Guía de Práctica Clínica sobre Diabetes Mellitus Tipo 1.

V. resumida | Info pacientes | Consulta rápida

  1. Introducción
  2. Alcance y objetivos
  3. Metodología de la guía
  4. Definición y criterios diagnósticos de la diabetes mellitus tipo 1
  5. Educación diabetológica
  6. Alimentación
  7. Ejercicio físico
  8. Control glucémico
  9. Manejo de la diabetes mellitus tipo 1 en situaciones especiales
  10. Complicaciones agudas
  11. Complicaciones crónicas
  12. Organización de consulta
  13. Difusión e implementación
  14. Líneas de investigación futuras
  15. Anexos
  16. Listado completo de tablas y figuras
  17. Bibliografía

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9. Manejo de la diabetes mellitus tipo 1 en situaciones especiales

9.1. Pautas de tratamiento insulínico durante la hospitalización de los pacientes con diabetes
mellitus tipo 1

Preguntas para responder:

  • ¿Cuáles son las pautas de tratamiento insulínico durante la hospitalización del paciente con diabetes mellitus tipo 1: paciente quirúrgico, paciente crítico y paciente estable?

Los individuos con diabetes constituyen un importante porcentaje de los pacientes hospitalizados, ya que conforman un 30-40% de los pacientes atendidos en los servicios de urgencias hospitalarios, un 25% de los hospitalizados, tanto en áreas médicas como quirúrgicas, y alrededor del 30% de los pacientes sometidos a cirugía de derivación aorto-coronaria. Ello es consecuencia del aumento en la prevalencia de la DM, así como de la comorbilidad asociada y de los procedimientos diagnósticos y terapéuticos que requieren de la hospitalización. Además, los pacientes con diabetes permanecen en el hospital una media de 1 a 3 días más que los no diabéticos, y los pacientes con hiperglucemia al ingreso es más probable que requieran la utilización de la UCI.

Los requerimientos de insulina para mantener la glucemia dentro de límites aceptables durante la hospitalización oscilan de forma notable según las modificaciones del aporte de nutrientes (ayuno o reducción de nutrientes, glucosa IV, nutrición enteral o parenteral), liberación de hormonas de contrarregulación como respuesta al estrés, o la utilización de fármacos con efecto hiperglucemiante. En los pacientes críticamente enfermos, se produce una situación de sobrecarga metabólica al liberarse una serie de hormonas contrarreguladoras, como respuesta al estrés, que generan hiperglucemia y activan rutas metabólicas que liberan aminoácidos y ácidos grasos, aumentando la resistencia de los tejidos periféricos a la acción de la insulina. Además, en las unidades de cuidados intensivos estos efectos se potencian con la administración exógena de drogas adrenérgicas y de glucocorticoides. Por añadidura, los pacientes críticos tienen alterada la capacidad de detectar los síntomas de hipoglucemia, lo cual resulta especialmente peligroso.

En los pacientes con DM1 que precisan hospitalización puede verse alterado su control glucémico entre otras causas por la enfermedad de base que ha motivado la hospitalización, los cambios en la alimentación y en los horarios, los periodos forzosos de ayuno, la realización de pruebas, la inmovilización al menos parcial, los fármacos con potencial hiperglucemiante, el estrés psicológico y por la pérdida absoluta del control sobre la administración de insulina. Este último aspecto puede ser variable en función del área de hospitalización y de la frecuencia con que atiendan pacientes con DM1 y de su conocimiento. No es infrecuente la pauta de insulinización a demanda, según niveles de glucosa, antes de cada comida o cada 4-6-8 horas (siempre por debajo de sus necesidades previas), así como el aporte insuficiente de hidratos de carbono que provocan grandes oscilaciones en los niveles de glucemia, prolongan estancias y ponen al paciente en situación de mayor riesgo de infecciones. Por todo ello, resulta imprescindible la puesta en marcha de protocolos dirigidos a pacientes estables, con pautas de tratamiento en función de las variables más frecuentes, para que la hospitalización en sí misma no sea un riesgo añadido en el control de la diabetes.

 

9.1.1. Paciente quirúrgico

La GPC NICE 20047 aporta la siguiente evidencia en pacientes adultos:

Un estudio de cohortes393 en población con diabetes, mostró que los niveles de glucemia en el día de la operación y tres días después de ésta, eran significativamente menores (p< 0,0001) con la infusión continua intravenosa (IV) de insulina en comparación con la inyección de insulina subcutánea (SC).

E.
de cohortes
2+

Dos ensayos compararon la insulina IV con la inyección subcutánea en procedimientos de cirugía menor394 y mayor395 encontrando que la mediana de glucemia puede ser reducida durante el primer día después de la operación con la administración IV de insulina. Además, la relación insulina/glucosa y el número de dosis de ajuste requerido fueron significativamente menores en las personas que recibieron insulina IV en comparación con el grupo en el que se utilizó la vía SC de insulina.

ECA
1+

Otro estudio396 comparó dos regímenes de insulina por vía IV en 58 pacientes consecutivos que requirieron infusiones de insulina perioperatoria. Los pacientes fueron asignados al azar a una infusión de glucosa-insulinapotasio (GIK) o a un protocolo más complejo, que requirió de dos bombas de infusión de insulina. Ambos métodos proporcionaron resultados similares en cuanto a control glucémico. Sin embargo, el régimen de dos bombas presentó un porcentaje mayor de pacientes con glucemia dentro de los rangos objetivo, tanto antes de la operación (47,4% vs. 60,1%) como en el postoperatorio (52,0% vs. 66,4%). La duración de la estancia (15 vs. 16 días), duración de la infusión (15 vs. 16 horas) fueron similares para ambos grupos.

ECA
1-

En un estudio de cohortes prospectivo397 se valoraron 3.554 pacientes con hiperglucemia a los que se realizó cirugía cardiaca (bypass aorto-coronario) que fueron tratados bien con insulina subcutánea o con infusión continua. La mortalidad esperada y observada fue comparada mediante modelos de análisis multivariante, observándose una mortalidad significativamente menor en los pacientes con infusión continua (2,5%) que los que recibieron insulina subcutánea (5,3%; p< 0,0001). El control glucémico fue significativamente mejor en el grupo con infusión continua [media (DE) 177 mg/dL (30) vs. 213 mg/dL (41); p< 0,0001].

E. de
cohortes
2+

La RS y metaanálisis de Gandhi et al.398 evaluó los efectos de la insulina preoperatoria en la morbilidad y mortalidad quirúrgica. Se incluyeron 34 ECA que valoraban los efectos de la infusión de insulina preoperatoria en pacientes bajo cualquier tipo de cirugía. Los grupos de tratamiento podían recibir cualquier tipo de infusión de insulina intravenosa (GIK; glucosa e insulina; insulina sola). Los grupos control podían recibir infusión de insulina, insulina subcutánea u otras formas de tratamiento estándar para un valor específico de glucosa siempre y cuando este valor fuera mayor que el requerido para estas intervenciones en el grupo de tratamiento. Esta RS indica que la infusión de insulina preoperatoria reduce la mortalidad e incrementa la hipoglucemia en pacientes quirúrgicos. El total de los datos disponibles de mortalidad representa tan solo el 40% del tamaño óptimo de información requerido para hallar un posible efecto del tratamiento. En los 14 ECA que valoraron la mortalidad se registraron 68 muertes en 2.192 pacientes asignados a infusión de insulina comparado con 98 muertes registradas en 2.163 pacientes del grupo control [RR 0,69 (IC 95%: 0.51 a 0.94)] El riesgo de hipoglucemia fue mayor en el grupo con tratamiento intensivo [RR 2,07 (IC 95%: 1,29 a 3.32)]. Sin embargo, este estudio presentó problemas metodológicos que debilitan la inferencia de estos resultados.

RS de ECA
1++

Resumen de evidencia

E. de
cohortes
2+
La infusión continua de insulina durante y después de la cirugía se relaciona con menores niveles de glucemia y menor mortalidad que la inyección de insulina subcutánea393;397;398.
ECA
1+
La administración de insulina intravenosa en cirugía mayor y menor permite alcanzar una menor relación insulina/glucosa y menor número de dosis de ajuste en comparación con la vía subcutánea394;395.

Recomendaciones

A
El sistema de infusión intravenosa continua de insulina es el método ideal para conseguir un buen control metabólico y evitar complicaciones como la acidosis metabólica o la hipoglucemia en los pacientes con diabetes mellitus tipo 1 que van a someterse a cirugía mayor y menor.
Los hospitales deberían asegurar la existencia de un protocolo adecuado para la cirugía en pacientes con diabetes insulinodependiente. Este protocolo ha de asegurar el mantenimiento de niveles de normoglucemia mediante determinaciones de glucosa frecuentes que permitan el ajuste de la insulina IV, sin riesgo de complicaciones agudas.

9.1.2. Paciente crítico

La GPC NICE 20047 incluye la siguiente evidencia sobre el manejo de pacientes críticos con DM1:

Un ECA realizado en 620 pacientes que habían sufrido un infarto agudo de miocardio (IAM), de los cuales 20% presentaban DM1399, contrastó el efecto de la infusión IV de insulina y glucosa frente a un grupo control con terapia convencional. Este estudio demostró una menor incidencia de muertes y reinfartos cardiacos en los pacientes que recibieron la infusión IV de glucosainsulina en comparación con los controles a los 3 meses, al año y a los 3 años y medio de seguimiento. La HbA1C decreció significativamente en ambos grupos, pero este descenso fue más importante en el grupo con infusión IV de insulina a los 3 meses (p< 0,0001) e incluso a los 3 años (p< 0,05).

ECA
1+

Un ensayo controlado realizado en una población con diabetes (19% DM1) de edad avanzada que habían sufrido un IAM400 comparó la infusión IV de insulina durante las primeras 24 horas de ingreso con el tratamiento convencional, lo que permitió observar una disminución significativa de los niveles de glucosa en el grupo con infusión IV frente al grupo con tratamiento convencional [media (DE) 262,8 mg/dl (52,2) a 165,6 mg/dl (52,2) vs. 284,4 mg/ dl (77,4) a 216 mg/dl (79,2) respectivamente; p< 0,001). Como efectos adversos, en el grupo con infusión IV 28 pacientes (17%) sufrieron un episodio de hipoglucemia (nivel de glucosa < 54 mg/dl) mientras que ningún paciente del grupo control los sufrió (p<0,001).

ECA
1+

Otro ECA401 realizado en pacientes con DM1 y DM2, comparó la infusión IV de insulina siguiendo unos algoritmos de decisión predefinidos frente a un método lógico indefinido. Este último método permitió obtener un descenso de la glucemia (por debajo de 180 mg/dl) en menos tiempo [media (DE) 7,8 horas (0,7) vs.13,2 horas (1,5); p< 0,02] que la infusión IV, probablemente por un mayor número de ajustes en la dosis.

ECA
1+

Un ECA402 realizado en 763 pacientes críticos (4% con DM1 en el grupo con tratamiento convencional y 5% en el grupo con tratamiento intensivo) demostró que el control estricto de la glucosa (entre 80 y 110 mg/dl) se asociaba a una menor mortalidad 4,6 % vs. 8% (p<0,05) que en el grupo con control convencional. La glucemia matinal se mantuvo más baja en el grupo de tratamiento intensivo que en el grupo de tratamiento convencional [media (DE) 103 (19) mg/dl vs. 153 (33) mg/dl; p<0,001]. La diferencia de episodios de hipoglucemia no fue significativa.

