Guía de Práctica Clínica para el Manejo de Pacientes con Insomnio en Atención Primaria.

V. resumida | Info. pacientes | Consulta rápida

  1. Introducción
  2. Alcance y objetivos
  3. Metodología
  4. Epidemiología del insomnio
  5. Conceptos, definición, características clínicas y clasificaciones
  6. Diagnóstico del insomnio
  7. Tratamiento del insomnio
  8. Información al paciente y adherencia al tratamiento
  9. Papel de enfermería
  10. Estrategias diagnósticas y terapeúticas
  11. Difusión e implementación
  12. Recomendaciones de investigación futura
  13. Bibliografía

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5. Conceptos, definición, características clínicas y clasificaciones

Preguntas para responder:

  • ¿Cuáles son los conceptos generales sobre el sueño?
  • ¿Cuál es la definición de insomnio como queja?
  • ¿Cuál es la definición de insomnio como cuadro clínico específico?
  • ¿Cuál es la clasificación del insomnio?

5.1. Conceptos generales: fases del sueño

El sueño es un estado (o conducta compleja), diferente de la vigilia, con la que está íntimamente relacionado, aunque ambos expresen distintos tipos de actividad cerebral. Los dos estados se integran en un conjunto funcional denominado ciclo vigilia-sueño, cuya aparición rítmica es circadiana y resultado de la interacción de diferentes áreas a nivel del troncoencéfalo, diencéfalo y corteza cerebral.

El ser humano invierte, aproximadamente, un tercio de su vida en dormir. Se ha demostrado que dormir es una actividad absolutamente necesaria ya que, durante la misma, se llevan a cabo funciones fisiológicas imprescindibles para el equilibrio psíquico y físico de los individuos: restaurar la homeostasis del sistema nervioso central y del resto de los tejidos, restablecer almacenes de energía celular y consolidar la memoria29,30.

La duración del sueño nocturno varía en las distintas personas y oscila entre 4 y 12 horas, siendo la duración más frecuente de 7 a 8 horas aunque, incluso en una misma persona, la necesidad de sueño cambia de acuerdo a la edad, estado de salud, estado emocional y otros factores. El tiempo ideal de sueño es aquel que nos permite realizar las actividades diarias con normalidad.

Existen dos tipos de sueño bien diferenciados: el sueño con movimientos oculares rápidos, conocido como sueño REM (Rapid Eye Movement) o sueño paradójico, y el sueño con ondas lentas, conocido como sueño No-REM (Non Rapid Eye Movement). El sueño REM o paradójico se asocia a una elevada actividad neuronal y con los sueños31,32. El sueño No-REM se subdivide en cuatro estadios. El estadio 1, es el más corto y se corresponde con la fase de sueño más ligero. El estadio 2 supone más del 50% del tiempo total de sueño. Los estadios 3 y 4 corresponden al denominado sueño delta; siendo éste el sueño más profundo y reparador31,32.

Durante el periodo de sueño nocturno se alternan de manera cíclica (4 a 6 veces) el sueño REM y No-REM. Al inicio de la noche predomina el sueño delta y a medida que se avanza ocupa cada vez menos tiempo, mientras que la duración de los periodos de sueño REM aumenta en los sucesivos ciclos. En el Anexo 2 se presenta un esquema más detallado de la fisiología del sueño.

Cuando existen problemas con el sueño, y estos sobrepasan cierta intensidad o superan la capacidad adaptativa de la persona, es cuando éstos se convierten en patológicos, provocando malestar significativo con síntomas que afectan tanto a la esfera física, como a la psicológica y conductual.

Personas mayores

Las personas mayores, en general, no duermen menos que el resto de la población, sino que duermen distinto. Las características del sueño en los mayores, difieren en algunos aspectos con respecto a las de los adultos. Es importante conocerlas, tanto por parte de los profesionales como del paciente, porque de esta manera evitaremos diagnósticos inadecuados y el paciente se dará cuenta que lo que él percibe como patológico es perfectamente adecuado para su edad.

Con la edad se produce una redistribución del sueño a lo largo de las 24 horas, provocada tanto por la desorganización temporal de las funciones fisiológicas como por la disminución y/o ausencia de sincronizadores externos, lo que se traduce en una menor duración del sueño nocturno y en un incremento de la tendencia al sueño durante el día.

