: Apartados con Preguntas
: Apartados con RecomendacionesVarios estudios han demostrado una asociación del insomnio con un peor estado de salud en general y con la percepción de la propia salud como mala13,14. El insomnio casi siempre se presenta asociado a fatiga diurna y alteraciones del humor tales como irritabilidad, disforia, tensión, indefensión o incluso estado de ánimo deprimido13,15,16. Incluso se sugiere que el insomnio crónico no tratado puede ser uno de los factores de riesgo para desarrollar depresión mayor17. Además, los pacientes con insomnio suelen presentar quejas somáticas, típicamente gastrointestinales, respiratorias, dolores de cabeza y dolores no específicos13,18.
Durante el día, el paciente con insomnio crónico tiene problemas que afectan tanto a su salud como a su funcionamiento social y laboral5,19. Por una parte, se queja de síntomas en el ámbito emocional, cognitivo y conductual y de deterioro en los ámbitos social y laboral, con un aumento del absentismo20. Por otra, además, tiene más tendencia a tener accidentes de trabajo y de tráfico. En una encuesta, realizada recientemente en Estados Unidos, el 26% de las personas con problemas de insomnio que fueron entrevistadas refirieron que, en contadas ocasiones, tienen sensación de adormecimiento mientras conducen o durante su jornada laboral. Todo ello redunda en una peor calidad de vida: se muestran más impacientes con los demás, tienen dificultades para concentrarse, para organizar su trabajo o advierten que su productividad es más baja de lo esperado4.
En cuanto al uso de los servicios asistenciales, algunos estudios también realizados en Estados Unidos, muestran que los pacientes con insomnio, en general, frecuentan más las consultas, lo que supone un aumento de los costes sanitarios tanto directos como indirectos21,22. En el esquema 1 se recogen algunos de los efectos que el insomnio provoca en la salud, con consecuencias tanto a nivel personal como social.
Esquema 1. Efectos del insomnio en la salud

Cuando el insomnio se cronifica se asocia con una mayor comorbilidad18. El insomnio o sus manifestaciones típicas se han relacionado en estudios epidemiológicos con enfermedades respiratorias (enfermedad pulmonar obstructiva crónica –EPOC-, asma, bronquitis crónica), enfermedades reumáticas, enfermedades cardiovasculares (enfermedad coronaria, hipertensión) y cerebrovasculares (ictus), diabetes y enfermedades que cursan con dolor, entre otras18,19.
En cuanto al efecto del tabaco y el alcohol los resultados son claros. Fumar se asocia con más dificultades para iniciar y mantener el sueño, y con más somnolencia diurna, mientras que el alcohol se usa con frecuencia como automedicación entre las personas con insomnio13,15. Cerca del 10% de los pacientes con insomnio consumen alcohol varias noches por semana4.
Una relación que se ha demostrado repetidamente en estudios de población general es la que existe entre los factores psicopatológicos y el insomnio. Se pone de manifiesto que pacientes con insomnio crónico o persistente tienen un riesgo mayor de padecer otros trastornos psiquiátricos, especialmente depresión, ansiedad o alcoholismo, frente a pacientes sin insomnio o aquellos que ya están recuperados de este trastorno5. La relación con la depresión es particularmente clara. Por una parte, las dificultades típicas del insomnio están presentes en cuatro de cada cinco personas con un trastorno depresivo mayor; por otra, la persistencia de las manifestaciones del insomnio aumenta marcadamente la probabilidad de padecer una depresión mayor en un período de un año12,23.
No está claro si el hecho de padecer insomnio se asocia con un aumento de la mortalidad. Según algunos autores, los problemas de sueño en el anciano, concretamente, sí están ligados a un mayor riesgo de mortalidad24.
En cuanto al impacto del insomnio en la población de nuestro país, la carga de enfermedad estimada en el año 2006 y expresada en años de vida perdidos ajustados por discapacidad (AVAD) se presenta a continuación (ver tabla 1 y gráfico 2)25. Dado que no se registró ninguna defunción ocasionada por esta causa, toda la carga es atribuible a la morbilidad y discapacidad asociadas.
