Guía de Práctica Clínica sobre Diabetes Mellitus Tipo 1.

V. resumida | Info pacientes | Consulta rápida

  1. Introducción
  2. Alcance y objetivos
  3. Metodología de la guía
  4. Definición y criterios diagnósticos de la diabetes mellitus tipo 1
  5. Educación diabetológica
  6. Alimentación
  7. Ejercicio físico
  8. Control glucémico
  9. Manejo de la diabetes mellitus tipo 1 en situaciones especiales
  10. Complicaciones agudas
  11. Complicaciones crónicas
  12. Organización de consulta
  13. Difusión e implementación
  14. Líneas de investigación futuras
  15. Anexos
  16. Listado completo de tablas y figuras
  17. Bibliografía

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4. Definición y criterios diagnósticos de
la diabetes mellitus tipo 1

4.1. Definición de diabetes mellitus tipo 1

Preguntas para responder:

  • ¿Qué es la diabetes mellitus tipo 1?

La diabetes mellitus (DM) es un grupo de enfermedades metabólicas caracterizadas por hiperglucemia secundaria a un defecto absoluto o relativo en la secreción de insulina, que se acompaña, en mayor o menor medida, de alteraciones en el metabolismo de los lípidos y de las proteínas, lo que conlleva una afectación microvascular y macrovascular que afecta a diferentes órganos como ojos, riñón, nervios, corazón y vasos.

La diabetes tipo 1 (DM1) corresponde a la entidad anteriormente denominada diabetes mellitus insulinodependiente o juvenil, en la que la destrucción de las células ß del páncreas conduce a una deficiencia absoluta de insulina. En la clasificación actual, la DM1 se subdivide en dos subtipos: DM1 A o autoinmune y DM1 B o idiopática.

DM1 A o autoinmune: enfermedad autoinmune en la que existe una destrucción selectiva de las células ß del páncreas mediada por linfocitos T activados en sujetos con haplotipos HLA de predisposición. Después de un período preclínico de duración variable, durante el cual el paciente permanece asintomático, cuando la masa de células productoras de insulina llega a un valor crítico el paciente presenta la sintomatología clásica: poliuria, polidipsia, polifagia, pérdida de peso y una progresiva cetosis que puede acabar en cetoacidosis, si no se instaura tratamiento con insulina exógena.

DM1 B o idiopática: como contraposición a la DM1 A, la DM1 B engloba a aquellos pacientes con mismas o iguales características, en los que no se encuentran datos de autoinmunidad ni haplotipos HLA de predisposición. Como entidad de reciente descripción se conoce poco de su etiología, evolución y pronóstico.

 

4.2. Autoanticuerpos al diagnóstico de la diabetes mellitus tipo 1

Preguntas para responder:

  • ¿Qué aportan los autoanticuerpos en el diagnóstico de la diabetes mellitus tipo 1?

La DM tipo A o autoinmune se relaciona con la destrucción de las células ß del islote de Langerhans pancreático, generalmente como consecuencia de una respuesta autoinmune contra determinadas moléculas del islote: insulina, glutamato-decaboxilasa, tirosina-fosfatasa (IA-2); carboxipeptidasa H; ICA69, etc.

Los autoanticuerpos contra estos antígenos pueden ser detectados en el suero de pacientes con DM1, y esto ha sido utilizado como una ayuda en el diagnóstico, en la clasificación y en la predicción de la enfermedad13. Los autoanticuerpos pueden ser detectados incluso durante la fase prodrómica, como en el caso de la DM1 tipo A, durante la cual aunque todavía no se den síntomas clínicos se está llevando a cabo una destrucción de las células ß14. Además es posible usar estos autoanticuerpos como marcadores de actividad de enfermedad, y su medición pueden ayudar a definir la naturaleza de la diabetes, proporcionando marcadores para clasificarla en autoinmune o no, según la presencia o ausencia de anticuerpos asociados a la enfermedad.

La GPC NICE 20047, basándose en un informe de la OMS realizado por consenso15, no aconseja la medición de manera regular del péptido C ni de autoanticuerpos específicos para confirmar el diagnóstico de DM1, pero aconseja su uso si esto ayudara a diferenciar la DM1 de la DM2.

Consenso de
expertos
4

Esta misma GPC7, basándose en una guía de consenso elaborada por ISPAD16, recomienda la medición de marcadores inmunológicos específicos contra las células ß (niveles anormales de anticuerpos antiislotes, anticuerpos antiinsulina y antiglutamato decarboxilasa) cuando existen dudas en el diagnóstico sobre el tipo de DM.

