claves para facilitar la implementación de las GPC
  9. Implicación de los pacientes/cuidadores en la elaboración de GPC
  10. Revisión externa
  11. Edición de la GPC
  12. Anexos
  13. Listado completo de tablas y figuras

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10. Revisión externa

Pablo Alonso

En este apartado se aporta información sobre el papel de la revisión externa, tanto para identificar áreas de mejoras de la GPC como para facilitar su puesta en práctica.

Una vez que el grupo elaborador dispone de un borrador avanzado de la guía es importante llevar a cabo una fase de revisión externa independiente. Esta etapa es fundamental para matizar y enriquecer la guía así como para asegurar la exactitud de sus recomendaciones. Este proceso aumenta la validez externa de la guía y sus recomendaciones, y facilita que el producto final sea más realista con el entorno al que va dirigido.

La revisión externa debe ser de carácter multidisciplinar, y dependiendo del tema de interés de la guía, debería incorporar a un amplio grupo de profesionales de los diversos ámbitos relacionados. Por ejemplo, en una guía sobre el manejo de la hepatitis que incluya únicamente médicos de familia y gastroenterólogos en su grupo elaborador, en su revisión externa podría ampliar el espectro de profesionales relacionados con la inclusión de farmacólogos, enfermería, gestores, epidemiólogos y bioquímicos entre otros. También es importante que incluya otros médicos de familia y gastroenterólogos además de los propios miembros del grupo elaborador. Por otro lado, es necesario que la revisión externa cuente con la participación de pacientes o de cuidadores, con el objetivo de matizar y enriquecer la versión final de la guía.

No existe un número óptimo de revisores externos, habitualmente unos 10 ó 12 y excepcionalmente, dependiendo del tema de la guía, hasta 15 ó 20. Contar con un número amplio de revisores asegura la multiplicidad de visiones y en parte también es necesario para garantizar un buen nivel de repuesta. Es recomendable contactar con antelación con los revisores externos para que reserven en sus agendas tiempo para la revisión del documento.

Existen múltiples posibilidades en relación con el proceso de revisión y con la exhaustividad que se espera de los revisores. Una de ellas es ofrecer la posibilidad de que revisen la guía completa, o que dependiendo de sus conocimientos o de su ámbito de interés, se centren en algunos de los distintos apartados o secciones. Es importante que los pacientes o cuidadores revisen, al menos, los materiales informativos elaborados, y si fuera posible, sería deseable que revisaran la versión completa.

Para la incorporación de comentarios es útil proporcionar a los revisores una manera de recogerlos tabulados y ordenados, por ejemplo mediante cajetines al final de cada apartado o sección. Una vez recibidos los comentarios de todos los revisores es igualmente importante ordenarlos por apartados o secciones y hacerlos circular entre los miembros del grupo elaborador para su valoración.

De manera opcional, en esta etapa de revisión externa, la versión avanzada de la guía puede enviarse para su valoración a los principales agentes o a los grupos implicados con el tema objeto de la guía. Por ejemplo, puede enviarse a sociedades científicas que no hayan participado o a asociaciones de pacientes o cuidadores. En estos casos puede ser útil un formulario de revisión de la guía más sencillo con preguntas cerradas y una sección de comentarios adicionales para obtener una tasa de respuesta lo más elevada posible. Idealmente puede ser útil una revisión de estilo por parte de un periodista o de un escritor experto en temas de salud.

En la Figura 10.1 se presenta el procedimiento para la realización de la revisión externa de la GPC.

Figura 10.1 Revisión externa de la GPC

Figura 10.1. Revisión externa de la GPCD

La etapa de Revisión Externa es fundamental para matizar y enriquecer la GPC, así como para asegurar la exactitud de sus recomendaciones.

La revisión externa debe ser de carácter multidisciplinar, por ello es necesario que participen profesionales de los diferentes ámbitos abordados en la guía.

Es importante que los pacientes o cuidadores revisen la guía, o al menos los materiales informativos dirigido a ellos.

Última actualización: 7 de mayo de 2008

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