El sueño REM apenas se modifica con la edad y su proporción permanece estable en los sujetos sanos hasta edades muy avanzadas. La única modificación que encontramos es su distribución a lo largo de la noche: el primer REM aparece más precozmente en los mayores que en sujetos más jóvenes y desaparece su incremento a lo largo de la noche. Así, el primer sueño REM es más duradero que en los jóvenes, sin diferencias notables con los correspondientes a los ciclos posteriores.

Desde el punto de vista polisomnográfico, hay un aumento del número de alertamientos (ver glosario) y una menor duración del sueño profundo delta.

Un resumen de las características del sueño en las personas mayores queda reflejado en la siguiente tabla.

Tabla 3. Características clínicas generales del sueño en las personas mayores33

• La duración del sueño nocturno disminuye
• Tendencia a las siestas o “cabezadas” múltiples durante el día
• Sueño más fragmentado
• Mayor número de despertares nocturnos, que pueden ser más prolongados
• Disminución de la capacidad de recuperación del sueño tras períodos de privación de éste
• Disminución de la cantidad de sueño, respecto al tiempo en cama
• Disminución progresiva del umbral del despertar con estímulos auditivos (sueño más ligero)
• Aparente tendencia a un sueño nocturno adelantado y a un despertar precoz
• Mayor percepción de mala calidad del sueño, especialmente entre el sexo femenino
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5.2. Definiciones, etiopatogenia y fisiopatología del insomnio

Insomnio: literalmente es “falta de sueño a la hora de dormir” (del latín, Insomnium)34. Sin embargo, en la práctica este término se usa con significados muy diversos, lo que además de introducir cierta confusión en el ámbito clínico, explica la gran disparidad de los resultados de prevalencia de los estudios epidemiológicos. De hecho, no debería confundirse insomnio, tal y como se usa en esta guía, con la privación o falta de sueño voluntaria o impuesta, ni con la “queja de dormir mal” en la que no existe una repercusión en el funcionamiento al día siguiente.

Las manifestaciones más características del insomnio son las dificultades para iniciar y mantener el sueño y el despertar final adelantado; aunque, como demuestran algunos estudios epidemiológicos, las personas que refieren padecer estas dificultades no reconocen necesariamente padecer insomnio3. Los pacientes que consultan por insomnio además se quejan de otros síntomas durante el día, como son alteraciones del humor (por ejemplo apatía), cansancio, dificultad para realizar las tareas cotidianas, déficit cognitivos, somnolencia y otros. Pese a la queja, en ocasiones, de somnolencia, las personas con insomnio no pueden dormirse durante el día, algo que está demostrado con registros poligráficos diurnos -como el test de latencias múltiples de sueño- y que reconocen cuando se les pregunta directamente por ello35-38. De hecho, muchos autores consideran el insomnio como un estado de hiperalerta o “trastorno de la vigilancia que dura las 24 horas del día”, convirtiéndose en un problema que afecta a la persona, tanto por la noche como por el día39. Aunque en los actuales manuales diagnósticos, no se haga referencia a la dificultad para dormir durante el día, ésta debería incluirse en las definiciones del insomnio; lo que permitiría distinguir el insomnio de aquellas situaciones -frecuentes por otra parte en la clínica-, en las que el sueño nocturno puede estar alterado y el paciente presenta somnolencia diurna pero si intenta dormir, lo consigue. Tal puede ser el caso de una variedad de enfermedades de distintos aparatos y sistemas. No obstante, hay personas que pueden padecer este tipo de afecciones y desarrollan un estado de excesiva activación que afecta a las 24 horas, tal y como ocurre asociado al insomnio.

El insomnio se considera un estado de hiperalerta o “trastorno de la vigilancia que dura las 24 horas del día”, por lo que es característico la dificultad para dormir también durante el día.

Somnolencia y fatiga: hay que resaltar que mientras los pacientes con insomnio crónico se pueden quejar de somnolencia durante el día, en realidad presentan dificultades tanto para dormir a cualquier hora del día (incluida por ejemplo, la siesta), como altos niveles de cansancio (es decir, fatiga). Es importante que el profesional diferencie estos dos conceptos, somnolencia y fatiga, no solo para evaluarlos en el insomnio sino también para descartar otros posibles problemas ligados a excesiva somnolencia diurna.