Consenso de
expertos
4

Una RS de estudios observacionales17 analizó la utilidad clínica de la determinación de algunos marcadores inmunológicos, como los anticuerpos antiglutamato decarboxilasa 65 (GADA), los anticuerpos antiislotes (ICA), los anticuerpos antiinsulina (IAA), los anticuerpos antitirosinafosfatasa (anti-IA2) y el antitransportador de zinc (anti-ZnT8) en la práctica clínica habitual, y describió la utilidad de los autoanticuerpos en la clasificación de la diabetes. La presencia de anticuerpos antiislote (ICA) se asocia con un diferente curso clínico que el de los pacientes que no los presentan: son más delgados, progresan más rápidamente hacia la necesidad de insulina y tienen una secreción menor de péptico C. Por otra parte, la presencia de GADA determina una diabetes autoinmune de progresión lenta en adultos. En el estudio UKPDS18 el 12% de los pacientes con DM2 tenían ICA o GADA en el momento del diagnóstico, y un 4% presentaban ambos. El fenotipo de los pacientes con ambos anticuerpos fue similar al clásico descrito para la DM1 y a diferentes edades, 59-94% requirieron insulina en los siguientes 6 años comparados con el 5-14% de los que no presentaban ni ICA ni GADA. Ambos autoanticuerpos (aislados o combinados) se asocian con un fenotipo intermedio (menor masa corporal, mayor HbA1C y menor función de las células ß, comparados con aquellos pacientes sin anticuerpos). El valor predictivo positivo para el requerimiento de insulina fue también intermedio.

En diabetes con tendencia a la cetosis: la determinación aislada de autoanticuerpos presenta una baja sensibilidad, pero presenta buenos resultados cuando se combina con la determinación funcional de las células ß. En las personas con función ß mantenida dos semanas después de un episodio de cetoacidosis, la ausencia de autoanticuerpos se asoció con una mayor preservación funcional de las células ß a largo plazo.

RS de E.
Observa-
cionales
2++

Resumen de evidencia

RS de E.
observacio-
nales
2++
La determinación de autoanticuerpos es válida para realizar el diagnóstico diferencial de la DM1 con otros tipos de diabetes17.

Recomendaciones

B
No se aconseja la medición de manera regular de Péptido C ni de autoanticuerpos específicos para confirmar el diagnóstico de Diabetes mellitus tipo 1, pero debería considerarse su uso para determinar la etiología autoinmune de la diabetes en casos dudosos.

4.3. Factores predictores de la «remisión espontánea»

Preguntas para responder:

  • ¿Cuáles son los factores predictores de la «remisión espontánea»?

En pacientes recién diagnosticados de DM1 es frecuente un restablecimiento parcial de la función ß al poco tiempo del diagnóstico, lo que conlleva una reducción de la necesidad exógena de insulina y una mejora del control metabólico. Este fenómeno se conoce como «remisión espontánea» (RE) o «luna de miel». La mayor parte de los pacientes siguen necesitando cierta cantidad de insulina (aunque sean dosis bajas) y muy pocos pueden prescindir totalmente de ella.

La definición clínica de RE varía según los autores en función de la dosis de insulina considerada necesaria para el correcto control metabólico (que oscila entre 0,3 y 0,5 UI/kg/ día) y en función de los niveles HbA1C a partir de los cuales se considera el control metabólico correcto19;20;21.

El Grupo Elaborador de la Guía (GEG) ha consensuado que la definición de periodo de «remisión espontánea» aplicable en esta GPC es la propuesta por Bonfati22, según la cual se considera periodo de RE aquél en el que se reduce la necesidad exógena de insulina a dosis menores de 0,3 UI/kg peso/día para un control metabólico en valores de HbA1C menores al 6% (36 mmol/mol).

Diferentes factores de carácter individual, clínico, metabólico e inmunológico han sido identificados como posibles factores inductores de la RE y determinantes de su duración.

La Guía NICE 20047 evaluó la RE de la diabetes en el apartado «Natural History of Diabetes». En este texto se define la RE como el periodo en el que con dosis de insulina menores de 0,5 UI/kg peso/día el paciente presenta valores de HbA1C menores al 7% (46 mmol/mol)23, o cuando con dosis de insulina menores de 0,3 UI/kg/peso/día presenta valores de HbA1C menores al 6% (36 mmol/mol)22. La prevalencia detectada en los diferentes estudios presenta un rango muy amplio (30 a 80%).

