Idoia Gaminde , Teresa Hermosilla, Carola Orrego, Petra Díaz del Campo
En este apartado se describen estrategias para orientar al GEG de cómo integrar la perspectiva y visiones de pacientes y de cuidadores en el proceso de elaboración de la GPC. Entre las diferentes opciones que se aportan se incluye la de incorporar a pacientes/cuidadores como miembros del grupo elaborador.
Las estrategias para que las GPC (Guías de Práctica Clínica) incorporen las visiones de pacientes y de cuidadores que se presentan están basadas en experiencias anglosajonas como la de NICE (National Institute for Clinical Excellence, Instituto Nacional para la Excelencia Clínica del Reino Unido) y SIGN (Scottish Intercollegiate Guidelines Network, Red Escocesa Intercolegiada sobre Guías de Práctica Clínica), así como en trabajos recientes realizados en nuestro país1. Este apartado también pretende servir de reflexión sobre la necesidad de incorporar a pacientes y cuidadores en la elaboración de las GPC, de forma que si el GEG (Grupo Elaborador de la Guía) decide incorporarlos, sean miembros de pleno derecho. Este capítulo es un resumen realizado a partir de un documento de revisión de la literatura disponible en el Portal GuíaSalud (versión pdf, 552 kb).
El objetivo de las GPC es ayudar a los médicos y a los pacientes a tomar decisiones sobre la atención más adecuada en situaciones clínicas específicas. Los profesionales sanitarios tienen conocimientos sobre aspectos médicos técnicos, tales como procedimientos diagnósticos, causas de la enfermedad, pronóstico, opciones de tratamiento y estrategias preventivas. Pero sólo los pacientes han experimentado la enfermedad, y saben de sus circunstancias sociales, sus hábitos, sus comportamientos, sus actitudes frente al riesgo, sus valores y sus preferencias2.
Por ejemplo, aunque saber cuál es la gravedad de una angina sea suficiente para recomendar el tratamiento más adecuado, hay enormes variaciones en la percepción de la gravedad entre pacientes con un mismo nivel de síntomas3. Este mismo nivel de síntomas puede causar un nivel de malestar diferente, las limitaciones funcionales pueden tener también diferente significado dependiendo de su actividad física o laboral, y los niveles de ansiedad asociados a la posibilidad de tener una angina pueden variar. Por lo tanto, no parece bastar con una simple evaluación de los síntomas, sino que hay que considerar el impacto que estos síntomas tienen sobre el paciente, sobre su vida, etc. Las GPC deberían contemplar el grado en que las recomendaciones pueden variar según las preferencias de los pacientes, cuando la mortalidad o la morbilidad de procedimientos alternativos son tan similares que se puede ofertar cualquiera de los dos tratamientos3, o cuando entre las posibles intervenciones haya que valorar, por ejemplo, la supervivencia con respecto a la calidad de vida o cuando determinados procedimientos impliquen ciertos riesgos que algunos pacientes quizá no estén dispuestos a asumir.
El objetivo de implicar a los pacientes y a sus cuidadores es, por tanto, garantizar que la GPC trate aquellos aspectos que son importantes para ellos y que sus puntos de vista queden correctamente reflejados4.
Actualmente, la experiencia española en la participación de los pacientes en la elaboración de GPC es escasa. Por ello, antes de preguntarse cómo implicar a los pacientes, el GEG debería reflexionar sobre cuáles son los objetivos que se pretenden con la incorporación de pacientes en cada GPC, tal como se recoge en la tabla 9.1:
Tabla 9.1. Aspectos que el GEG ha de valorar para decidir la inclusión de pacientes/cuidadores o el modelo de participación:
De cara a la implicación de los pacientes/cuidadores en la elaboración de las GPC se presentan cuatro opciones, no necesariamente incompatibles entre sí:
Se propone la identificación de las perspectivas de los pacientes y cuidadores a través de la búsqueda bibliográfica sobre sus experiencias, de las organizaciones de pacientes/cuidadores, de otras organizaciones del sistema de salud y directamente de los usuarios de los servicios. Los estudios pueden ser tanto cualitativos como cuantitativos, y deben reflejar las experiencias y preferencias de pacientes y cuidadores con relación al tema clínico de la GPC. Idealmente se debería disponer de un informe con el resultado de la búsqueda para la primera reunión del equipo, o al menos para la fase de la formulación de preguntas clínicas. Lo que se pretende es que el GEG tenga información sobre la perspectiva de los pacientes/cuidadores desde el principio del proceso. Es la opción más factible y la primera que se debe explorar.