  1. - La somnolencia es la sensación subjetiva de cansancio físico y mental que está asociada a un aumento en la propensión al sueño. Es la consecuencia típica de la privación de sueño/sueño insuficiente y se caracteriza por accesos de sueño durante el día.
  2. - La fatiga es la sensación subjetiva de cansancio físico y mental que no está asociada a un aumento en la propensión al sueño. Es el estado característico del sueño alterado (insomnio) y se caracteriza por la dificultad para dormir a cualquier hora del día pese al cansancio físico y mental40.

Etiopatogenia del insomnio: Los factores que contribuyen a la aparición, el desarrollo y el mantenimiento del insomnio se agrupan en: predisponentes, precipitantes y perpetuantes 14,41. Esta división, basada en el curso clínico del trastorno en el que actúan los diversos factores es orientativa, pues en algunos aspectos pueden solaparse.

  1. » Factores predisponentes:
    - El género, la edad, el nivel socioeconómico y el estado de salud, son factores predisponentes para el insomnio42.
    - Genéticos. Hay pocos estudios en este ámbito, probablemente por la dificultad para definir el fenotipo. Algunos estudios en gemelos o familias sugieren la heredabilidad del insomnio42. Aunque se necesitan estudios más específicos, lo que parece heredarse son ciertos rasgos temperamentales, como la emocionalidad 43 lo que, a efectos del insomnio, se traduce en una mayor facilidad para alertarse ante una situación estresante44.
    - Psicológicos. Destacan, sobre todo, los sentimientos negativos y la tendencia a rumiar14,45, que difícilmente se puede disociar de la tendencia a internalizar las emociones (inhibición de la expresión emocional), lo que desde el siglo pasado se ha relacionado con estados de hiperactivación somática46. No obstante, algunos “modelos” separan de forma artificial lo emocional y lo cognitivo en la génesis y desarrollo del insomnio. Además, los factores predisponentes de naturaleza psicopatológica han sido ampliamente documentados en estudios que han usado criterios operativos como los del DSM47. Éstos han demostrado que la casi totalidad de los pacientes con insomnio crónico presentan sintomatología y/o rasgos/ trastornos de personalidad; siendo los más comunes el trastorno distímico, los trastornos de ansiedad y los rasgos/trastornos de personalidad obsesivos47. Por otra parte, los pacientes con insomnio crónico usan estrategias de afrontamiento del estrés centradas en la emoción que son menos eficaces en la resolución de problemas y típicamente incrementan la activación emocional48.
  2. » Factores precipitantes:
  3. Los más comunes para el insomnio crónico son aquellos que se relacionan con las situaciones estresantes. Estudios controlados han demostrado que el comienzo del insomnio crónico está precedido de un aumento de acontecimientos estresantes49.
  4. » Factores perpetuantes:
  5. Se relacionan, sobre todo, con el miedo a no dormir y con las creencias y comportamientos no adaptativos (con el consiguiente desarrollo de hábitos erróneos) en relación con el sueño14,42,50.

• Fisiopatología del insomnio: puede resumirse como la de un estado de hiperactivación psicofisiológica. Esto se ha demostrado de forma objetiva en los ámbitos de la actividad cerebral, vegetativa y endocrina51-53. En conjunto estos estudios han demostrado una hiperactividad de los dos brazos (CRH-ACTH-cortisol y simpático) del sistema de respuesta al estrés y de alteraciones en el ritmo de secreción de las citoquinas proinflamatorias (IL-6 y TNFα). Esto parece ser la base fisiológica de las frecuentes quejas clínicas de las personas con insomnio crónico de no poder dormir durante el día (o dicho de otra forma de no presentar somnolencia diurna) y, en cambio, estar fatigados53. En los últimos años se han propuesto varios “modelos” teóricos en este sentido, que ofrecen visiones parciales para fundamentar las técnicas de tratamiento no farmacológico del insomnio50.

Una visión integrada de los factores etiopatogénicos y la fisiopatología del insomnio crónico la ofrece la hipótesis de la internalización ( inhibición de la expresión emocional)14, (ver gráfico 3).