ECA
1+

En un estudio observacional403 se encontró que la aplicación de un protocolo dirigido a mantener glucemias por debajo de 140 mg/dl en pacientes críticos se asociaba a una reducción de mortalidad del 29,3% (p< 0,02) y a una reducción de la estancia en la UCI del 10,3% (p< 0,01) sin un aumento significativo en el riesgo de hipoglucemia.

E. observa-
cional
prospectivo
2+

En una RS con metaanálisis404 se analizaron 29 ECA con un total de 8.342 pacientes ingresados en UCI con diferentes patologías, entre los cuales variaban mucho los porcentajes de pacientes con diabetes. La mortalidad hospitalaria no varió en el grupo con control estricto de glucemia vs. el grupo que recibió cuidados habituales [21,6% vs. 23,3%; (RR IC 95%: 0,85 a 1,03)]. Tampoco se demostraron diferencias significativas cuando los objetivos de glucemia fueron muy estrictos (hasta 110 mg/dl) o moderadamente estrictos (hasta 150 mg/dl), o si el tratamiento se realizaba en una UCI quirúrgica, médica o médico-quirúrgica. El control estricto se asoció con un menor riesgo de septicemia [10,9% vs. 13,4% (RR IC 95%: 0,59 a 0,97) y un riesgo significativamente mayor de hipoglucemia (RR IC 95%: 4,09 a 6,43).

RS de ECA
1++

En el estudio NICE-SUGAR405, 3.015 pacientes (50 de ellos con DM1) fueron tratados con tratamiento intensivo con insulina IV con un objetivo de control glucémico entre 81 y 108 mg/dl y 3.014 (42 de ellos con DM1) con tratamiento convencional, con un objetivo de glucemia menor o igual a 180 mg/dl. En el grupo control, la insulina se administró únicamente en el caso de glucemias superiores a 180 mg/dl, y la infusión se detuvo si la glucemia bajaba de 144 mg/dl. La mortalidad fue significativamente superior en el grupo tratado de forma intensiva [OR 1,14 (IC 95%: 1,02 a 1,28)], tanto en pacientes posquirúrgicos como con patología médica. Sin embargo, en los pacientes con DM1 no se demostró diferencia en la mortalidad a los 90 días. La hipoglucemia grave (< 40 mg/dl) apareció en el 6,8% de los pacientes tratados de forma intensiva comparado con el 0,5% de los tratados de forma conservadora.

ECA
1+

Resumen de evidencia

RS de ECA
1++

ECA
1+
Estudios preliminares en pacientes críticos con diabetes mellitus tipo 1 mostraron que un mayor control de las glucemias se traducía en mejores resultados en salud397;402;406. Sin embargo, estudios posteriores no han logrado reproducir esos resultados y han encontrado que el tratamiento intensivo con insulina para obtener la normoglucemia aumenta el riesgo de hipoglucemia, cuya aparición constituye un factor pronóstico independiente de mortalidad404;407;408. En un ensayo clínico con un diseño antes-después403 se encontró que la aplicación de un protocolo dirigido a mantener glucemias entre 80 y 110 mg/dl en pacientes críticos se asociaba a una reducción de la mortalidad, la morbilidad y la estancia en la UCI sin un aumento significativo en el riesgo de hipoglucemia.

Recomendaciones

A
En el caso de hiperglucemia persistente en pacientes críticos el tratamiento debe de iniciarse con un umbral no mayor de 180 mg/dl (10 mmol/l). Una vez que se ha iniciado el tratamiento los objetivos de glucemia deben de establecerse en un rango entre 140-180 mg/dl (7,8 a 10 mmol/l) para la mayoría de los pacientes críticos.
Es necesario establecer un protocolo efectivo y seguro de forma que permita alcanzar el rango de glucemia adecuado sin un incremento de episodios graves de hipoglucemia.

9.1.3. Paciente estable

La GPC NICE 20047 no aporta evidencia sobre esta cuestión.

En el estudio RABBIT 2409 la utilización de una pauta basal-bolus consiguió mejor control glucémico que la sliding scale o pautas de insulina rápida cada 6 horas en pacientes sin tratamiento insulínico previo. En este estudio, la glucemia media durante la hospitalización fue inferior [media (DE): 166 (32) vs. 193 (54) mg/dl] y el porcentaje de pacientes que alcanzaron el objetivo de glucemia menor de 140 mg/dl fue superior (66 vs. 38%) con la pauta bolus-basal que con la pauta sliding scale, sin incrementar la incidencia de hipoglucemias (p<0,05). Este estudio fue realizado en pacientes con DM2 y se ha tenido en cuenta en esta GPC como fuente de evidencia indirecta para pacientes con DM1.

ECA
1+

Durante la hospitalización del paciente estable la American Diabetes Association410 considera razonables unos objetivos de glucemia basal menores de 128 mg/dl y glucemia posprandial menor de 180-200 mg/dl si se consiguen de forma segura.

GPC
4

El documento de consenso de la SED411 recomienda que, a la espera de nuevas evidencias, el objetivo de glucemia durante el ingreso hospitalario debería ser el de la normoglucemia.

Consenso de
expertos
4

Resumen de evidencia

Consenso
de expertos
4
Durante la hospitalización de los pacientes estables con DM1 los objetivos para la glucemia deben ser semejantes a la de los pacientes con diabetes no hospitalizados409;410;411.
ECA
1+
La utilización de una pauta basal-bolus consigue mejor control glucémico que la sliding scale o pautas de insulina rápida cada 6 horas en pacientes sin tratamiento insulínico previo409.

Recomendaciones

Todos los pacientes con diabetes ingresados en un centro sanitario deberán tener claramente identificado este diagnóstico en su historia clínica.
A todos los pacientes con diabetes deberá monitorizarse la glucemia y esta información debe estar disponible para el equipo sanitario.
B
Se deberá iniciar monitorización en cualquier paciente no diabético conocido al que se administre algún tratamiento con alto riesgo de hiperglucemia, incluyendo dosis altas de glucocorticoides, iniciación de nutrición enteral o parenteral u otras medicaciones tales como octreótida o inmunosupresores.
Si la hiperglucemia es identificada y persistente, se necesita tratamiento. Estos pacientes deberán ser tratados con los mismos objetivos glucémicos que los pacientes con diabetes conocida.
Deberá establecerse un plan de tratamiento de la hipoglucemia para cada paciente. Los episodios de hipoglucemia en el hospital deberían ser registrados.
Todos los pacientes ingresados en un hospital deberían tener una determinación de HbA1C si no existen datos disponibles de los 2-3 meses anteriores al ingreso.
Los pacientes con hiperglucemia en el hospital que no tienen un diagnóstico previo de diabetes debieran tener un protocolo de seguimiento de diagnóstico y cuidado al alta.

9.2. Medidas preventivas y de tratamiento en el caso de enfermedades intercurrentes agudas ambulatorias en pacientes con diabetes mellitus tipo 1

Preguntas para responder:

  • ¿Cuáles son las medidas preventivas y de tratamiento en el caso de enfermedades intercurrentes agudas ambulatorias?

Las enfermedades intercurrentes en pacientes con DM1 pueden afectar los requerimientos de insulina, debido a que se pueden asociar a una menor ingesta calórica por disminución del apetito, a la pérdida de nutrientes por vómitos y/o diarrea y a un aumento variable de las hormonas contrarreguladoras por el estrés de la enfermedad.

Las enfermedades que cursan con fiebre tienden a incrementar la glucemia debido al nivel de hormonas de estrés, causando un aumento de la resistencia a la insulina y un aumento de la glucogenolisis y de la gluconeogénesis, lo cual incrementa el riesgo de cetoacidosis. Las enfermedades asociadas que cursan con vómitos y diarrea podrían contribuir a disminuir la glucosa en sangre y por tanto a un mayor riesgo de hipoglucemia.

La disminución de las calorías por disminución del aporte (anorexia) o aumento de pérdidas (vómitos) pueden causar hipoglucemia. En niños mayores, especialmente en la pubertad, una enfermedad estresante se caracteriza por una deficiencia relativa de insulina e hiperglucemia.

Adultos

La GPC NICE 20047 no aporta evidencia sobre esta cuestión pero ha publicado recomendaciones basadas en el consenso, al igual que el documento de la American Diabetes Association51, y la GPC del Gobierno australiano412.

Si bien los problemas más habituales en pacientes con diabetes mellitus tipo 1 asociados a enfermedades intercurrentes son la hiperglucemia y el riesgo de descompensaciones cetoacidóticas, no se han encontrado estudios relevantes al respecto en adultos. La evidencia encontrada hace referencia principalmente al manejo de la hipoglucemia y ésta se resume en el correspondiente apartado de esta GPC.

Niños y adolescentes

La GPC NICE 20047 no aporta evidencia sobre esta cuestión.

Consenso de
expertos
4

La guía de consenso de ISPAD del año 2009413 ofrece las siguientes recomendaciones:

• El equipo sanitario responsable del paciente debe proporcionar a los pacientes y a los familiares recomendaciones claras sobre el manejo de la enfermedad cuando existan enfermedades intercurrentes con el fin de evitar complicaciones como:
    o Cetoacidosis.
    o Deshidratación.
    o Hiperglucemia incontrolada o sintomática.
    o Hipoglucemia.
• Nunca se ha de cesar la administración de insulina.
• La dosis de insulina se ha de aumentar o disminuir según los requerimientos.
• Cuando los niños con diabetes vomiten siempre se ha de considerar como una señal de deficiencia insulínica hasta que se compruebe lo contrario.
• En un niño con una enfermedad intercurrente se ha de solicitar consulta sanitaria urgente en los siguientes casos:
    o Cuando la condición subyacente no esté clara.
    o Cuando continúe la pérdida de peso, sugiriendo empeoramiento de la deshidratación.
    o Cuando los vómitos persistan durante dos horas (especialmente en niños pequeños).
    o Cuando la glucemia continúe aumentando pese a la insulina extra.
    o Cuando los padres no sean capaces de mantener la glucosa en sangre por encima de 60 mg/dl (3,5 mmol/l).
    o Cuando la cetonuria se incremente o persista elevada o cuando la cetonemia sea > 1-1,5 mmol/l.
    o Cuando el niño esté muy cansado, confundido, hipervigilante, deshidratado o cuando tenga dolor abdominal.
    o Cuando el niño sea muy joven (menor de 2 ó 3 años) o tenga otra enfermedad además de la diabetes.
    o Cuando los pacientes o familiares estén exhaustos, por ejemplo, por el despertar nocturno.
    o Cuando los problemas de lenguaje hagan difícil la comunicación con la familia, se ha de considerar la posibilidad de acudir a las urgencias hospitalarias si la situación no mejora rápidamente o si no se puede obtener consejo profesional.
    o Cuando el nivel de cetonemia sea 3 mmol/l existe un riesgo inmediato de cetoacidosis, siendo por tanto urgente el tratamiento con insulina y debe de valorarse la consulta a los servicios de urgencia.