Los tipos de estudio que interesan incluyen las perspectivas de los pacientes y de los cuidadores sobre4:
Habitualmente será necesario buscar estudios cualitativos, que no siempre están indexados en las bases de datos biomédicas habituales. Por ello se recomienda buscar en otras fuentes, como las que se citan en la tabla 9.2, o consultar monografías relevantes5-7.
Tabla 9.2. Fuentes de información utilizadas para búsqueda de estudios cualitativos.
Si la búsqueda bibliográfica no proporciona la información requerida, puede ser recomendable realizar estudios cualitativos específicos. Una buena introducción sobre como hacerlo es el monográfico de Murphy y cols.8 En él se revisa el papel de la investigación cualitativa en salud, y se describen los diferentes métodos. Incorpora además criterios para evaluar la calidad de las investigaciones.
En caso de que se opte por la realización de un estudio cualitativo original, el GEG tiene que garantizar que se realice con el máximo rigor.
El enfoque del estudio puede ser muy variable en función de los objetivos. Por ejemplo, en una GPC de cuidados paliativos pueden plantearse entrevistas en profundidad con pacientes o familiares para conocer su vivencia con respecto a la relación con el sistema sanitario, mientras que en una GPC sobre asma puede ser adecuado realizar grupos de discusión para delimitar las preguntas sobre las que se estructurará la GPC y las variables de resultado.
Los temas que aparecen a partir de estos trabajos ayudan a delimitar cuáles son las preocupaciones de los pacientes y de los cuidadores que deberían ser abordadas en la GPC. Estos temas se presentan en la primera reunión del grupo4 o en la etapa de formulación de preguntas.
En el momento inicial, cuando se crea un GEG, los pacientes/cuidadores pueden ser incluidos como un miembro más del grupo. Ello requiere una dinámica de grupo muy cohesionada, así como una preparación y una madurez tanto de los profesionales como de los propios pacientes/cuidadores. Se recomienda reclutar un mínimo de dos representantes de pacientes/cuidadores4, con un proceso de selección transparente. Las asociaciones de pacientes/cuidadores pueden servir de contacto inicial para valorar la adecuación de los perfiles de los participantes. Se suele realizar formación para pacientes/cuidadores y se les debe dar apoyo a lo largo del proceso.
La incorporación de pacientes/cuidadores al GEG puede llevarse a cabo de distintas formas:
Las cuestiones clave que debe contemplar el GEG que ha incorporado a los pacientes/cuidadores son:
A continuación se describe la contribución de la participación de los pacientes o de los cuidadores en la elaboración de una GPC:
La orientación de la pregunta clínica puede ser distinta en función de las aportaciones que haga el paciente, y a la larga puede ser un facilitador más en la implementación de la GPC. Por tanto, se debe garantizar que los temas identificados por los pacientes/cuidadores se utilizan para las preguntas clínicas a las que debe responder la GPC4.
Los pacientes/cuidadores pueden aportar perspectivas de interés que permitan incluir en las búsquedas, no solo los aspectos relacionados con resultados clínicos -tales como mortalidad-, sino también otros como percepción del dolor, confortabilidad, etc. que tienen un componente más cualitativo y que no suelen investigarse en estudios de esta índole. Conviene señalar aquí la diferencia entre los resultados centrados en la enfermedad (Disease Oriented Outcomes) y los resultados centrados en los pacientes (Patient Oriented Outcomes)9. Estos últimos, a diferencia de los primeros, son los resultados que preocupan al paciente y que le ayudan a una vida más larga o mejor, incluyendo entre otros la reducción de morbilidad, la mortalidad, la mejora de síntomas o de la calidad de vida relacionada con la salud. En concreto, los pacientes/cuidadores pueden contribuir de manera importante en la selección de las variables más relevantes en la etapa de formulación de preguntas (ver apartado 4 del manual).
En las fases de búsqueda, evaluación y síntesis de la evidencia científica, la interpretación de los artículos de investigación debe realizarse desde la perspectiva del paciente o cuidador, por ejemplo, identificando las medidas de resultados que consideran relevantes para cada pregunta, o analizando si se ha tenido en cuenta la perspectiva de los pacientes/cuidadores al elaborar las conclusiones. Además, se deben identificar las áreas en las que es necesario establecer de forma explícita las preferencias y las opciones de los pacientes.