Gráfico 3. Modelo explicativo de los componentes y mecanismos del insomnio crónico: hipótesis de la internalización

Grafico 3

Como se muestra en el gráfico 3, la interacción entre los acontecimientos vitales estresantes y la vulnerabilidad del individuo son el origen del insomnio. En particular, los pacientes con insomnio ponen en marcha estrategias de afrontamiento del estrés centradas en la emoción, típicamente la tendencia a inhibir la expresión emocional (internalización de la emoción), ante dichos estresores. Esto da lugar a un estado de excesiva activación emocional, la cual provoca una excesiva activación fisiológica antes y durante el sueño que impide dormir, es decir, que produce insomnio. Una vez que aparece el insomnio, se establece un proceso de condicionamiento que contribuye a que el insomnio se haga crónico del siguiente modo: cuando la persona ya tiene la experiencia del insomnio, desarrolla miedo a volver a dormir mal y a sus consecuencias, y por tanto una aprensión al insomnio; a partir de ahí su atención se centra excesivamente en el insomnio. El miedo al insomnio, produce entonces por sí mismo una activación emocional y fisiológica, que pasa a primer plano y agrava la excesiva activación fisiológica preexistente y, en consecuencia, el insomnio de un modo circular y creciente, lo que establece una forma condicionada de insomnio crónico. Esta hipótesis, además de dar un sentido global a la relación entre factores etiológicos (el estrés y su afrontamiento) y fisiopatológicos (la excesiva activación emocional y fisiológica y el miedo condicionado), tiene un valor clínico ya que se puede utilizar para formular un plan de tratamiento multidimensional de un problema multifactorial como es el insomnio crónico.

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5.3. Características clínicas del insomnio

Aunque los pacientes con insomnio crónico se quejan principalmente de la cantidad y/o calidad del sueño nocturno, el insomnio como trastorno se caracteriza clínicamente por manifestaciones tanto nocturnas como diurnas39. Por tanto:

Las características esenciales del insomnio crónico incluyen una queja subjetiva de insomnio (respecto a la cantidad y/o calidad del sueño) y dificultades diurnas en las esferas de lo fisiológico, emocional y cognitivo.

Las características clínicas propias del insomnio se presentan en la tabla siguiente:

• Sueño nocturno:
  • – Dificultades para conciliar el sueño (+++)
  • – Dificultades para mantener el sueño (+++)
  • – Despertar final adelantado (+++)
  • – Sueño no reparador (+++)
• Funcionamiento diurno:
  • – Fatiga (+++)
  • – Síntomas de ansiedad y depresión (+++)
  • – Disforia (+++)
  • – Déficits leves de atención / concentración (++)
  • – Déficits de memoria (+)
  • – Déficits en funciones ejecutivas (+)
  • – Excesiva somnolencia (+)
• Otras características asociadas:
  • – Rasgos de personalidad tendentes a la preocupación (+++)

Nota: Características presentes casi siempre (+++), algunas veces (++) y rara vez (+).
Modificado de Morin y Espie15.

5.4. Clasificaciones

Existen múltiples clasificaciones del insomnio, pero a efectos prácticos se puede clasificar en función de la etiología, momento de la noche en que se produce y de su duración.

• En función de la etiología:

  1. - Insomnio primario: el que no tiene un factor etiológico claramente identificable o no está asociado a ningún otro cuadro clínico. Puede estar relacionado con ciertos rasgos de personalidad o estilos de afrontamiento.
  2. - Insomnio secundario o comórbido*: aparece como consecuencia, o en el contexto, de otro(s) cuadro(s) clínico (s) o de una situación adaptativa.

* El término “secundario” se ha sustituido más recientemente por el de “comórbido”. Las razones alegadas por los autores de esta sustitución son: a) el escaso entendimiento de los mecanismos en el insomnio crónico, lo que según dichos autores, impide extraer conclusiones claras sobre la naturaleza de la asociación entre insomnio y otros cuadros clínicos y, por tanto, la de la relación de causalidad; b) el uso del término “secundario” podría provocar que el insomnio se considerara de menor importancia y, por tanto, no se tratara adecuadamente20,54. La implicación práctica de todo lo anterior es que, aunque el enfermo presente el insomnio como su nuevo problema, el profesional debe valorar si está ante un insomnio primario o no. Para ello hay que examinar el consumo de sustancias que puedan interferir con el sueño y los rasgos psicopatológicos del paciente, aunque estos configuren entidades clínicas de naturaleza subumbral, ya sea en el eje I ó II del DSM-IV TR.