Tabla 1. Carga de enfermedad por insomnio (primario)*. España. 2006
Hombre |
Mujeres |
Totales |
|
|---|---|---|---|
| AVAD | 16669 |
20959 |
37628 |
| Reparto por sexo | |||
| AVAD | 44.3 % |
55.7 % |
100 % |
| Sobre el total de neuropsiquiátricas | |||
| AVAD | 2.5 % |
2.6 % |
2.6 % |
| Sobre el total de enfermedades no trasmisibles | |||
| AVAD | 0.7 % |
1.0 % |
0.8 % |
| Sobre todas las causas | |||
| AVAD | 0.6 % |
0.9 % |
0.7 % |
(*) Código F51 de la CIE-10
AVAD: Años de vida ajustados por discapacidad.
Fuente: información facilitada y elaborada por el Servicio de Informes de Salud y Estudios. Consejería de Sanidad. Comunidad de Madrid.
Gráfico 2. Carga de enfermedad por insomnio (primario) por grupos de edad*. España. 2006

(*) Código F51 de la CIE-10
AVAD: Años de vida ajustados por discapacidad.
AVD: Años vividos con discapacidad o mala salud.
AVP: Años de vida perdidos por muerte prematura.
Fuente: información facilitada y elaborada por el Servicio de Informes de Salud y Estudios. Consejería de Sanidad. Comunidad de Madrid.
Con respecto a la de los países europeos, las cifras globales para España son semejantes a las de los países de su entorno europeo (tabla 2).
Tabla 2. Carga de enfermedad por insomnio (primario)*. Subregión Europa-A (OMS), 2004
Hombre |
Mujeres |
Totales |
|
|---|---|---|---|
| AVAD | 155085 |
198419 |
353504 |
| Reparto por sexo | |||
| AVAD | 43.9 % |
56.1 % |
100 % |
| Sobre el total de neuropsiquiátricas | |||
| AVAD | 2.6 % |
2.8 % |
2.7 % |
| Sobre el total de enfermedades no trasmisibles | |||
| AVAD | 0.7 % |
0.9 % |
0.8 % |
| Sobre todas las causas | |||
| AVAD | 0.6 % |
0.9 % |
0.7 % |
(*) Código F51 de la CIE-10
AVAD: Años de vida ajustados por discapacidad.
Fuente: WHO. The global burden of disease: 2004 update (2008). Información facilitada y elaborada por el Servicio de Informes de Salud y Estudios. Consejería de Sanidad. Comunidad de Madrid
Hay pocos estudios sobre prevalencia de insomnio en las personas mayores de 65 años. En estudios internacionales, las cifras varían entre un 12% y un 40%26. En nuestro ámbito, los estudios muestran que, aunque alrededor de un 32% de los mayores presentan perturbaciones en la esfera del sueño, las cifras se sitúan en torno al 12% cuando se refieren a las clasificaciones del insomnio. Destacan como más prevalentes las que se refieren al “despertar precoz” y al “despertar cansado”6,8.
Aunque no todas las alteraciones del sueño son patológicas en estas franjas de edad, las perturbaciones del sueño graves pueden contribuir a la depresión y a un deterioro cognitivo17. Hay estudios que informan de que el sueño alterado de forma crónica influye en el funcionamiento diurno (por ejemplo el humor, la energía, el rendimiento) y la calidad de vida, y hay evidencias de que estas perturbaciones del sueño contribuyen a aumentar los costes de atención de la salud26.
Las tasas de prevalencia de insomnio son aun más altas cuando se tienen en cuenta la coexistencia de otras enfermedades clínicas o psiquiátricas. Los cambios de estilo de vida relacionados con la jubilación, la mayor incidencia de problemas de salud y el mayor uso de medicación, sitúan a las personas mayores en un mayor riesgo de alteraciones del sueño26.
Las consecuencias del insomnio crónico en los mayores se traducen en tiempos de reacción más lentos y mayor dificultad para mantener el equilibrio, lo que conlleva un incremento del riesgo de caídas. Estas caídas están relacionadas con un incremento del riesgo de mortalidad. También presentan déficits en atención y memoria como resultado de un sueño pobre o escaso, síntomas que podrían ser malinterpretados como propios de un deterioro cognitivo leve o demencia24,27.
Gráfico 2. Carga de enfermedad por insomnio (primario) por grupos de edad*. España. 2006
(pdf, 28 Kb.)
Esquema 1. Efectos del insomnio en la salud
(pdf, 48 Kb.)
Tabla 1. Carga de enfermedad por insomnio (primario)*. España. 2006
(pdf, 28 Kb.)
Tabla 2. Carga de enfermedad por insomnio (primario)*. Subregión Europa-A (OMS), 2004
(pdf, 29 Kb.)
Última actualización: mayo de 2010