GPC
consenso
4

Una GPC australiana412 ha propuesto las siguientes recomendaciones:

• Las familias han de ser informadas de que las enfermedades intercurrentes pueden causar niveles de glucosa en sangre o muy elevados o muy bajos [Fuerza de recomendación: D].
• Todas las familias han de recibir educación acerca del manejo de la diabetes en días de enfermedad y han de tener a mano un equipo con insulina de acción rápida/ultrarápida, tiras de medición de glucosa capilar, lancetas, tiras de medición de glucosa o cetonas en orina o tiras para la medición de cetona en sangre, teléfono del médico o del hospital de referencia, refrescos/zumos de frutas/limonadas u otras bebidas similares, glucagón, guías de emergencia o manuales de diabetes, termómetro, y paracetamol o ibuprofeno [Fuerza de recomendación: D].
• Nunca se ha de omitir la insulina, incluso si no es capaz de comer [Fuerza de recomendación: D].
• La glucosa en sangre y las cetonas se han de monitorizar con frecuencia [D].
• Cualquier enfermedad que se encuentre ha de ser tratada de inmediato [Fuerza de recomendación: D].
• Se han de fomentar los fluidos orales extra, especialmente si la glucosa en sangre es alta o hay presencia de cetonas [Fuerza de recomendación: D].
• Se han de dar bolos adicionales de insulina de acción rápida/ultrarápida en una cantidad igual o superior al 10-20% del total de la dosis diaria, cada 2-4 horas si la glucosa en sangre es alta o hay presencia de cetonas [Fuerza de recomendación: D].
• Los padres/cuidadores han de ofrecer asistencia inmediatamente si, tras los bolos extra de insulina, la glucosa en sangre permanece alta, persisten las cetonas, tiene náuseas, vómitos o dolor abdominal [Fuerza de recomendación: D].
• La hipoglucemia severa se ha de tratar con dextrosa intravenosa (en el contexto hospitalario)414;415 [Fuerza de recomendación: A].
• Si el acceso venoso es difícil o si el paciente se encuentra fuera del contexto hospitalario, se ha de emplear glucagón intramuscular para tratar la hipoglucemia severa [Fuerza de recomendación: D].
• Bajo la supervisión de un médico o de un educador en diabetes, se pueden emplear pequeñas dosis de glucagón subcutáneo para prevenir o tratar la hipoglucemia media en el contexto ambulatorio416 [Fuerza de recomendación: B].

Documento de la American Diabetes Association417

GPC

• Las metas del manejo de la enfermedad son la prevención y el tratamiento temprano de la hipoglucemia, la hiperglucemia significativa, la cetosis y la prevención de la cetoacidosis aguda.
• El manejo en los días de enfermedad requiere de la monitorización frecuente de la glucemia y de los niveles de cetonas en orina (o en sangre), monitorización de la ingesta de comida y k uidos y supervisión por un adulto.
• El manejo de un día de enfermedad nunca se ha de dejar a cargo de un niño, siendo necesaria la implicación de los padres y la disponibilidad de contacto telefónico con un médico.
• El clínico de atención primaria del niño debe de evaluar no solo la diabetes, sino también la enfermedad intercurrente.
• Los efectos de la enfermedad sobre los requerimientos de insulina son variables. La falta de apetito supone una disminución de la ingesta de calorías, además, la presencia de vómitos y diarrea puede llevar a la disminución de las necesidades de insulina. Por otro lado, el estrés de la enfermedad puede provocar un aumento de las hormonas contrarreguladoras, resultando en un incremento de la necesidad de insulina. En niños muy pequeños (< 6 años), en los que las respuestas reguladoras rápidas pueden no estar bien desarrolladas, la disminución de las calorías y el exceso de la acción de la insulina pueden causar hipoglucemia. Sin embargo, en niños mayores, especialmente en la pubertad, una enfermedad estresante se caracteriza por una deficiencia relativa de insulina e hiperglucemia.
• La monitorización frecuente puede ayudar a determinar la acción a realizar. Las cetonas han de monitorizarse independientemente del nivel de glucosa en sangre, ya que la acidosis puede ocurrir sin niveles elevados de glucosa, especialmente si la ingesta oral es pobre.
• En niños con náuseas y vómitos pueden ser útiles los líquidos azucarados y dosis pequeñas de glucagón. Si los vómitos persisten y si el tratamiento en casa no logra corregir la hipoglucemia, la hiperglucemia significativa o la cetoacidosis será necesario acudir a los servicios de urgencias.

GPC
consenso
4

Resumen de evidencia

Consenso
de expertos
4
No se ha encontrado evidencia científica relevante sobre el manejo de la diabetes mellitus tipo 1 con enfermedades intercurrentes. Las recomendaciones se basan principalmente en el consenso de entidades científicas de prestigio.

Recomendaciones

D
Las personas con diabetes mellitus tipo 1 y/o sus familias o cuidadores han de ser informadas de que las enfermedades intercurrentes pueden causar hiperglucemia. Además pueden dar lugar a cetosis e hipoglucemia, siendo ésta última más frecuente en niños menores de 6 años.
D
Todas las personas con diabetes mellitus tipo 1 y/o sus familiares o cuidadores han de recibir educación acerca del manejo en caso de enfermedad intercurrente y han de tener a mano insulina de acción rápida, tiras de medición de glucosa en sangre, glucómetros, lancetas, tiras y medidores para la medición de cuerpos cetónicos en orina o en sangre, refrescos/zumos de frutas/limonada u otras bebidas similares, saber utilizar el glucagón, termómetro, paracetamol o ibuprofeno, guías de emergencia o manuales de diabetes y un teléfono de contacto con el médico o el hospital.
D
Nunca se ha de omitir la administración de insulina, incluso si el paciente no puede comer.
D
La glucosa en sangre y los cuerpos cetónicos en orina (cetonuria) o en sangre (cetonemia) se han de monitorizar con frecuencia.
D
Cualquier enfermedad ha de ser tratada de inmediato.
D
Se ha de estimular la ingesta de líquidos orales extra, especialmente si la glucosa en sangre es alta o hay presencia de cuerpos cetónicos.
D
Se han de dar bolos adicionales de insulina de acción rápida en una cantidad igual o superior al 10-20% del total de la dosis diaria, cada 2-4 horas si la glucosa en sangre es alta o hay presencia de cuerpos cetónicos.
D
Los pacientes/cuidadores han de solicitar asistencia sanitaria inmediatamente si, tras los bolos extra de insulina, la glucemia permanece alta, persisten los cuerpos cetónicos, tiene náuseas o aparecen vómitos o dolor abdominal.
B
En niños pequeños se pueden emplear pequeñas dosis de glucagón subcutáneo para prevenir o tratar la hipoglucemia. Para la hipoglucemia severa se recomienda el glucagón intramuscular. El tratamiento con glucosa vía intravenosa debe realizarse en el contexto hospitalario.

9.3. Trastornos psicológicos en pacientes con diabetes mellitus tipo 1

Preguntas para responder:

  • ¿Son más frecuentes los trastornos psicológicos en las personas con diabetes mellitus tipo 1?

La diabetes es considerada como un posible factor desencadenante de trastornos psicológicos. Es de interés conocer la prevalencia de este tipo de problemas en los pacientes con DM1 de cara a mejorar su atención.

9.3.1. Trastornos afectivos

La GPC NICE 2004 aporta la siguiente evidencia7:

En un estudio de casos y controles418, un número significativamente mayor de pacientes con DM (12,8%) que aquellos sin DM (7,4%) recibieron tratamiento con antidepresivos durante los 12 meses anteriores al estudio [OR 1,59 (IC 95%: 1,43 a 1,76)].

E. casos
controles
2+

En una RS de estudios de prevalencia419 la presencia de depresión en pacientes con DM1 registrada fue de 21,7% frente al 8,6% en los sujetos controles no diabéticos [OR 2,9 (IC 95%: 1,6 a 5,5)].

RS de E.
Descriptivos
3

Barnard et al.420 realizaron una RS de estudios de prevalencia en adultos que incluyó 14 estudios. La prevalencia de depresión encontrada en los estudios con grupo control fue del 12% en personas con DM1 y del 3,2% en población sin diabetes.

RS de E.
Descriptivos
3

La RS de Kaneer et al.421 incluyó cuatro estudios observacionales en población infantil y adolescente, indicando que la prevalencia de sintomatología depresiva es mayor en la población con DM1 en comparación con un grupo control siendo la prevalencia del 12% en niños con edades entre 8-12 años y del 18% en adolescentes, es decir 2 a 3 veces mayor que en personas sin DM de la misma edad.

RS de E.
Descriptivos
3

Kessing et al.422 compararon el riesgo de desarrollar depresión en una muestra de personas con DM1 y DM2 (n=91.507) frente al de un grupo de pacientes con otra enfermedad crónica como la osteoartritis (n=108.407). No se demostraron diferencias significativas en el riesgo de desarrollar formas severas de depresión entre ambas enfermedades crónicas (p=0,07).

E.
Descriptivo
3

Otros estudios descriptivos encontraron diferencias significativas entre personas con diabetes frente a la población general, aunque existió variabilidad en las tasas de prevalencia de depresión encontradas: 5,8% vs. 2,7% (p=0,003)423; sintomatología depresiva moderada/ severa 6% vs. 3% (p=0,04)424; 12,6% de depresión clínica vs. 6,3%425; en el estudio de Al- Ghamdi426 34% vs. 13% (p=0,04) y en el estudio de Khamseh427 64% vs. 36% (p=0,0001).

E.
Descriptivos
3

El estudio retrospectivo publicado por Ali et al.428 tuvo como objetivo examinar la prevalencia de la depresión de la población con diabetes y las diferencias entre grupos étnicos en los factores de riesgo de diagnóstico de depresión mediante regresión logística multivariante. Los resultados mostraron que en la población con DM1 (n=1.405) la prevalencia de depresión fue de 7,3 a 11,3%, no encontrando diferencias significativas entre grupos étnicos (10% surasiáticos vs. 7,9% europeos; p=0,355), lo cual es consistente con la literatura previa que muestra tasas similares de prevalencia. Asimismo, la tasa de prevalencia fue mayor en mujeres (mujeres 11% vs. hombres 5,8%; p< 0,001), también consistente con la literatura previa. Igualmente la prevalencia fue significativamente mayor en pacientes con otras comorbilidades (12% vs. 6,6% sin ellas; p=0,02) y en aquellos pacientes que tenían complicaciones asociadas a la diabetes (9,4% vs. 6%; p=0,021). No se encontraron diferencias significativas por edad (hasta 59 años 7,8% vs. mayores de 60 años 9%; p=0,460); años de evolución de la diabetes (entre 0 y 5 años: 8,8%; entre 6 y 14 años: 6,9% y de más de 15 años: 8,1%; p=0,663) ni por niveles de HbA1C (HbA1C> 7%: 8,6%; HbA1C< 7%: 5,1%; p=0,101).