• En función del momento de la noche en que se produce55:

  1. - Insomnio de conciliación: las quejas del paciente se refieren a dificultades para iniciar el sueño. Se produce generalmente en jóvenes, siendo la forma más frecuente de insomnio ligado a problemas médicos, consumo de drogas o algunos trastornos psiquiátricos, como los trastornos de ansiedad.
  2. - Insomnio de mantenimiento: el paciente presenta problemas para mantener el sueño, apareciendo frecuentes interrupciones y/o períodos de vigilia durante el mismo. Suele ser frecuente en casos de problemas psíquicos y médicos ligados al envejecimiento56.
  3. - Despertar precoz: el último despertar se produce como mínimo dos horas antes de lo habitual para el paciente.

• En función de su duración30,57:

  1. - Insomnio de tipo transitorio: su duración es inferior a una semana. Es el más frecuente y generalizado entre la población. En el período de un año, alrededor de 1/3 de la población adulta sufre algún problema de insomnio y, de ellos, aproximadamente la mitad padece lo que se conoce como insomnio transitorio. Suele estar asociado a factores estresantes desencadenantes (por ejemplo, causas medioambientales, cambios bruscos de horario, estrés físico ocasional, crisis emocionales) y cuando éstos desaparecen, el sueño vuelve a la normalidad.
  2. - Insomnio de corta duración o agudo: dura de una a cuatro semanas. Se relaciona con factores estresantes, pero más duraderos en el tiempo que en el insomnio de tipo transitorio.
  3. - Insomnio crónico: dura cuatro semanas o más y puede deberse a causas intrínsecas al organismo, por ejemplo a una enfermedad física o psiquiátrica de larga duración o no tener causa subyacente evidente.

La DSM-IV TR define el insomnio primario como un trastorno del sueño caracterizado por la dificultad para iniciar o mantener el sueño, o no tener un sueño reparador, durante al menos 1 mes, que provoca un malestar notable o un deterioro clínicamente significativo de la actividad del individuo, no asociado a otros trastornos (ver tabla 7). Esta definición pretende englobar en el concepto de primario tanto la cronicidad (duración) como la etiología. Por el contrario, y como se verá en el siguiente apartado, la Clasificación Internacional del Manual Diagnóstico y Codificado de los Trastornos del Sueño, 2ª edición (ICSD-2) utiliza el término insomnio psicofisiológico, que se centra en la etiología y fisiopatología del insomnio primario. El insomnio psicofisiológico se define como la dificultad condicionada para dormirse y/o extrema facilidad para despertarse del sueño, durante un periodo superior al mes, expresada por al menos una de las siguientes condiciones: ansiedad o excesiva preocupación por el sueño; dificultad para quedarse dormido al acostarse o en siestas planificadas, pero no en otros momentos del día en los que se llevan a cabo tareas monótonas y en los que no hay intención de dormirse; hiperactividad mental, pensamientos intrusivos o incapacidad para cesar la actividad mental, que mantienen al sujeto despierto; mejoría del sueño fuera del entorno y dormitorio habituales; excesiva tensión somática en la cama, que incapacita la relajación e impide conciliar el sueño58.

Clasificaciones diagnósticas

Existen criterios universales para diagnosticar si una persona padece un Trastorno del sueño y, más concretamente, insomnio. Los criterios diagnósticos varían según las distintas clasificaciones que se utilicen.

Las clasificaciones utilizadas en el ámbito de Atención Primaria son:

  1. – Clasificación Internacional de Atención Primaria (CIAP-2) – Clasificación del Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales, 4ª edición revisada. Atención Primaria (DSM-IV-TR-AP)
  2. – Clasificación Estadística Internacional de Enfermedades y otros Problemas de Salud (CIE-10)
  3. – Clasificación Internacional del Manual Diagnóstico y Codificado de los Trastornos del Sueño, 2ª edición (ICSD-2)
  4. – Clasificación Internacional de la Asociación Norteamericana de Diagnósticos de Enfermería (NANDA-I)
  5. Clasificación Internacional de Atención Primaria (CIAP-2), Organización Mundial de las Universidades Nacionales, Academias y Asociaciones Académicas de Médicos Generales y de Familia (WONCA)59:
    La CIAP-2 es en la actualidad la clasificación más utilizada en AP en nuestro país, estando instaurada en la mayoría de las Historias clínicas electrónicas de AP. El código PO6 Trastornos del sueño, es el que incluye, entre otros trastornos, el insomnio. También se incluyen en ese código las pesadillas, la apnea del sueño, el sonambulismo y la somnolencia y excluye los problemas por el cambio del huso horario/jet lag (A38).
    Como criterio de inclusión del insomnio, es el de un trastorno importante del sueño en el que el profesional y el paciente están de acuerdo en que no es producido por otra enfermedad, sino una entidad en sí mismo. Es un trastorno cualitativo o cuantitativo del sueño que lo convierte en insatisfactorio para el paciente y que dura un tiempo considerable. Los códigos equivalentes de la CIE-10 corresponden al F51 (Trastornos no orgánicos del sueño) y al G47 (Alteraciones del sueño).
  6. Clasificación del Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales, 4ª edición revisada, Atención Primaria (DSM-IV-TR-AP), de la Asociación de Psiquiatras Americanos (APA)60:
    Manual elaborado entre AP y Psiquiatría con el fin de diagnosticar trastornos mentales en Atención Primaria. Todos los códigos incluidos provienen del DSM-IV-TR.
  7. Clasificación Estadística Internacional de Enfermedades y otros Problemas de Salud (CIE-10), Organización Mundial de la Salud (OMS)61:
    La lista de códigos CIE-10 es la décima versión de la Clasificación Estadística Internacional de Enfermedades y otros Problemas de Salud, del inglés ICD (International Statistical Classification of Diseases and Related Health Problems). Provee los códigos para clasificar las enfermedades y una amplia variedad de signos, síntomas, hallazgos anormales, circunstancias sociales y causas externas de daños y/o enfermedad. CIE-9-MC es un acrónimo de Clasificación Internacional de Enfermedades, novena revisión, Modificación Clínica, versión anterior al código actual, CIE-10.
  8. – Clasificación Internacional del Manual Diagnóstico y Codificado de los Trastornos del Sueño, 2ª edición (ICSD-2), Asociación Americana de Trastornos del Sueño (ASDA)62:
    La Clasificación Internacional de los Trastornos del Sueño es bastante diferente en su estructura a la del DSM IV. Este manual está enfocado únicamente al diagnóstico de los trastornos de sueño. Presenta más de 80 trastornos discretos, organizados en ocho categorías y no usa un sistema axial, como la DSM. La ICSD-2 representa la opinión por consenso de más de 100 especialistas de sueño de todo el mundo. (http://www.aasmnet.org/ Abre nueva ventana).
    A continuación, en la Tabla 5, se presentan las clasificaciones más utilizadas en nuestro contexto para los trastornos del sueño, estableciéndose las equivalencias entre las mismas: manual de la DSM-IV-TR-AP, CIE-9-MC y CIE-10 (con sus códigos oficiales).
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Tabla 5. Clasificación de los trastornos del sueño y equivalencias entre DSM-IV-TR-AP, CIE-9-MC y CIE-10