Factores que determinan la aparición de la remisión espontánea

La Guía NICE 2004 incluye en su revisión dos estudios observacionales23;24 que no encontraron asociación entre el sexo y la aparición de RE o su duración, mientras que un tercer estudio observacional25 detectó que los varones con DM1 tienen más probabilidades de experimentar remisión parcial que las mujeres (73% vs. 53%) y también durante mayor tiempo [media (DE) 279 días22 vs. 210 días25].

Con respecto a la influencia de la edad en la aparición de RE, estos mismos estudios encontraron que los niños con menor edad en el momento del diagnóstico eran menos propensos a experimentar una fase de RE, y que a su vez los periodos de remisión eran más cortos.

Se han encontrado un total de ocho artículos publicados con posterioridad a la GPC NICE 2004. En su mayoría son estudios observacionales muy heterogéneos en las definiciones de RE y ninguno de ellos coincide con la definición adoptada por el grupo elaborador de esta GPC. Por lo tanto, los resultados de estos estudios no se han considerado adecuados para dar respuesta a la pregunta planteada, según los criterios establecidos.

Estudios
observa-
cionales
2+

Resumen de evidencia

Estudios
observacio-
nales
2+
Actualmente no se dispone de suficiente evidencia sobre los factores predictores de la remisión espontánea considerada según los criterios propuestos por Bonfati et al.23;24;25, por lo que las recomendaciones que se emiten están basadas en el consenso del grupo elaborador de la guía.

Recomendaciones

Se recomienda hablar con el paciente y sus cuidadores (en caso de que sean niños) sobre la posibilidad de entrar en una fase de remisión espontánea o «luna de miel» a los pocos meses del diagnóstico de diabetes mellitus tipo 1 que implique una reducción de las dosis de insulina. Asimismo, es necesario indicarles que ello no conlleva la curación de la enfermedad y que tras este periodo será necesario incrementar de nuevo las dosis de insulina.

4.4. Estudio genético para descartar diabetes MODY

Preguntas para responder:

  • ¿Cuándo está indicado hacer un estudio genético para descartar diabetes tipo MODY?

En la última clasificación de diabetes de la American Diabetes Association la diabetes tipo MODY (Maturity Onset Diabetes of the Young) se encuentra incluida dentro del grupo «otros tipos específicos de diabetes», y de forma específica en los «defectos genéticos de la célula ß»26. La diabetes tipo MODY se considera una enfermedad monogénica, de herencia autosómica dominante (presencia de la mutación en heterocigosis), y actualmente hay identificados al menos siete genes diferentes responsables de la misma (tabla 1).

 

Las mutaciones en el gen de la glucoquinasa (MODY2) se diagnostican en la población pediátrica y las mutaciones en el gen HFN1A (MODY3) en la población adulta. Las personas con MODY2 se diagnostican a edades más tempranas que las que presentan otros tipos y, en su mayoría, están bien controladas mediante dieta y ejercicio. Los sujetos que no son MODY2 presentan niveles más altos de glucemia en ayunas y sensibilidad a la insulina disminuida29;30;31.

La afectación de los diferentes genes da lugar a los distintos subtipos de diabetes tipo MODY, que presentan características variables tanto en relación con la edad de aparición como con la severidad de la hiperglucemia o las características clínicas asociadas. El fenotipo que presentan los distintos subtipos de diabetes tipo MODY pueden orientar el diagnóstico genético molecular y, en función del gen afectado, se puede predecir la evolución y adecuar los tratamientos. Los casos de diabetes con criterios de MODY, pero sin alteración en alguno de los genes conocidos, se llaman MODY X.

En ocasiones un diagnóstico de DM en un niño o joven con síntomas escasos o inexistentes lleva a un diagnóstico erróneo de DM1. Por ello es importante, ante la ausencia de autoanticuerpos específicos positivos y un HLA no compatible, valorar la posibilidad de realizar un estudio de DM monogénica. Los antecedentes personales y familiares, la severidad y la frecuencia pueden orientar hacia el tipo específico por el que iniciar el estudio. Realizando un diagnóstico del subtipo de DM monogénica se puede predecir el curso probable de la enfermedad y modificar el tratamiento. Además, la detección de la alteración genética permitirá la identificación temprana de familiares y un tratamiento más precoz.