E.
Descriptivo
3

Resumen de evidencia

E. descripti-
vos
3
La DM1 se asocia con tasas superiores de depresión que en la población general, independientemente de la edad, la raza y del tiempo de evolución de la DM1, pero no superior a la que presentan poblaciones con otras enfermedades crónicas420;421;423;424;425;426;427.
E. descripti-
vo
3
La presencia de depresión se asocia con la presencia de otras enfermedades y con la presencia de complicaciones asociadas a la diabetes422.

9.3.2. Trastornos de ansiedad

Un estudio descriptivo423 no demostró diferencias significativas en la prevalencia de ansiedad en pacientes recién diagnosticados frente a una población de referencia (7,7% vs. 9,5%; p=0,513).

E.
descriptivo
3

Hermanns et al.425 compararon un grupo de pacientes con DM1 o DM2 (n=420) con una muestra obtenida de la población general. Las prevalencias de trastornos de ansiedad observadas fueron de 5,9% frente 9% en población sin DM.

E.
descriptivo
3

Un estudio observacional424 comparó un grupo de pacientes con DM1 con otro de población sin DM y no encontró diferencia en la tasa de prevalencia de trastornos de ansiedad entre ellos (p=0,31).

E. casos y
controles
2+

Un estudio transversal sin grupo control429 señaló que un 35,5% de adultos jóvenes con DM1 refieren estrés, no encontrándose diferencias en función del género, edad o duración de la diabetes. El uso de bombas de ISCI está significativamente asociado con puntuaciones más altas en estrés medido por la escala de Achenbach (p=0,01).

E.
descriptivo
3

Otros estudios descriptivos indicaron que el uso de ISCI está asociado con mayor nivel de ansiedad429. Sin embargo, ni la duración de la enfermedad, ni la edad parecen tener un efecto significativo sobre este trastorno425;429.

E.
descriptivo
3

Resumen de evidencia

E. casos y
controles
2+
E.
descriptivos
3
La ansiedad no está relacionada con el hecho de padecer diabetes mellitus tipo 1425;429;425;429, pero el uso de bombas de infusión subcutánea continua de insulina se asocia con un mayor el nivel de ansiedad de los pacientes425;429.

Recomendaciones

B
Los profesionales dedicados al cuidado de pacientes con diabetes mellitus tipo 1 deberían estar atentos ante la posible aparición de sintomatología depresiva y/o ansiosa, en particular cuando la persona señala tener problemas con su autocuidado.
Los profesionales de la salud deben disponer de las habilidades necearias para la detección y el manejo de formas no severas de trastornos psicológicos y estar familiarizados con técnicas de orientación psicológica y administración de psicofármacos.
Los casos moderados o severos deben de ser remitidos a especialistas en salud mental.

9.3.3. Trastornos de la conducta alimentaria

La GPC NICE 20047 incluye los siguientes estudios relacionados con esta cuestión:

Un estudio prospectivo430 comparó posibles trastornos de alimentación, cambios ponderales o mal uso de la insulina en pacientes con y sin diabetes, no encontrando una mayor incidencia de trastornos de la conducta alimentaria (TCA), aunque si se observó mayor IMC y mayor preocupación por el peso en personas con DM que en población sin diabetes de la misma edad.

E.
descriptivo
3

Una revisión de estudios transversales431 halló una prevalencia mayor de bulimia en mujeres con DM1 que en la población general [OR 2,9 (IC 95%: 1,03 a 8,4)]. El mal uso de insulina estaba incrementado cuando los TCA coexistían con la DM1 [OR 12,6 (IC 95%: 7,8 a 21,1)].

RS de E.
descriptivos
3

En un estudio descriptivo se identificó una tasa de 5,3% de TCA en pacientes con DM1432.

E.
descriptivo
3

En un estudio de casos-control433 se compararon 356 mujeres con DM1 frente a 1.098 controles encontrando mayor prevalencia (10% vs. 4%) de TCA en el grupo con diabetes (p< 0,001).

E. casos-
control
2+

Según los resultados de un estudio en el que participaron 91 mujeres jóvenes con DM1434, aquellas con TCA presentaban peor control metabólico que las que no los padecían (p< 0,001): HbA1C basal en el grupo con TCA severo: media (DE) 11,1% (1,2); en el grupo con TCA leve media (DE) 8,9% (1,7), y sin TCA media (DE) 8,7% (1,6). Los TCA al comienzo del estudio se asociaron con la presencia de retinopatía cuatro años más tarde (p=0,004), presentándose en el 86% de las mujeres con TCA severo, 43% de las que tenían TCA leve y 24% sin TCA.

E. cohortes
2+

Un estudio de cohortes435 que incluyó 234 mujeres detectó restricciones de insulina en el 30% de ellas. Esto se relacionó con la presencia de TCA (p< 0,05), mayor mortalidad (p< 0,05), mortalidad más precoz (45 vs. 58 años, p< 0,01) y mayor riesgo de nefropatía y de pie diabético, durante un seguimiento de 28 años.

E. cohortes
2+

Petrack et al.423 compararon un grupo de pacientes recién diagnosticados de DM1 (n=313) con un grupo de referencia de población general (n=2.046) no encontrando diferencias significativas en la prevalencia de trastornos de alimentación en el momento del diagnóstico (1% vs. 0,3%).

E.
descriptivo
3

Grylli et al.436 llevaron a cabo un estudio en 199 adolescentes con DM1 (103 hombres/93 mujeres) y encontraron una prevalencia de TCA mayor en mujeres que en hombres durante esta etapa de la vida: un 11,5% de las mujeres frente a un 1% en varones. Los TCA más habituales fueron la bulimia nerviosa y los trastornos de conducta alimentaria no específicos, con una incidencia muy baja de casos de anorexia nerviosa.

E.
descriptivo
3

Otro estudio comparativo437 indicó que la prevalencia de TCA en pacientes con DM1 es cuatro veces mayor que en la población general (p< 0,001). El comportamiento de control de peso encontrado más habitualmente fue la restricción de la dieta (75%) y la manipulación de insulina (40%).

E.
descriptivo
3

Resumen de evidencia

E.
descriptivos
3
Los trastornos de la conducta alimentaria parecen ser más frecuentes en los pacientes con diabetes mellitus tipo 1 que en la población general423;427, especialmente en chicas adolescentes436.
E. cohortes
2
Las personas con diabetes mellitus tipo 1 que padecen trastornos de la conducta alimentaria en la adolescencia presentan más complicaciones microvasculares a medio plazo434;435 y una mayor mortalidad a largo plazo435 que aquellas que no padecen estos trastornos.

Recomendaciones

C
Los miembros del equipo profesional involucrados en el cuidado de pacientes con diabetes mellitus tipo 1 deben estar atentos ante la posibilidad de aparición de casos de bulimia nerviosa, anorexia nerviosa y manipulación de insulina, especialmente en pacientes que manifiesten preocupación sobre su peso o imagen corporal, presenten un índice de masa corporal bajo o un pobre control glucémico.
D
Dado el riesgo de mayor morbilidad y mortalidad asociado a un pobre control metabólico en personas con trastornos de la conducta alimentaria, se recomienda que en caso de sospecha, se lleven a cabo las tareas diagnósticas pertinentes y se contacte con el departamento de psiquiatría con objeto de llevar a cabo la terapia oportuna.
B
Se debe proveer regularmente de información sobre estilos de vida saludable y particularmente sobre dieta a los pacientes con diabetes mellitus tipo 1, especialmente en la edad adolescente, por parte de los profesionales sanitarios cualificados para ello.

9.4. Riesgos de descompensación de la diabetes mellitus tipo 1 durante la adolescencia

Preguntas para responder:

  • ¿La adolescencia supone un riesgo para las descompensaciones en la diabetes mellitus tipo 1?

La adolescencia es un periodo que implica importantes cambios físicos, psicológicos y sociales. Estos cambios pueden conllevar riesgos para el adolescente con diabetes y provocar descompensaciones metabólicas importantes, que pueden tener consecuencias a largo plazo en su salud, incluyendo enfermedad renal, riesgo cardiovascular, retinopatía, etc.438.

En este capítulo se han analizado los siguientes aspectos:

  1. Riesgo de descompensación durante la adolescencia
  2. Factores psicológicos que influyen en el control metabólico durante la adolescencia
  3. Adherencia al tratamiento durante la adolescencia.

9.4.1. Riesgo de descompensación diabética durante la adolescencia

La GPC NICE 20047 incluye los siguientes estudios:

Un estudio de cohortes realizado en 42 niños y jóvenes con DM1 (edad promedio 12,9 años) analizó si el desarrollo puberal tenía un efecto sobre el control metabólico y la adaptación a la diabetes a lo largo de 4 años439. El buen control de la enfermedad se correlacionó con la cohesión familiar (r=0,38; p< 0,01). En los jóvenes prepuberales la cohesión familiar presentó buena correlación con la variable relaciones de pares (p=0,008), la actitud ante la diabetes (p=0,03), y las preocupaciones de la imagen corporal (p=0,05) en comparación con otros jóvenes.

E. cohortes
2+

Un estudio realizado en jóvenes con DM1 entre 11 y 18 años analizó el efecto del estado psicológico, del comportamiento y de la autoestima sobre el control glucémico mediante un seguimiento de 8 años430. Los problemas de conducta en la adolescencia se asociaron significativamente con niveles más elevados de HbA1C. El estado psicológico en el seguimiento fue un predictor significativo del ingreso recurrente por cetoacidosis diabética.

E.
descriptivo
3

En otro estudio descriptivo56 se encontró una asociación positiva entre el conocimiento que la familia tiene acerca de la DM1, las buenas relaciones familiares y la menor edad del adolescente con el buen cumplimiento con el régimen de insulina.

E.
descriptivo
3

En un estudio observacional prospectivo realizado sobre 15.967 jóvenes con DM1440 con un seguimiento medio de 15,8 años, se identificaron 9 fallecimientos relacionados con la diabetes durante la adolescencia (6 por complicaciones agudas y 3 por neuropatía). El riesgo de mortalidad fue superior en la adolescencia que en la infancia [RR 3,90 (IC 95%: 1,14 a 13,39)].

E. observa-
cional
2

9.4.2. Factores psicológicos que influyen en el control metabólico durante la adolescencia

La GPC NICE 20047 incluye los siguientes estudios:

Un estudio de cohortes441 demostró que los pacientes con edades entre 14 y 16 años con sintomatología depresiva tenían unos niveles medios de HbA1c significativamente más altos que los pacientes sin sintomatología depresiva [media (DE): 9,0 % (0,85) vs. 8,3 % (1,4); p=0,03].

E. cohortes
2+

En un pequeño estudio descriptivo442 (n=16) de jóvenes con DM1 (rango de edad: 15 a 18 años) la depresión se correlacionó positivamente con el deterioro del control glucémico (r=0,51; p< 0,05).

E.
descriptivo
3

Un estudio transversal sin grupo control443 demostró que la sintomatología depresiva en niñas y en los adolescentes de más edad, predice la mala adherencia al tratamiento (p< 0,01).

E.
descriptivo
3

Un estudio transversal multicéntrico444 evidenció que la sintomatología depresiva se asoció a un mayor nivel de HbA1C y a mayor número de visitas a urgencias, mientras que no se demostró una relación significativa con el número de hospitalizaciones, el número de episodios de hipoglucemia y/o cetoacidosis.