Por último, la participación activa de los pacientes/cuidadores en el momento de la presentación, y sobre todo en la diseminación, es de suma importancia, dado que dicha implicación puede favorecer su éxito como se ha reiterado a lo largo de este capítulo. Es especialmente útil contar con el apoyo de organizaciones estructuradas que actúen como elementos de difusión, ya que esto implica que también contribuirán al conocimiento por parte de los pacientes/cuidadores de las recomendaciones que para ellos se deriven.
Es un proceso de consulta abierto para todos los grupos de interés (stakeholders), incluyendo grupos de pacientes/cuidadores. En España existe poca experiencia al respecto, y esta fase requiere una estructura consolidada.
La consulta del borrador tiene como objetivo asegurar que los criterios y las experiencias de los pacientes/cuidadores están presentes en el trabajo del GEG. En esta fase es necesario:
También los pacientes/cuidadores pueden participar en el proceso de revisión externa de la GPC, tanto a nivel individual como a nivel de grupos organizados. Si se realiza a nivel individual, la elección de estas personas ha de ser transparente y protocolizada. El líder del grupo debe reunirse con los pacientes/cuidadores (que pueden ser uno o varios) y explicar el objetivo que se pretende alcanzar con la lectura de la GPC. A nivel grupal, este proceso consiste en pasar el borrador del documento a un grupo formal de pacientes/cuidadores (asociación, organización, etc.) que tenga como objetivo un problema de salud igual o parecido al que persigue la GPC. Esto siempre debe mantenerse en el marco de una colaboración técnica, evitando posibles confusiones con los objetivos reivindicativos de dichas organizaciones, que aun siendo lícitos no son los objetivos clínicos que persigue la GPC.
Esta versión actuará como facilitadora en la implantación de la GPC, al trasladar los contenidos esenciales de la misma al paciente medio al que va dirigida, y favorecer la comprensión de las ventajas y posibles inconvenientes de las recomendaciones. Dicha versión debería formar parte del proceso de elaboración de la GPC, aunque no necesariamente ha de ser desarrollada por el mismo GEG.
Los contenidos deben aportar información relevante para el paciente y deben ser proporcionados sobre la base de la mejor evidencia científica disponible. En la elaboración de la GPC-P deberían considerarse los criterios propuestos para la evaluación de la calidad de su contenido como DISCERN10, o IPDAS11 (Internacional Patient Decisión Aid Standards Collaboration), recientemente adaptado para evaluar el contenido de GPC-P12.
En el diseño de la GPC-P se debe ser muy cuidadoso con la legibilidad lingüística y tipográfica. Existen varias técnicas de medición objetiva de la legibilidad lingüística (sobre todo en lengua inglesa) con versiones informáticas, algunas de las cuales están siendo estudiadas y validadas en castellano13. Aunque no son técnicas consolidadas y necesitan más investigación, pueden ser de ayuda a la hora de elaborar los contenidos. En cuanto a la legibilidad tipográfica, un reciente artículo14 presenta una serie de recomendaciones para mejorarla y que se pueden aplicar a la elaboración de una GPC de pacientes.
La incorporación de pacientes/cuidadores en la elaboración de GPC en nuestro país está aún en sus inicios, y la decisión de incorporarlos y de optar por uno u otro modelo de participación requiere una cuidadosa valoración de los objetivos, de la experiencia del grupo y de los medios disponibles.
Las distintas opciones que se han presentado no son mutuamente excluyentes, y para equipos con poca experiencia en incorporación de pacientes/cuidadores puede ser preferible comenzar con objetivos menos ambiciosos (como la revisión de la literatura o la realización de estudios cualitativos), antes de involucrarlos en procesos mas complejos.
Otras opciones incluyen la participación de pacientes/cuidadores en fases más concretas del proceso de elaboración, como la formulación de las preguntas y la revisión de las recomendaciones y de la GPC-P, siempre en respuesta a unos objetivos bien definidos.
Existen diferentes opciones para incorporar la visión de pacientes y personas cuidadoras en las GPC:
Independientemente del modelo de participación elegido es importante que la percepción, preferencias y punto de vistas de los pacientes/cuidadores sean tenidos en cuenta e incorporados en la elaboración de la GPC
Tabla 9.1. Aspectos que el GEG ha de valorar para decidir la inclusión de pacientes/cuidadores o el modelo de participación (30 kb)
Tabla 9.2. Fuentes de información utilizadas para búsqueda de estudios cualitativos (37 kb)
Última actualización: 7 de mayo de 2008

