Guía de Práctica Clínica sobre la Prevención Primaria y Secundaria del Ictus.

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V. resumida | Info. pacientes | Consulta rápida

  1. Introducción
  2. Alcance y objetivos
  3. Metodología
  4. Riesgo vascular
  5. Clasificación etiológica del ictus
  6. Prevención primaria del ictus
  7. Prevención secundaria del ictus
  8. Difusión e implementación
  9. Recomendaciones de investigación futura
  10. Anexos
  11. Bibliografía
  12. Listado completo de tablas y figuras

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6. Prevención primaria del ictus

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6.5. Obesidad

Preguntas para responder:

¿La obesidad o el sobrepeso aumentan el riesgo de sufrir un episodio de ictus?

En personas con obesidad, ¿la reducción del peso corporal reduce el riesgo de sufrir un ictus?

En personas con obesidad, ¿qué estrategias se han mostrado beneficiosas para reducir el peso corporal?

La OMS158 define la obesidad y el sobrepeso como una acumulación anormal y excesiva de grasa que puede ser perjudicial para la salud. Además, considera la obesidad como la epidemia del siglo XXI por las dimensiones que ha adquirido a lo largo de las últimas décadas y por su impacto sobre la morbimortalidad, la calidad de vida y el gasto sanitario159.

La obesidad está experimentando un incremento en su prevalencia en las últimas décadas. Así, en un estudio observacional realizado en población adulta del norte de Europa, destaca un incremento de la prevalencia en el período 1986-1994, de un 4,6% a un 11,4% en varones y de un 6,1% a un 9,8% en mujeres. Respecto al sobrepeso, el incremento fue de un 33,9% a un 45,2% en varones y de un 19,6% a un 29,1% en hembras160. En el período entre 1987 y 2001 se detectó una tendencia similar en nuestro medio. El incremento se observó en todos los grupos de edad y nivel de estudios, tanto en hombres como en mujeres. Entre las posibles causas se incluyen las relativas tanto a la alimentación como al déficit de actividad física161.

La prevalencia de la obesidad aumenta con la edad, aunque cada vez es más frecuente en la adolescencia162, 163. En la población española de entre 25 y 60 años, la prevalencia de la obesidad es del 14,5%164. Por el significado que suponen en la edad adulta, aún son más preocupantes las cifras de prevalencia de obesidad en niños y adultos jóvenes (2-24 años): el 13,9% presentan obesidad y el 26,3% sobrepeso. Durante la pubertad (6-12 años) la prevalencia de sobrepeso alcanza el 16,1%165.

Estudios observacionales
2+

El indicador para detectar obesidad más conocido y utilizado en la práctica clínica diaria es el índice de masa corporal (IMC). Basándose en este índice, la OMS ha propuesto una clasificación ampliamente aceptada y que diferencia entre bajo peso, peso normal, sobrepeso y obesidad. Así, puede considerarse que una persona sufre obesidad si su IMC se sitúa por encima de 30 kg/m2, mientras que se considera que tiene sobrepeso si su IMC se sitúa entre 25 y justo por debajo de 30 kg/m2 166.

6.5.1. La obesidad y el riesgo vascular

La obesidad es de origen multifactorial, con un componente de predisposición genética y la influencia de factores ambientales. Se trata de una alteración de carácter crónico que comporta un aumento de la morbimortalidad y a menudo se presenta asociada a los principales factores de riesgo vascular como HTA, diabetes o dislipemia167-169. La obesidad se considera asociada a un aumento de la morbimortalidad vascular y con la mortalidad total167-173. Igualmente, la obesidad en la infancia se ha mostrado asociada a un mayor riesgo de enfermedad coronaria en la edad adulta174.

Estudios observacionales
2++/2+

Hay un volumen importante de información que muestra una asociación entre el IMC y el incremento del riesgo de padecer un ictus isquémico o hemorrágico175-180. No obstante, hay otros estudios que no muestran esta relación181-186. Una RS mostró igualmente resultados contradictorios para el riesgo de HSA, Mn estudio de cohortes mostró que valores inferiores a un IMC de 22 se asociaron a una reducción significativa del riesgo de ictus, mientras que dos estudios de casos y controles mostraron un incremento no significativo del riesgo para valores bajos de IMC69.

Estudios observacionales
2++/2+

La obesidad abdominal medida como índice cintura-cadera también se ha asociado con el ictus187. Un estudio de casos y controles realizado a población norteamericana, mostró un incremento de riesgo de ictus de hasta tres veces en relación con un índice cintura-cadera aumentado188.

Estudios de
casos y
controles
2++

 

 

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6.5.2. Estrategias para la reducción de peso

Hasta el momento no disponemos de los resultados de estudios aleatorizados y prospectivos que evalúen el impacto de la reducción de peso en la morbimortalidad vascular. Una RS reciente no localizó ningún ECA ni estudios observacionales que evaluaran la relación entre la reducción de peso y la disminución de la incidencia de ictus189.