E.
descriptivo
3

Un estudio observacional longitudinal445 reveló que la presencia de sintomatología depresiva al inicio del estudio predijo el riesgo de hospitalización durante los siguientes 24 meses [OR 2,58 (IC 95%: 1,12 a 5,98)].

E. observa-
cional
longitudinal
2+

En el estudio de Pinar et al.437 se demuestra que la presencia de TCA predice peor control glucémico (p<0,001).

E.
descriptivo
3

9.4.3. Adherencia al tratamiento

La GPC NICE 20047 incluye los siguientes estudios:

Un estudio realizado en Escocia446 evidenció que personas de edades entre 10 y 20 años presentan niveles significativamente más altos de HbA1C (p=0,01) y menor adherencia al tratamiento insulínico (p< 0,001) que los niños menores o mayores de esa franja de edad.

E.
descriptivo
3

En un estudio longitudinal445 se halló que los datos referidos por los propios pacientes con DM1 respecto a la HbA1C es el mejor predictor de HbA1C, explicando el 30% de la varianza en el caso de los adolescentes y 19% en el caso de los progenitores. La correlación entre el autocuidado referido y el control glucémico fue significativa (p< 0,01).

E.
descriptivo
3

Naar-King et al.447 examinaron la relación entre la adherencia y el control metabólico, teniendo en cuenta el papel de la presencia de trastornos psicológicos. La presencia de sintomatología de ansiedad y problemas de comportamiento se asociaron con peor adherencia, pero en ultima instancia solo los problemas de comportamiento predijeron peor control metabólico (p< 0,01).

E.
descriptivo
3

Resumen de evidencia

E.
descriptivo
3
La adolescencia se asocia con un peor control metabólico en pacientes con diabetes mellitus tipo 1446 especialmente si se asocia con problemas de conducta430;439.
E.
descriptivo
3
El buen control de la enfermedad se correlaciona con la cohesión familiar y el conocimiento que la familia tiene acerca de la diabetes mellitus tipo 156.
E.
descriptivo
3
Los pacientes con edades entre 14 y 16 años con sintomatología depresiva presentan unos niveles medios de HbA1C significativamente más altos que los pacientes sin sintomatología depresiva441-445.
E.
descriptivo
3
La presencia de trastornos de la conducta alimentaria predice peor control glucémico (p< 0,001)437.
E.
descriptivo
3
Las personas de edades entre 10 y 20 años presentan niveles significativamente más altos de HbA1C (p=0,01) y menor adherencia al tratamiento insulínico (p< 0,001) que los niños menores o mayores de esa franja de edad446.
E.
descriptivo
3
La presencia de sintomatología de ansiedad y problemas de comportamiento está asociada con peor adherencia, pero solo los problemas de comportamiento predicen peor control metabólico (p< 0,01)447.

Recomendaciones

C
La adherencia al tratamiento es un factor clave en el manejo de la diabetes, por lo que es importante trabajar este aspecto con el paciente adolescente en conjunto con su familia, y analizar las barreras que impiden una adherencia adecuada (ansiedad, depresión, trastornos de la conducta alimentaria y problemas de comportamiento).
C
Los profesionales a cargo de niños y adolescentes con diabetes mellitus tipo 1 deben tener presente que pueden desarrollar trastornos de depresión y/o ansiedad, particularmente cuando hay dificultades de control de la enfermedad o si la enfermedad es de larga duración.
En niños y adolescentes con mal control glucémico persistente debe evaluarse el nivel de ansiedad y depresión.
Los niños y adolescentes en los que se sospeche la presencia de trastornos de ansiedad o depresión deben ser referidos a profesionales de salud mental.
C
Dada la elevada presencia de trastornos de la conducta alimentaria en adolescentes con diabetes, especialmente en mujeres, se recomienda estar alerta ante la presencia de sintomatología que pueda indicar la presencia de algún trastorno de la conducta alimentaria o manipulación de insulina. En caso de sospecha se debe contactar y trabajar con el departamento de psiquiatría para realizar el diagnóstico y la terapia oportuna.
Se recomienda abordar el tema del uso de alcohol, tabaco y otras drogas con el adolescente con diabetes mellitus tipo 1 a fin de evitar su consumo y de proporcionarle estrategias adecuadas para prevenir episodios de hipoglucemia.

9.5. Planificación del embarazo

Preguntas para responder:

  • ¿Es importante planificar el embarazo en mujeres con diabetes mellitus tipo 1?

La diabetes puede favorecer la aparición de determinados eventos en la mujer embarazada, (infecciones urinarias, candidiasis vaginal, polihidramnios, estados hipertensivos del embarazo y prematuridad) y en el feto o en el neonato (malformaciones y/o abortos, crecimiento intrauterino retardado, macrosomía, miocardiopatía hipertrófica e inmadurez fetal). Además, el embarazo puede afectar al control glucémico en las mujeres con diabetes, incrementando la frecuencia de hipoglucemia y su inadvertencia, o de hiperglucemia por el aumento del lactógeno placentario especialmente a partir de la semana 20 de gestación. La progresión de ciertas complicaciones en la diabetes, especialmente la retinopatía y la nefropatía diabéticas, también pueden verse afectadas durante este periodo.

Se considera de interés analizar los beneficios que puede tener la planificación del embarazo en las mujeres con DM1, en cuanto a la reducción de resultados adversos perinatales (abortos, malformaciones fetales, eclampsias, muerte perinatal u otras complicaciones).

La planificación del embarazo en mujeres gestantes con DM1 consiste en utilizar métodos anticonceptivos para decidir el momento más adecuado para que éste se produzca. Para ello es necesario determinar, en función de las complicaciones maternas secundarias a la DM, el riesgo que conlleva una gestación, y reducir las complicaciones maternofetales con un adecuado control metabólico y vigilancia médica antes de la concepción. Esto se lleva a cabo informando a la pareja de la mutua repercusión entre DM y embarazo, así como de los métodos para prevenir las posibles complicaciones.

La GPC NICE sobre embarazo 20089 incluye los siguientes estudios:

Un estudio449 realizado en 442 mujeres gestantes con DM (73% con DM1) encontró una asociación entre la falta de información acerca de los riesgos fetales antes del embarazo y el riesgo de parto por cesárea [OR 2,9 (IC 95%: 1,1 a 8,2)] y de aumento de la mortalidad neonatal ajustados por la edad de la madre y situación social desfavorable [OR 2,4 (IC 95%: 1,0 a 5,8)].

E.
descriptivo
3

Una RS con metaanálisis de 16 estudios observacionales450 evaluó la influencia de los programas de cuidados preconcepcionales (PCP) en mujeres con diabetes en la reducción del riesgo de anomalías congénitas mayores. Los PCP consistieron en una planificación del control glucémico de manera previa al embarazo. Los resultados obtenidos señalan que de los 2.104 nacimientos, la tasa ponderada de anomalías mayores y menores fue del 2,4% para las mujeres incluidas en los PCP frente al 7,7% para el grupo sin PCP. Los valores relativamente bajos de HbA1C durante el primer trimestre en el grupo con PCP sugieren que el control glucémico durante las primeras semanas del embarazo juega probablemente un papel importante en la prevención de malformaciones.

RS de E.
observacio-
nales
2++

El estudio de cohortes de McElvy et al.451 evaluó el impacto de un programa sobre cuidados preconcepcionales realizado durante 5 años en tres etapas (PPG I, PPG II, PPG III). Durante el periodo antes del primer programa (PPG I) (1973-1978) n = 79 reveló una tasa de mortalidad perinatal de 7% y una tasa de malformación congénita del 14%. La tasa de mortalidad perinatal se redujo de 3% con el PPG I y el 2% con el PPG II, al 0% en PPG III. La tasa de malformaciones congénitas disminuyó a un mínimo de 2,2% por PPG III.

E. de
cohortes
2+

En un ensayo452 se educó a 84 mujeres con DM (68% DM1) durante 17 semanas antes y durante el embarazo sobre conceptos relativos a la monitorización de niveles de glucosa, dieta y ejercicio, ajustes de dosis de insulina y complicaciones de la diabetes y se les comparó con un grupo de 110 mujeres (60% DM1) a las que se educó sólo durante el embarazo. En el grupo en el que se realizó la educación preconcepcional, se encontró una tasa de anomalías de 1,2% frente al 10,9% que se halló en el grupo en el que se realizó solo la educación en el periodo postconcepcional (p=0,01).

ECA
1+

Un estudio de cohortes prospectivo realizado en 160 mujeres con DM1453 analizó el control glucémico y la frecuencia de hipoglucemia severa en función de la planificación del embarazo. Los resultados del estudio fueron los siguientes:

• 68,8% de los embarazos fueron planificados vs. 33,8% no planificados.
• 29,4% de las mujeres con DM1 presentaron hipoglucemia severa durante el embarazo, 21,9% en el primer trimestre; 18,1% en el segundo trimestre y 10,6% en el tercer trimestre.
• La duración de la diabetes se asoció a un incremento en el riesgo de padecer hipoglucemia severa durante el embarazo (p=0,012).
• La duración de la diabetes estuvo correlacionada con el número total de episodios de hipoglucemia severa durante el embarazo (r=0,191; p=0,017) y durante el primer trimestre (r=0,16; p=0,05). La duración de la diabetes en las mujeres que tuvieron un episodio de hipoglucemia severa fue de media (DE) 19,2 años (7,2).
• El número total de episodios de hipoglucemia severa durante el embarazo se asoció con la media de HbA1C en el primer trimestre (r=0,17; p=0,043).
• El 56% de las mujeres usó 4 o más inyecciones al día durante el periodo previo al embarazo, aumentando al 77% y el 83% en los trimestres 1 y 3 respectivamente y esto no se asoció con un aumento de la hipoglucemia.
• Las mujeres que consiguieron un HbA1C menor de 6,5% (n=41) durante el primer trimestre tuvieron menos probabilidades de experimentar hipoglucemia severa en el segundo trimestre (7,3 vs. 25%; p=0,019) y en el tercer trimestre (0 vs. 16%; p=0,003) que aquellas mujeres con un HbA1C mayor en el primer trimestre. Estas mujeres tuvieron una menor duración media de la diabetes, aunque esta diferencia no es significativa.
• La disminución de HbA1C entre el periodo previo al embarazo y el primer trimestre no se asoció con hipoglucemia severa en el primer trimestre. Sin embargo, una mayor disminución de HbA1C entre los trimestres 1 y 2 si estuvo correlacionada con el número de episodios de hipoglucemia severa en el segundo trimestre (r=0,194; p=0,021).
• Se observó una diferencia significativa en el HbA1C entre embarazos planificados y no planificados. Además, en los embarazos planificados hubo un mayor número de hipoglucemias severas que en los no planificados (p=0,047).
• No hubo diferencias significativas en el control glucémico o en el riesgo de hipoglucemia severa entre mujeres que usaban análogos de insulina y las que no en ningún momento del embarazo, aunque si hubo una tendencia a la significatividad en el tercer trimestre (HbA1C 6,4 vs. 6,7%; p=0,06).
• La caída en la media de HbA1C entre la etapa previa al embarazo y el primer trimestre fue significativamente mayor (1,0 vs. 0,5%) en aquellas mujeres que usaban análogos de insulina en él (n=43; p=0,005), pero sin que se diera un incremento en el número de hipoglucemias severas.

