El estigma es el prejuicio que predispone a actitudes negativas hacia la persona con trastorno mental. Implica un conjunto de creencias erróneas, actitudes de rechazo social, temor y acciones excluyentes que dificultan los procesos de recuperación y aumentan el riesgo de exclusión social y de discriminación. Esta actitud aparece también entre los familiares (que a su vez la sufren), los profesionales y los mismos afectados (autoestigma). La tendencia a la negación de que se pueda padecer una enfermedad mental suele propiciar el rechazo a la petición de ayuda profesional y, en consecuencia, retraso en la detección, el diagnóstico y el inicio del tratamiento.
Los estereotipos más frecuentes son: peligrosidad y relación con actos violentos, responsabilidad sobre la enfermedad, incompetencia e incapacidad para tareas básicas de la vida, impredecibilidad de sus reacciones y falta de control. El estigma se mantiene por el desconocimiento y por creencias y prejuicios muy arraigados en la población, por lo que conlleva una fuerte resistencia a la argumentación lógica. Los medios de comunicación pueden contribuir poderosamente a su mantenimiento o bien a contrarrestar la dimensión del problema202.
Las personas con enfermedad mental tienen numerosas experiencias de rechazo, especialmente en el ámbito laboral, de los amigos y de la familia: el 44% informa haber experimentado discriminación en el área laboral, el 43% en las relaciones con los amigos y el 32% con los vecinos. El 37% de los enfermos mentales ha vivido experiencias de discriminación dentro de su propia familia203. La percepción de estigma se ve incrementada cuando se asocia con otras variables como raza o sexo204. La experiencia de acoso verbal resulta más frecuente entre personas con enfermedad mental (41%) que entre la población general (15%)205.
Hay datos favorables en cuanto a eficacia en reducción de la estigmatización de campañas educativas a escala local, de campañas con segmentación de la audiencia y de campañas que aumentan el contacto con los afectados, ya que el conocimiento personal de la enfermedad mental se asocia con una mayor tolerancia203. Sin embargo, no se han encontrado estudios sobre iniciativas para reducir la estigmatización y la discriminación ligadas al trastorno mental, que permitan elaborar recomendaciones bien fundamentadas. Muchas intervenciones tienen un carácter muy local y por ello poco generalizable. Siguiendo el documento de consenso de la Asociación Española de Neuropsiquiatría, se sugiere establecer, de acuerdo con las pruebas disponibles, las intervenciones más efectivas para fomentar la integración y reducir el estigma de las personas con enfermedades mentales, que puedan dirigirse a profesionales de la salud, de la comunicación, de la educación y escolares, empresarios y agentes sociales, policía local y cuerpos de seguridad, asociaciones de personas con trastornos mentales y sus familiares, y proponer formatos de formación al respecto para estos distintos grupos.

Última actualización: mayo 2009