CIE-9-MC TRASTONOS NO ORGÁNICOS DEL SUEÑO
(CIE-10)
TRASTORNOS PRIMARIOS DEL SUEÑO
(DSM-IV-TR-AP)
[327] G47.x
TRASTORNOS ORGÁNICOS DEL SUEÑO
TRASTORNO DEL SUEÑO DEBIDO A…
(indicar ENFERMEDAD)
[780.59] G47.3
APNEA DEL SUEÑO
TRASTORNO DEL SUEÑO
RELACIONADO CON LA RESPIRACIÓN
[291.82] F10.8
TRASTORNO DEL SUEÑO DEBIDO AL
ALCOHOL
TRASTORNO DEL SUEÑO
INDUCIDO POR ALCOHOL
[292.85] F19.8
TRASTORNO DEL SUEÑO DEBIDO A
MÚLTIPLES DROGAS U OTRAS SUSTANCIAS
PSICOTRÓPICAS
TRASTORNO DEL SUEÑO
INDUCIDO POR SUSTANCIAS
[307.42] F51.0
INSOMNIO NO ORGÁNICO
INSOMNIO RELACIONADO CON…
(indicar Trastorno del EJE I o del EJE II)
[307.44] F51.1
HIPERSOMNIO NO ORGÁNICO
HIPERSOMNIA RELACIONADA CON…
(indicar Trastorno del EJE I o del EJE II)
[307.45] F51.2
TRASTORNO NO ORGÁNICO DEL CICLO
SUEÑO-VIGILIA
TRASTORNO DEL RITMO CIRCADIANO
(antes Trastorno del ritmo sueño-vigilia)
[307.47] F51.5
PESADILLAS
PESADILLAS
(antes Trastorno por sueños angustiosos)
[307.46] F51.4
TERRORES DEL SUEÑO
(Terrores nocturnos)
TERRORES NOCTURNOS
[307.46] F51.3
SONAMBULISMO
SONAMBULISMO
[307.47] F51.8
OTROS TRASTORNOS NO ORGÁNICOS
DEL SUEÑO
PARASOMNIA NO ESPECIFICADA
[307.42] F51.0
INSOMNIO NO ORGÁNICO
INSOMNIO PRIMARIO
[307.47] F51.9
TRASTRONO NO ORGÁNICO DEL SUEÑO,
NO ESPECIFICADO
DISOMNIA NO ESPECIFICADA
[347] G47.4
NARCOLEPSIA
NARCOLEPSIA
[307.44] F51.1
HIPERSOMNIO NO ORGÁNICO
HIPERSOMNIA PRIMARIA

Por último, se presenta la Clasificación internacional de la Asociación Norteamericana de Diagnósticos de Enfermería (NANDA):

  1. Clasificación internacional de la Asociación Norteamericana de Diagnósticos de Enfermería (NANDA)63:
    NANDA (North American Nursing Diagnosis Association) es una sociedad científica de enfermería cuyo objetivo es estandarizar el diagnóstico de enfermería, desarrollando la nomenclatura, criterios y taxonomía de dichos diagnósticos. En 2002, NANDA se convierte en NANDA International. En 2006, la North American Nursing Diagnosis Association incluyó en su clasificación el diagnóstico de Insomnio, definido como “trastorno de la cantidad y calidad del sueño que deteriora el funcionamiento”. En la tabla 6, se enumeran las características definitorias y los factores relacionados con el insomnio, según los criterios enfermeros. Cada diagnóstico relacionado incluye un apartado de “manifestado por” (características definitorias de las personas, familias y comunidades que son observables y verificables) y otro de “relacionado con” (factores relacionados que proporcionan el contexto para las características definitorias).

Tabla 6. Características y factores relacionados con el insomnio de la NANDA

00095. INSOMNIO
Características definitorias

- Observación de cambios de la emotividad.
- Observación de falta de energía.
- Aumento del absentismo laboral o escolar.
- La persona informa de cambios de humor.
- La persona informa de una disminución de su estado de salud.
- La persona informa de dificultad para concentrarse.
- La persona informa de dificultad para conciliar el sueño.
- La persona informa de dificultad para permanecer dormido.
- La persona informa de insatisfacción con su sueño (actual).
- La persona informa de aumento de los accidentes.
- La persona informa de falta de energía.
- La persona informa de sueño no reparador.
- La persona informa de trastornos del sueño que tienen consecuencias al día siguiente.
- La persona informa de despertarse demasiado temprano.
- La persona informa de una disminución en su calidad de vida
Factores relacionados

- Patrón de actividad (p. ej., tiempo, cantidad).
- Ansiedad.
- Depresión.
- Factores ambientales (p. ej., ruido, exposición a la luz del día / oscuridad, temperatura / humedad ambiental, entorno no familiar).
- Temor.
- Cambios hormonales relacionados con el sexo.
- Duelo.
- Higiene del sueño inadecuada (actual).
- Toma de estimulantes.
- Toma de alcohol.
- Deterioro del patrón de sueño normal (p. Ej., viaje, cambio de trabajo, responsabilidades parentales, interrupciones por intervenciones).
- Medicamentos.
- Malestar físico (p. Ej., temperatura corporal, dolor, falta de aliento, tos, reflujo gastroesofágico, náuseas, incontinencia /urgencia).
- Estrés. (p. Ej., patrón presueño meditabundo).

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Bibliografía del apartado 05


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Última actualización: mayo de 2010

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