Las mujeres fumadoras (n=40) y aquellas con retinopatía previa al embarazo (n=36) tuvieron 3 veces más probabilidades de sufrir un episodio de hipoglucemia severa en el tercer trimestre (p=0,029, p=0,03). Aunque aquéllas con retinopatía previa al embarazo tenían un duración de la diabetes (19,8 vs. 12,3 años, p=0,001), la duración de la diabetes no se asoció con hipoglucemia severa en el tercer trimestre.

E. cohortes
2+

Un estudio de cohortes454, que incluyó 46 mujeres con DM1 y nefropatía antes del embarazo, analizó las complicaciones durante la gestación incluyendo aborto en el primer trimestre, preclampsia, parto prematuro, peso y longitud del bebé, admisión a la UCI neonatal y pérdida fetal. Como resultados se observó que 31 mujeres (67%) tuvieron al menos una complicación durante el embarazo. El IMC fue el único parámetro con diferencia significativa entre los grupos, siendo mayor en las mujeres con un embarazo complicado frente a las que no tuvieron complicaciones [media (DE) 27 (9) vs. 24 (3); p=0,027]. No se hallaron diferencias entre los grupos en relación al consejo preconceptivo (60% vs. 67%), el control glucémico previo al embarazo (HbA1C 7,5 vs. 7,1%), la prevalencia de los pacientes que presentaron un correcto control glucémico (44% vs. 42%), la ganancia de peso durante el embarazo (12,4 vs. 10,6 kg), la duración de la DM (18 vs. 19,7 años) y la proporción de pacientes tratados con IECA antes del embarazo (26 vs. 33%). Los autores concluyeron que el sobrepeso está asociado con malos resultados en el embarazo en pacientes con DM1 y diferentes grados de nefropatía.

E. cohortes
2+

Una RS con metaanálisis455 que incluyó un ECA y 19 estudios observacionales en pacientes con DM1 y DM2, analizó los efectos del control glucémico con niveles de glucemia en ayunas = 5,7 mmol/l o glucemia posprandial = 7,8 mmol/l y/o HbA1C = 7,0%, asesoramiento o educación sobre la diabetes, el uso de anticonceptivos hasta la optimización de control de la glucemia, el consumo de multivitaminas y/o ácido fólico en el periodo de preconcepción sobre las complicaciones durante el embarazo. Los resultados del metaanálisis sugieren que el cuidado preconceptivo es efectivo en la reducción de las malformaciones congénitas, [RR 0,25 (IC 95%: 0,15 a 0,42)], [NNT 17 (IC 95%: 14 a 24)], parto prematuro, [RR 0,70 (IC 95%: 0,55 a 0,90)], [NNT 8 (IC 95%: 5 a 23)] y en la mortalidad perinatal [RR 0,35 (IC 95%: 0,15 a 0,82)], [NNT 32 (IC 95%: 19 a 109)]. En estas pacientes, el cuidado preconceptivo disminuyó los niveles de HbA1C en el primer trimestre de embarazo en una media de 2,43% (IC 95%: 2,27 a 2,58).

RS ECA y
observacio-
nales
2++

Resumen de evidencia

E. cohortes
2+
En mujeres con diabetes mellitus tipo 1 los embarazos planificados tienen un mejor control metabólico y un mayor riesgo de hipoglucemia453.
ECA
1+

E. cohortes
2+

RS de e.
observacionales
2++
El cuidado preconceptivo es efectivo en la reducción de las malformaciones congénitas450;454;455, parto prematuro455 y en la mortalidad perinatal449;451;452;455.
RS de e.
observacionales
2++
El cuidado preconceptivo disminuye los niveles de HbA1C en el primer trimestre de embarazo455.
E. cohortes
2+
El sobrepeso está asociado con malos resultados en el embarazo en pacientes con DM1 y diferentes grados de nefropatía454.

Recomendaciones

B
Al igual que todos los pacientes con diagnóstico de diabetes mellitus tipo 1, las adolescentes y mujeres en edad fértil deberían participar en programas de educación diabetológica con objeto de favorecer el control de su enfermedad y fomentar su autocuidado. Estos programas deberían incluir específicamente nociones sobre la importancia del control previo a la concepción, así como las recomendaciones generales para el embarazo (suplementos vitamínicos, supresión de fármacos teratógenos, etc.). Es conveniente su recuerdo en consultas sucesivas para asegurar un embarazo en óptimas condiciones.
B
En mujeres que planifican quedarse embarazadas se considera relevante la realización de una consulta preconcepcional para establecer los objetivos de control, instaurar el tratamiento correspondiente (ácido fólico, yodo, etc.), revisar las posibles complicaciones y dar «luz verde» para el embarazo.

9.6. Complicaciones de la diabetes mellitus tipo 1 durante el embarazo

Preguntas para responder:

  • ¿Cómo afecta el embarazo a la evolución de las complicaciones de la diabetes mellitus tipo 1?

9.6.1. Evolución de la retinopatía durante el embarazo

La GPC NICE sobre embarazo 20089 aporta evidencia sobre este tema.

En un estudio de cohortes prospectivo456 se valoró la progresión de la retinopatía durante el embarazo de 180 mujeres (270 embarazos) frente a 500 mujeres no embarazadas durante 6,5 años de seguimiento. Se observó que las mujeres embarazadas tenían un riesgo 1,63 veces mayor de empeoramiento de la retinopatía en el grupo de tratamiento intensivo en comparación con las no embarazadas (p< 0,05). El OR alcanzó su punto máximo durante el segundo trimestre (OR 4,26; p=0,001) y persistió hasta 12 meses después del embarazo (OR 2,87; p=0,005).

E. de
cohortes
2+

En un estudio observacional457 se evaluó la incidencia, prevalencia, progresión y factores de riesgo de la retinopatía diabética durante el embarazo. Un total de 65 mujeres embarazadas y con DM1 fueron evaluadas antes del embarazo, en cada trimestre del embarazo, y a los 12 meses tras el parto. La progresión de la retinopatía se produjo en el 77,5% de las pacientes que presentaban retinopatía antes de la concepción y en 22,5% se produjo retinopatía diabética proliferativa. Sólo el 26% de las mujeres que no presentaban retinopatía al comienzo del embarazo presentaron progresión de la misma. La duración de la diabetes (p=0,007) y la HbA1c fueron superiores en el grupo con progresión que en el grupo sin progresión en todos los momentos en los que se evaluó, pero sólo en el tercer trimestre la diferencia fue estadísticamente significativa (p=0,04).

E. observa-
cional
longitudinal
2+

Un estudio de cohortes analizó la progresión de la retinopatía en 154 mujeres con DM1 durante el embarazo y a las 6 y 12 semanas después del parto458 encontrando que 51 mujeres (33,11%) presentaron progresión de la retinopatía durante el embarazo y se observó regresión postparto en 13 mujeres (8,44%). La progresión de la retinopatía se asoció significativamente con los cambios en el control glucémico al principio del embarazo, la hipertensión crónica y la hipertensión inducida por el embarazo.

E. de
cohortes
2+

9.6.2. Evolución de la nefropatía durante el embarazo

No se han encontrado estudios que analicen esta cuestión.

Resumen de evidencia

E. de
cohortes
2+
La retinopatía diagnosticada antes del embarazo tiende a empeorar durante el mismo456;282, especialmente durante el segundo trimestre456.
E. de
cohortes
2+
La progresión de la retinopatía se asocia con los cambios en el control glucémico al principio del embarazo, la hipertensión crónica y la hipertensión inducida por el embarazo458.

Recomendaciones

B
Se recomienda planificar el embarazo en mujeres con diabetes mellitus tipo 1 hasta lograr un adecuado control glucémico y realizar la valoración de la posible retinopatía y nefropatía antes y durante el embarazo.
Se recomienda comunicar a la pareja la mutua repercusión entre diabetes mellitus tipo 1 y embarazo, haciendo referencia expresa a las posibles complicaciones que pueden surgir, así como a los métodos para prevenirlas.

9.7. Control metabólico durante el embarazo

Preguntas para responder:

  • ¿Cuál debería ser el control metabólico previo y durante el embarazo en mujeres con diabetes mellitus tipo 1?

Si bien existe acuerdo en relación a la necesidad de informar a las mujeres con DM1 sobre la necesidad de llevar un adecuado control glucémico de manera previa al embarazo y durante el mismo, no hay acuerdo en relación a lo que se entiende por un control glucémico adecuado durante esta etapa y cuáles son las metas que se han de establecer para estas mujeres con el objetivo de obtener mejores resultados para ellas y menor morbimortalidad perinatal.

La GPC NICE 20089 incluyó 23 estudios de cohortes459-480 y estableció una asociación entre el control preconcepcional y la incidencia de abortos y malformaciones congénitas.

• Riesgo de malformaciones congénitas:

Un estudio de cohortes459 en 488 mujeres con DM1 relacionó la HbA1C del primer trimestre y la aparición de malformaciones (p=0,02), demostrando que el riesgo aumenta paulatinamente a mayores niveles de HbA1C en el primer trimestre de embarazo

E. de
cohortes
2+

Asimismo otro estudio de cohortes474 encontró que la tasa de malformaciones mayores aumentaba significativamente en las mujeres cuyo nivel de HbA1C en el primer trimestre de embarazo superaba los valores de 12,7%.

E. de
cohortes
2+

Un estudio460 que incluyó 435 mujeres embarazadas (289 con DM1 y 146 con DM2) comparó mujeres con niveles de HbA1C superiores a 8% durante el primer trimestre frente mujeres con HbA1C inferiores este valor, observando mayores tasas de malformaciones congénitas en el primer grupo [(8,3% vs. 2,5%; OR 3,5 (IC 95%: 1,3 a 8,9); p< 0,01].

E. de
cohortes
2+

Otro estudio de cohortes que estudió 142 embarazos en mujeres con DM1476 detectó malformaciones congénitas en 17 neonatos (seis menores y 11 mayores). La HbA1C basal fue significativamente mayor en el grupo con malformaciones menores [media (DE): 9,3% (1,9); p< 0,05)] y en el grupo con malformaciones mayores [media (DE): 9,6% (1,8); p< 0,001)] que en el grupo sin malformaciones [media (DE): 8,0% (1,4)].

E. de
cohortes
2+

Se detectaron malformaciones congénitas en el 48% (3/63) de las mujeres con HbA1C menor de 8%, 12,9% (8/62) en aquellas con HbA1C de 8 a 8,9% y 35,3% (6/17) en las que presentaban niveles medios igual o mayores a 10%.

E. de
cohortes
2+

Un estudio realizado por Miller et al. en 116 mujeres con DM1470 demostró que no aparecieron malformaciones (0/19) en la descendencia de mujeres con nivel de HbA1C de 6,9% o menor. En las mujeres con HbA1C en el rango de 7,0 a 8,5%, el porcentaje que presentaron malformaciones fue del 5,1% (2/39).