RS de ECA
1+

 

 

Una RS (6 ECA, 361 pacientes) evaluó las intervenciones dietéticas orientadas a conseguir una reducción de peso y su efecto sobre la presión arterial frente a la no intervención190. Los resultados mostraron que disminuciones de entre un 6% y un 9% del peso corporal se asociaron a reducciones moderadas de la presión arterial. Otras RS que evaluaron intervenciones multifactoriales que incluyeron dieta, ejercicio, tratamiento conductual y farmacológico orientadas a la reducción de peso han mostrado beneficios en el perfil lipídico y la presión arterial191-193, así como en la reducción de la incidencia de diabetes249.

RS de ECA
1+

 

 

Una RS (43 ECA, 3.476 participantes) evaluó la efectividad del ejercicio para disminuir el peso en personas con sobrepeso u obesidad. Los resultados de esta revisión aconsejan el ejercicio como una intervención para perder peso, particularmente en combinación con un cambio de dieta194.

RS de ECA
1+
+

 

 

Existen tratamientos farmacológicos (principalmente el orlistat y la sibutramina) que conjuntamente con la modificación de los estilos de vida, reducen el peso corporal de forma modesta a los dos años de seguimiento (5-10%). Adicionalmente a la pérdida de peso corporal, todos ellos han mostrado beneficios sobre otros factores de riesgo vascular como la presión arterial, la dislipidemia así como la diabetes o la intolerancia a la glucosa195. Los efectos adversos son relativamente frecuentes con estos tratamientos. La sibutramina se ha asociado a insomnio, náuseas, sequedad de boca o mareo. Más preocupante es la relación con el aumento de las cifras de presión arterial que puede ser motivo de retirada del tratamiento. El orlistat se ha asociado principalmente con efectos adversos gastrointestinales así como con una absorción pobre de vitaminas y de ciertos tratamientos como los anticonceptivos orales. Recientemente se ha suspendido de forma cautelar la comercialización del rimonabant por la notificación de efectos psiquiátricos graves, incluyendo el suicidio consumado, en personas que tomaban este medicamento. Los esperados resultados del ensayo CRESCENDO196 para evaluar la eficacia y la seguridad del rimonabant o el ensayo SCOUT197 con sibutramina, servirán para confirmar o descartar algunas de estas dudas. Inicialmente estos ensayos se diseñaron con el objetivo de evaluar los eventos vasculares y la muerte de causa vascular en pacientes con obesidad o sobrepeso.

ECA
1+

 

 

Adicionalmente, según los criterios de la OMS, los pacientes con obesidad mórbida (IMC>40 kg/m2) o con un IMC>35 kg/m2 y comorbilidades asociadas son tributarios de cirugía para el tratamiento de la obesidad166. Una RS mostró que diferentes tipos de intervención conseguían una reducción de peso a los tres años de entre 34,8 y 51,1 kg198. La mortalidad derivada de las diferentes intervenciones, dependiendo de la experiencia del equipo quirúrgico, se sitúa entre el 0,1% y el 1,1%199.

RS de ECA
1+

 

 

Resumen de la evidencia

2++/2+ La obesidad se relaciona de manera compleja con distintos factores de riesgo vascular y comporta un aumento importante de la morbimortalidad vascular y general.
2++/2+ Tanto la obesidad general como la obesidad abdominal se asocian a un aumento del riesgo de ictus.
1++/1+ La reducción de peso tiene efectos beneficiosos sobre los factores de riesgo de enfermedad vascular.
1+ Las intervenciones dietéticas en personas con sobrepeso u obesidad se han mostrado beneficiosas para reducir el peso y controlar otros factores de riesgo vascular.
1++ La realización de ejercicio físico en personas con sobrepeso u obesidad se ha mostrado beneficiosa para reducir el peso y controlar otros factores de riesgo vascular, especialmente si se asocia a intervenciones para modificar la dieta.
1+ El tratamiento farmacológico, añadido a las intervenciones dietéticas, se ha mostrado efectivo, ya que reduce de manera moderada el peso y mejora otros factores de riesgo vascular. No obstante, los efectos adversos son frecuentes con estos tratamientos.
1+ Las intervenciones quirúrgicas en pacientes con obesidad mórbida han mostrado reducciones sustanciales de peso. La cirugía, dependiendo de la técnica y de la experiencia del equipo quirúrgico, representa una mortalidad de entre un 0,1% y un 1,1%.

Recomendaciones

A En las personas obesas o con obesidad abdominal, se recomienda reducir el peso corporal hasta conseguir un peso satisfactorio.
A Se recomienda, como primera medida terapéutica para reducir peso, modificar la dieta y aumentar la actividad física.
B En las personas obesas o con obesidad abdominal que no responden a medidas conservadoras, se debe considerar, adicionalmente a las medidas higiénicodietéticas, la posibilidad de un tratamiento farmacológico durante un período limitado de tiempo.
B En pacientes con obesidad mórbida la cirugía es una alternativa terapéutica a considerar de manera individualizada en cada paciente.

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Última actualización: mayo 2009

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