Ignacio Marín, Maria-Dolors Estrada, Emilio Casariego
En este apartado se explica la necesidad de definir desde el principio la perspectiva en que se sitúa la GPC, el ámbito sanitario de aplicación y el motivo que lleva a su realización, respondiendo a las preguntas: ¿Por qué se hace?, ¿para qué?, ¿a qué profesionales se dirige la guía? y ¿a qué pacientes?
En la elaboración de una Guía de Práctica Clínica (GPC) el desarrollo de la etapa de delimitación del alcance y de los objetivos es crucial, pues de ello dependerá en parte que el enfoque de la guía sea el que se busca y que la revisión de la literatura científica (RL) y la elaboración de recomendaciones sean específicas y estén bien dirigidas.
El resultado del desarrollo de esta etapa se concreta en la elaboración de un documento que acote el tema y facilite la elaboración de las preguntas clínicas que abordará la guía. La correcta realización del documento será una garantía de que la GPC responde a los objetivos que pretende clarificar.
Los pasos que se deben seguir en esta etapa para definir los objetivos de la GPC son:
La aproximación realizada a esta etapa se refleja en los criterios 1 a 3 (ver anexo 1 (versión pdf, 81 kb)) del Instrumento AGREE. Se recomienda al grupo elaborador de la GPC que utilice este instrumento para realizar una valoración del procedimiento que han seguido antes de dar por finalizada la etapa.
La definición del alcance y de los objetivos debe realizarse antes de la constitución formal del grupo elaborador, o bien mientras tiene lugar tal proceso de constitución. Por tanto, esta definición puede darse en dos escenarios distintos: puede ser que el grupo elaborador se encuentre el alcance y los objetivos ya delimitados, o bien que deba delimitarlos el propio grupo. Esto suele depender de si la iniciativa de realizar la GPC se sitúa en el contexto de un programa de guías, o si surge del propio grupo elaborador.
En el contexto de un programa de guías, lo habitual (aunque no siempre ocurre así) es que los promotores de la guía sepan claramente lo que desean y tengan bien delimitado el encargo, y que el grupo elaborador encuentre el alcance y los objetivos ya definidos. Cuando la iniciativa de realizar la guía es del grupo elaborador o se encuentra con un encargo excesivamente genérico, es el propio grupo el que debe delimitar el alcance y los objetivos, con el acuerdo de la institución promotora.
Una buena realización de esta etapa va a condicionar el futuro impacto de la guía sobre la salud de la población diana. Por eso se pretende que queden claras cuatro cuestiones:
Aunque el alcance y los objetivos deben venir marcados por quien promueve la guía, habitualmente se elabora una versión provisional que posteriormente se convertirá en un documento definitivo realizado por el grupo que elabora la GPC, en estrecho contacto con la entidad promotora, tras consultar con profesionales expertos en el tema de la guía. De algún modo es el documento que concreta el acuerdo entre quien encarga la guía y el equipo elaborador, fijando los límites y objetivos que se cubrirán con ella.
Se considera necesario que el grupo elaborador valore, complete o desarrolle algunos apartados habitualmente ausentes en el encargo. Tales apartados suelen ser los siguientes:
Todos los pasos comentados para delimitar el alcance y los objetivos de la guía se facilitan si se realiza una búsqueda preliminar de la literatura científica. Es conveniente que el grupo elaborador, en estrecho contacto con los promotores, realice una amplia búsqueda preliminar de la literatura dirigida a identificar revisiones sistemáticas de la evidencia científica y guías relevantes sobre el tema de estudio. Con esto, además de ayudar a obtener una visión global y a delimitar las áreas clave, se facilita al grupo elaborador la cuantificación del volumen de literatura y, por consiguiente, la carga de trabajo que comportará el desarrollo de la GPC.
Para conseguir una buena definición del contenido de la propuesta formalizada en el documento de alcance y objetivos, es conveniente consultar con expertos y potenciales miembros del grupo elaborador de la guía para asegurar que han sido consideradas todas las áreas relevantes.
En algunas organizaciones, como por ejemplo el NICE (National Institute for Clinical Excellence, Instituto Nacional para la Excelencia Clínica del Reino Unido), se abre un periodo de cuatro semanas de consulta con diferentes organizaciones que representan a los profesionales sanitarios, a la administración, a los pacientes y a las personas cuidadoras, así como con empresas con interés en el tema de la guía. Durante ese tiempo se organiza una reunión con aquellas personas o grupos interesados que se han registrado para proporcionar detalles sobre su alcance y sobre sus objetivos.
Antes de incorporar al documento de alcance y objetivos los aspectos adicionales surgidos durante tales consultas, el grupo elaborador debe valorar su inclusión ya que podrían hacer imposible el desarrollo de la guía en el tiempo previsto. No obstante, deberían tomarse en cuenta aquellas sugerencias relevantes que hagan más útil la guía y que respondan a las expectativas de profesionales o de pacientes. Una vez terminado dicho proceso, sería aconsejable no hacer cambios sin consulta previa entre la institución promotora y el grupo elaborador, y sólo en circunstancias excepcionales (por ejemplo, la aparición de una innovación científica que afecte fuertemente a la guía).
El documento de alcance y objetivos de la guía debe ser de público acceso (se sugiere la web de la institución promotora), y debe permanecer disponible hasta que la guía sea publicada.
Plasmar en un documento los objetivos que se pretenden alcanzar con la guía ayuda en el proceso de su desarrollo y facilita la relación con los promotores. El documento debe ser claro y estructurado, y debe incluir al menos los ocho aspectos señalados en el punto 2.1, además de un esquema general de las preguntas clínicas.
En este documento, los objetivos generales de la guía deben ser descritos con detalle, y los beneficios sanitarios esperados con su aplicación deben ser específicos del problema clínico que se trata. Asimismo, los aspectos clínicos tratados deben estar descritos detalladamente, en especial los escenarios clínicos clave para los que se esperan recomendaciones. Respecto al ámbito de aplicación, debe haber una descripción de la población diana, y en concreto deben estar claramente descritos los y las pacientes a quienes se pretende aplicar la guía (rango de edad, sexo, gravedad, descripción clínica y comorbilidad).
En el Anexo 3 (versión pdf, 101 kb) se adjunta a modo de ejemplo un extracto del documento de alcance y objetivos de una guía NICE sobre osteoporosis, que puede consultarse completo en la web aportada en la bibliografía.
En esta fase deben quedar claros y específicamente desarrollados el alcance, es decir, la puesta en perspectiva de la GPC, y los objetivos, lo qué se pretende obtener con ella. Se debe elaborar un documento entre quienes promueven la guía y el grupo elaborador que plasme los siguientes aspectos:
Este documento requiere la realización de consultas con personas expertas y una revisión bibliográfica inicial.
Anexo 3. Ejemplo de la redacción del apartado "Alcance y objetivos" de una GPC sobre osteoporosis del NICE (pdf, 101 kb)
Última actualización: 7 de mayo de 2008