E. de
cohortes
2+

Un estudio de cohortes que realizó seguimiento a 83 mujeres embarazadas466, 63 con DM1 y 20 con DM2, examinó la relación entre los niveles de HbA1C durante el primer trimestre y la aparición de malformaciones congénitas. En 9 casos aparecieron malformaciones congénitas, todas ellas con niveles de HbA1C superiores a 9,5% durante el primer trimestre (7 con HbA1C superior a 11,5% y 6 con HbA1C superior a 13,5%).

E. de
cohortes
2+

En otro estudio de cohortes471 en una muestra de 229 mujeres con DM1 embarazadas se observó que el valor umbral para aumentar el riesgo de aborto o malformaciones es una glucemia en el primer trimestre entre 120 a 130 mg/ dL o una HbA1C de entre 12 a 13%. Debajo de estos niveles de glucemia el riesgo es comparable al de las mujeres no diabéticas.

• Riesgo de abortos espontáneos:

E. de
cohortes
2+

Un estudio de cohortes con una muestra de 105 mujeres con DM1477 informó de abortos espontáneos en 18 mujeres. La HbA1C durante el primer trimestre fue [media (DE) 9,4% (2,3)] lo que no fue significativamente diferente de la media de HbA1C de los embarazos que culminaron en bebé con malformación [media (DE) 10,3 (1,9)] o ningún resultado adverso [media (DE) 8,9% (2,3)].

E. de
cohortes
2+

En un estudio de cohortes466 en 83 mujeres (63 mujeres con DM1 y 20 con DM2), la tasa de abortos espontáneos fue del 26,5% (22 embarazos). No se produjeron abortos espontáneos en mujeres con HbA1C inferior al 7,5% durante el primer trimestre. Un aborto ocurrió en una mujer con HbA1C entre 7,5 y 9,4%, 21 en mujeres con HbA1C> 11,5% y dos de ellas > 13,5%.

E. de
cohortes
2+

Un estudio de cohortes en 303 mujeres con DM1474 encontró que las tasas de abortos espontáneos fueron significativamente mayores cuando la HbA1C en el primer trimestre era mayor de 11,0% frente a media normal en mujeres no diabéticas de [media (DE) 5,9% (0,57)].

E. de
cohortes
2+

Un estudio de cohortes que analizó 84 embarazos en mujeres con DM1469 encontró que las mujeres que habían tenido un aborto espontáneo, tenían una HbA1C significativamente mayor [media (DE) 12,0% (0,6)] que las mujeres cuyo embarazo avanzaba más allá de 20 semanas [media (DE) 10,7% (0,3); p< 0,05]. Los resultados sugieren que el pobre control glucémico alrededor de la concepción es un factor más importante que en las semanas inmediatamente anteriores a la aborto espontáneo.

E. de
cohortes
2+

En otro estudio de cohortes con 215 mujeres con DM1471, 52 mujeres (24%) tuvieron abortos espontáneos. El valor umbral para aumentar el riesgo de aborto o malformaciones es una glucemia en el primer trimestre entre 120 a 130 mg/dL o una HbA1c de entre 12 a 13%.

E. de
cohortes
2+

Un estudio de cohorte de 116 embarazos en 75 mujeres con DM1468 encontró que era significativamente más probable que los abortos espontáneos ocurran cuando la HbA1C era mayor de 12% (p< 0,05).

• Otros resultados neonatales:

E. de
cohortes
2+

Un estudio de cohortes examinó el efecto del control glucémico en diferentes momentos del embarazo, en cuanto a resultados adversos (muerte perinatal y/o malformación congénita en 990 embarazos)465. La media de HbA1C en los 0-3 meses antes de la concepción fue de 8,0% (rango intercuartilico 7,3 a 9,1) en el grupo de resultados clínicos adversos en comparación con 7,6% (rango intercuartilico 6,8 a 8,5) en el otro grupo (p=0,005). Las mujeres con resultados clínicos adversos recibieron con menor frecuencia orientación antes de la concepción (42% vs. 59%; p=0,002) y realizaron en menor proporción mediciones de los niveles de glucosa diariamente hasta la concepción (23% vs. 35%, p=0,019).

E. de
cohortes
2+

En un estudio observacional481 se analizaron 211 embarazos en 132 mujeres, con 61 resultados adversos (29%) incluyendo abortos espontáneos, interrupciones del embarazo por razones médicas, muertes neonatales y malformaciones congénitas. Las madres con pobre control glucémico preconcepcional y en el momento de la concepción (HbA1C = 7,5%) tuvieron una tasa de resultados adversos casi tres veces mayor que las madres con buen control glucémico [OR 2,59 (IC 95%: 1,11 a 6,03) y OR 2,71 IC 95%: 1,39 a 5,28 respectivamente)].

E. observa-
cional
3

En una RS482 se incluyeron ECA que comparasen diferentes objetivos de control glucémico en mujeres embarazadas con DM1 o DM2. Se incluyeron 3 ensayos en mujeres con DM1 (223 mujeres y niños), y todos con un alto riesgo de sesgo. Dos ensayos compararon objetivos de control glucémico muy estrictos (3,33 a 5,0 mmol/L glucosa en sangre en ayunas) con metas de control glucémico estrictas-moderadas (4,45 a 6,38 mmol/L).

Con un cuerpo de evidencia limitado se encontraron pocas diferencias en los resultados entre las medidas de control glucémico estricto y estrictomoderado en mujeres embarazadas con DM1 preexistente. Se evidenciaron efectos adversos (incremento de la preeclampsia, cesáreas y niños con alto peso al nacer con percentil > 90) para niveles de glucosa en ayunas por encima de 7 mmol/L.

RS de ECA
de baja
calidad
1+/-

Resumen de evidencia

E. de
cohortes
2+
Numerosos estudios prospectivos han demostrado una asociación entre un buen control metabólico durante el primer trimestre de embarazo y una menor incidencia de malformaciones congénitas459;460;466;469;470;471;474;476.
E. de
cohortes
2+
El nivel de HbA1C que ha demostrado estar relacionado con la no presencia de malformaciones es 6,9% o menor470.
E. de
cohortes
2+
El mal control glucémico alrededor de la gestación tiene más relación con la presencia de un aborto espontáneo que el control glucémico durante las semanas previas al mismo469.
E. de
cohortes
2+
El riesgo de presentar abortos espontáneos es mayor con valores de HbA1C mayores de 12% (p< 0,05)468;471.

Recomendaciones

B
En mujeres embarazadas con diabetes mellitus tipo 1 han de acordarse metas individualizadas en el autocontrol de la glucosa en sangre, teniendo en cuenta el riesgo de hipoglucemia.

Se han de tratar de mantener niveles de HbA1C por debajo de 6,2% siempre que se pueden alcanzar de manera segura.
B
Se ha de informar a estas mujeres acerca de que cualquier disminución de los niveles de HbA1C por debajo de 6,2% reduce el riesgo de malformaciones congénitas y recomendarles no sobrepasar niveles mayores de 6,9%.
B
Se debería desaconsejar el embarazo a las mujeres con diabetes mellitus tipo 1 cuyos niveles de HbA1C estén por encima del 8% de forma temporal hasta conseguir un control metabólico óptimo.
D
Situaciones que hacen desaconsejable la gestación:
• Niveles de HbA1C mayores de 8%.
• Nefropatía grave (creatinina plasmática > 2 mg/dl o proteinuria> 3 g/24 horas y/o HTA de difícil control).
• Cardiopatía isquémica.
• Retinopatía proliferativa grave, con mal pronóstico visual.
• Neuropatía autonómica grave.
Es necesario proporcionar información a la futura gestante y a su pareja sobre la necesidad, en primer lugar, de valorar la situación de la diabetes materna para detectar posibles contraindicaciones de una gestación y, en segundo lugar, expresar la conveniencia de una participación activa de ambos para la consecución de los objetivos preconcepcionales.
B
Se ha de ofrecer a las mujeres que estén planiU cando quedarse embarazadas medidas mensuales o bimensuales del HbA1C.
B
Las mujeres que estén planificando quedarse embarazadas y requieran de intensificación de la terapia insulínica han de ser informadas de la necesidad de incrementar la frecuencia del autoanálisis de la glucosa en sangre incluyendo controles tanto en situación de ayunas como pre y postprandriales. En caso necesario, se ofertará tratamiento con bomba de infusión continua de insulina.
Se les han de ofrecer tiras reactivas para la autoevaluación de la cetonuria o la cetonemia si presentan hiperglucemia o se encuentran mal.
La atención a la paciente con diabetes mellitus tipo 1 ante la planificación del embarazo, su seguimiento y el parto debe realizarse en un hospital que cuente con personal con dedicación específica a estos aspectos (enfermera educadora, endocrinólogo, obstetra, neonatólogo).
Durante el embarazo, la frecuencia de visitas debería ser al menos de carácter mensual, tanto cn endocrinología como con obstetricia.
Dado que se recomienda una medición de HbA1C mensual sería aconsejable que se hiciera en muestra capilar y no venosa.
Debe contemplarse un aumento del consumo de tiras reactivas para medición de glucemia, cetonuria y/o cetonemia.
Deben existir protocolos de optimización de control glucémico.
Se recomienda establecer un protocolo de atención en el parto con pautas generales de necesidades de aporte de hidratos de carbono e insulina, que debe ser conocido por el personal implicado, así como u protocolo de atención al recién nacido.

9.8. Anticoncepción y diabetes mellitus tipo 1

Preguntas para responder:

  • ¿Cuáles son los métodos anticonceptivos más aconsejables en mujeres con diabetes mellitus tipo 1?

En preguntas anteriores se ha determinado la importancia de la planificación del embarazo en mujeres con DM1 de forma que permita intensificar el tratamiento de la DM1 hasta alcanzar un adecuado control glucémico y controlar las enfermedades asociadas (retinopatía, nefropatía, etc.) de manera previa a la concepción.

Es por ello importante identificar los métodos anticonceptivos más efectivos y seguros para las mujeres con DM1.

GPC NICE 20089 no aporta evidencia sobre este tema.

Una RS realizada en mujeres con diabetes (75% con DM1)483 incluyó tres ECA para comparar la efectividad y seguridad de anticonceptivos hormonales frente a los no hormonales. Los autores concluyeron que no existía evidencia suficiente que permitiese decidir entre la conveniencia de indicar anticonceptivos hormonales o no hormonales para mujeres con DM1. Por consenso de los autores recomendaron el dispositivo intrauterino (DIU) de cobre como primera elección de anticoncepción más segura en las pacientes con DM hasta que no se demuestre la inocuidad de los anticonceptivos hormonales. No obstante, consideraron probable que también fuese seguro el uso del DIU que libera levonorgestrel (LNG), ya que su uso no se ha relacionado con efectos sobre el metabolismo de la glucosa.

RS de
ECA
1++

Un informe de la OMS484 sobre los criterios médicos de elegibilidad para los distintos métodos anticonceptivos valoró tanto la propia condición médica de diabetes y todas las complicaciones y circunstancias que pueden concurrir, estableciendo diferentes recomendaciones en función de las características individuales de cada paciente. Estas recomendaciones se resumen en el Anexo 7.

Consenso de
expertos
4

Resumen de evidencia

RS de
ECA
1++

Consenso
de expertos
4
No existe evidencia suficiente sobre la efectividad y seguridad de los métodos anticonceptivos en mujeres con DM1. Las recomendaciones proceden del consenso de entidades y organizaciones de prestigio.

Recomendaciones

D
En mujeres con diabetes tipo 1 se recomienda utilizar el DIU de cobre como método anticonceptivo más seguro. No se puede descartar el uso de DIU que libera levonorgestrel, ya que no se han observado que afecte al metabolismo de la glucosa.

9.9. Manejo clínico de la diabetes mellitus tipo 1 en pacientes con necesidades especiales

Preguntas para responder:

  • ¿Cómo adaptar el manejo clínico de la diabetes mellitus tipo 1 en pacientes con necesidades especiales?

9.9.1. Población inmigrante

En los últimos años España se ha convertido en uno de los países de la Unión Europea que recibe mayor número de inmigrantes, suponiendo en el año 2009 la población inmigrante el 12% del total. Hay que señalar que el 44,81% de todos los inmigrantes censados en España se repartían en tres provincias (Madrid, Barcelona y Alicante).

El manejo clínico de la DM1 en las personas inmigrantes puede presentar dificultades debido a la existencia de barreras idiomáticas, culturales y religiosas.

Manejo clínico de la diabetes mellitus tipo 1 en pacientes musulmanes durante el Ramadán

El Ramadán es el mes sagrado del Islam que tiene lugar en el noveno mes del calendario lunar. Durante este periodo los fieles musulmanes practican ayuno, tanto de alimentos sólidos como líquidos, incluida el agua, y de medicamentos desde la salida del sol hasta su puesta. Generalmente se realizan dos ingestas al día: una antes de que amanezca (suhur) y otra después de la puesta del sol (iftar).

Las personas menores de 12 años, las de edad avanzada, las mujeres embarazadas y aquellas personas que padecen determinadas enfermedades están exentas de su cumplimiento. Sin embargo, es frecuente que los pacientes musulmanes insistan en ayunar durante el Ramadán, lo cual aumenta de forma importante el riesgo de desarrollar complicaciones agudas en las personas con DM1. Los riesgos asociados al ayuno en personas con diabetes son la hipoglucemia, la hiperglucemia, la cetoacidosis diabética, la deshidratación y la trombosis485.

Al Arouj et al.486 han categorizado por consenso a los pacientes con DM en función del riesgo de presentar complicaciones durante el ayuno:

Riesgo muy alto si existe:

• Hipoglucemia severa en tres meses anteriores.
• Historia de hipoglucemias recurrentes.
• Pobre control diabético.
• Cetoacidosis en tres meses anteriores.
• Diabetes tipo 1.
• Enfermedad intercurrente.
• Coma hiperosmolar en tres meses anteriores.
• Intensa labor física.
• Embarazo.
• Hemodiálisis.

Riesgo alto si existe:

• Control moderado de la diabetes (glucemia 150-300 mg/dl; HbA1C 7,5-9,0%).
• Insuficiencia renal.
• Complicaciones macrovasculares avanzadas.
• Pacientes que viven solos.
• Factores adicionales de riesgo.
• Edad avanzada, alteraciones de salud.
• Fármacos que afecten al nivel de conciencia.

Las categorías identificadas por este autor como «riesgo moderado» y «riesgo bajo» son únicamente aplicables a pacientes con DM2.

La GPC NICE 20047 recoge esta cuestión, pero no aporta evidencia específica sobre el tema y sus recomendaciones se han basado en el consenso.

La American Diabetes Association486 recomienda la administración de dos dosis de una mezcla de insulina NPH e insulina rápida del tipo 30/70 antes de las dos ingestas principales. Así mismo recomienda invertir las dosis, administrando la dosis habitual de la mañana antes de la comida nocturna (iftar), y reducir a la mitad la dosis nocturna, que se administrará antes de la ingesta previa al amanecer (suhur), de forma que disminuya el riesgo de hipoglucemia durante el periodo diurno.

Opinión de
expertos
4

En un ECA con diseño cruzado de la Universidad de Minnesota487 con 15 pacientes con DM1 y HbA1C menor del 7,5%, se administró una dosis de insulina glargina a las 22 horas y una dosis de insulina rápida antes de las comidas, comparando la glucemia medida cada 2 horas durante un día en el que recibieron desayuno, comida y cena frente a otro en el que solo recibieron cena (18 horas de ayuno). No se demostraron diferencias estadísticamente significativas entre ambos grupos, excepto en la glucemia de las 9 de la mañana. Solo se describieron dos episodios de hipoglucemia leve durante el ayuno.

ECA
1+

En un estudio aleatorizado y cruzado en 64 pacientes con DM1 que se llevó a cabo en un centro sanitario de Marruecos, se comparó un tratamiento insulínico basado en 2 dosis de mezcla de insulina NPH y rápida frente a dos dosis de mezcla de insulina NPH y análogo de insulina ultrarrápida (lispro). Se observó una mejoría en la glucemia posprandial en el grupo tratado con lispro (descenso de 45 vs. 61,2 mg/dl; p=0,026). El número de hipoglucemias fue significativamente menor en el grupo tratado con insulina lispro con respecto al tratado con insulina rápida (15 vs. 21; p=0,004)488.

ECA
1+

En un estudio realizado en un centro sanitario del Líbano que incluyó 17 pacientes con DM1489, a los que se administró el 85% de la dosis habitual de insulina en dos partes iguales repartidos entre el suhur (antes del amanecer) e iftar (después del anochecer), un 70% en forma de insulina ultralenta y un 30% en forma de insulina rápida. Con esta pauta no se objetivaron cambios en los niveles de HbA1C ni mayor riesgo de hipoglucemias.

Antes de Ramadán, la insulina de acción intermedia fue cambiada a ultralenta en todos los pacientes. La dosis total de insulina administrada a los pacientes en ayunas al final del Ramadán [media (DE) 45,7 U/día (14,4)] fue menor que la dosis total de insulina administrada antes del ayuno [media (DE) 52,8 U/día (13,1); p<0,05]. No se registraron episodios de hipoglucemia severa durante el día.

E. observa-
cional
2+

En un estudio descriptivo490 realizado en Líbano en 9 pacientes con DM1 que ayunaron durante el Ramadán se aplicó durante la semana anterior al ayuno un régimen basado en una inyección diaria de insulina glargina y tres dosis de insulina lispro o aspart antes de cada comida. Al comienzo del ayuno se redujo la dosis previa al Ramadán en un 20% y se administró una dosis de insulina glargina y dos dosis de lispro o aspart antes del suhur y del iftar. No se encontraron diferencias significativas en HbA1c antes y después del ayuno, aunque dos pacientes interrumpieron el ayuno por episodios de hipoglucemia.

E. descriptivo
3

Resumen de evidencia

1+
La terapia basal bolus eliminando los bolus de las comidas que no se realicen, permite un adecuado control metabólico en personas con diabetes mellitus tipo 1 que practican el ayuno durante el Ramadán486;487;488;489.

Recomendaciones

Población inmigrante. Recomendaciones generales

Si el paciente con diabetes mellitus tipo 1 presenta dificultades para la comprensión del idioma es recomendable la utilización de sistemas de traducción automática (vía teléfono o mediante métodos audiovisuales de preguntas abiertas y cerradas) o mediante traducción directa durante la consulta.
Además es recomendable la utilización de soportes gráficos sencillos que faciliten la comprensión de la enfermedad y de las pautas a seguir.

Recomendaciones para pacientes musulmanes durante el Ramadán

Antes del Ramadán

Informar al equipo asistencial sobre el concepto de Ramadán y sobre los riesgos que plantea el ayuno.
Planificar el proceso con antelación suficiente a la celebración del Ramadán.
Identificar a los pacientes de religión musulmana con diabetes mellitus tipo 1.
Realizar una entrevista clínica con estos pacientes para conocer su deseo de cumplir el precepto del Ramadán.
Informar a estos pacientes sobre la posibilidad de no realizar el Ramadán por sufrir una enfermedad crónica y sobre los riesgos que implica.
Evaluar la existencia de criterios mayores para desaconsejar firmemente el cumplimiento del Ramadán:

• Diabetes con mal control metabólico.
• Complicaciones crónicas de la diabetes avanzadas: insuficiencia renal, cardiopatía isquémica con angor inestable, macroangiopatía periférica avanzada.
• Hipoglucemias frecuentes, graves o sin clínica adrenérgica.
• Cetoacidosis diabética en los meses previos al Ramadán.
• Gestación.
• Actividad física intensa durante el día.
• Edad avanzada con dependencia de otras personas.
En caso de que no se cumplan estos criterios y el paciente desee cumplir el precepto, se considera conveniente realizar las modificaciones terapéuticas oportunas antes y durante el Ramadán respecto a dieta y ejercicio:

• Optimizar la glucemia y control metabólico 1-2 meses antes.
• Educación diabetológica específica (síntomas de hiper e hipoglucemias, planificación de comidas y actividad física, administración fármacos y actitud frente a complicaciones).

Durante el Ramadán

Individualizar el plan de cuidados.
Realizar determinacines frecuentes de glucemia.
Evitar alimentos ricos en hidratos de carbono de absorción rápida y grasas.
Consumir preferentemente alimentos compuestos por hidratos de carbono complejos.
Se puede incluir frutas, vegetales y yogur.
Practicar el suhur inmendiatamente antes de la salida del sol y no de madrugada.
Beber líquidos sin ázucar para saciar la sed.
Reducir los alimentos fritos.
Realizar una actividad física normal, evitando excesivos ejercicios físicos.
Romper el ayuno si glucemia es menor de 60 o mayor de 300 mg/dl.
Asegurar una ingesta suficiente de líquidos.
A
Adecuar el tratamiento farmacológico con insulina: como norma general se recomienda una terapia basal bolus eliminando los bolus de las comidas que no se realicen.

9.9.2. Pacientes con discapacidad visual

No se han encontrado estudios al respecto

Recomendaciones

Proporcionar material educativo en formato audio, en sistema braille, o editado en caracteres grandes.
Facilitar la asistencia a las sesiones educativas realizándolas en ubicaciones accesibles por transporte público.
Publicitar las charlas informativas con anuncios breves en formato auditivo.
Si se utilizan diapositivas para transmitir información clave en las charlas educativas es importante acompañarlas de una sencilla descripción verbal de los contenidos de cada diapositiva.
Proporcionar información sobre herramientas y técnicas de autocontrol para personas con trastornos visuales, como:

• «Glucómetros parlantes» que guían al paciente mediante un mensaje de voz sobre los pasos a seguir para realizar la prueba y le comunica vía auditiva los resultados.
• Glucómetros con pantalla grande y números fácilmente reconocibles.
• Glucómetros con pantalla retroiluminada.
• Técnicas para la inspección táctil de los pies.
Inyectores de insulina:
• Facilitar inyectores que presenten una distinción táctil para los pulsadores de insulina rápida o lenta.
• Los inyectores de insulina que emiten algún tipo de sonido al pasar de una dosis a otra facilitan la autonomía de los pacientes, de forma que pueden calcular la dosis sin ver la ruleta.

Bibliografía del apartado 09

 


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Última actualización: noviembre 2012

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