La información más reciente en relación a la indicación del estudio genético para descartar diabetes tipo MODY proviene de unas directrices sobre las buenas prácticas para el diagnóstico genético molecular de la diabetes MODY elaboradas por consenso por un grupo de clínicos y científicos europeos32. Los criterios clínicos consensuados son los siguientes:

Hiperglucemia de ayuno, leve: pruebas para mutaciones del gen de la GCK

En un porcentaje considerable de pacientes jóvenes y no obesos que presentan una hiperglucemia de ayuno, leve y persistente se encontrará una mutación heterocigota en el gen de la glucoquinasa. Las características que sugieren una mutación de este gen son las siguientes:

• Hiperglucemia de ayuno > 99 mg/dl (5,5 mmol/l) (en el 98% de los pacientes), persistente (al menos en tres ocasiones distintas) y estable durante un periodo de meses o años.
• HbA1C justo por encima del límite superior del rango normal y que rara vez supera el 7,5%.
• En la prueba de sobrecarga oral de glucosa, el incremento de glucosa es pequeño (glucosa a las dos horas – glucosa en ayunas). En un estudio de gran tamaño realizado en Europa, el 71% de los pacientes tenían un incremento < 54 mg/dl (3 mmol/l). Un incremento de 83 mg/ dl (4,6 mmol/) se utiliza como prioridad para realizar la prueba y se corresponde con el percentil 90.
• Los padres pueden estar diagnosticados de DM2 sin complicaciones o no tener diabetes. En las pruebas, uno de los padres tendrá habitualmente un leve incremento de la glucemia de ayuno (99-144 mg/dl o (5,5-8 mmol/l), a menos que la mutación haya aparecido de novo.

Diabetes gestacional: pruebas para mutaciones del gen de la GCK

Los pacientes con esta alteración presentan hiperglucemia de ayuno, leve y constante, y los bebés que no heredan la mutación pueden ser macrosómicos. Es importante su diagnóstico, ya que el manejo es diferente en el caso de esta mutación que en el caso de la prediabetes tipo 2. Las características que sugieren una mutación de este gen son las siguientes:

• Incremento persistente de la glucemia en ayunas en el rango 99-144 mg/ dl (5,5-8 mmol/l) antes, durante y después del embarazo.
• Incremento de < 83 mg/dl (4,6 mmol/) al menos en una prueba oral de tolerancia a glucosa durante o después del embarazo.
• Uno de los padres pueden estar diagnosticados de DM2 leve pero a menudo no ha sido detectada, por lo tanto, la ausencia de historia familiar no excluye el diagnóstico.

Niños y adultos jóvenes con diabetes y antecedentes familiares de
diabetes: pruebas para mutaciones de HFN1A

La mutación de HFN1A, junto con la de GCK, es la causa más común de diabetes tipo MODY. Las características que sugieren una mutación de este gen son las siguientes:

• Diabetes de inicio en jóvenes (frecuentemente antes de los 25 años en al menos un miembro de la familia).
• Apariencia de «no insulinodependiente» (no desarrolla cetoacidosis en ausencia de insulina, buen control glucémico con dosis menores de insulina que las habituales, o medida de péptido C detectable cuando está con insulina con glucosa > 144 mg/dl (8 mmol/l) durante el periodo normal de «luna de miel».
• Historia familiar de diabetes (al menos dos generaciones). Estos pueden estar tratados con insulina y considerarse DM1 o DM2. Al menos dos de los miembros habrán sido diagnosticados a los 20 ó 30 años. Puede haber un abuelo afectado, que a menudo se ha diagnosticado después de los 45 años. La prueba oral de tolerancia a glucosa, en estadios iniciales, suele mostrar incrementos > 90 mg/dl (5 mmol/l). Algunas personas pueden tener niveles normales en ayunas, pero niveles en rango de diabetes a las dos horas.
• Ausencia de autoanticuerpos contra islotes pancreáticos.
• Glucosuria con niveles de glucemia < 180 mg/dl, debido al bajo umbral renal.
• Marcada sensibilidad a sulfonilureas, con hipoglucemias a pesar de un mal control glucémico previo al tratamiento.
• Características que sugieren diabetes monogénica frente a la DM2 de inicio en jóvenes: no se observa obesidad acusada ni evidencia de resistencia a la insulina en los miembros familiares con diabetes, ausencia de acantosis nígricans y antecedentes étnicos familiares con baja prevalencia de DM2.

Niños y adultos jóvenes con diabetes y antecedentes familiares de
diabetes: pruebas para mutaciones de HFN4A

Es menos frecuente que la mutación del HFN1A. Se asocian con macrosomía (aproximadamente en el 56% de las portadoras de mutación) e hipoglucemia neonatal transitoria (aproximadamente en el 15% de las portadoras de mutación).

• Es similar a la diabetes por mutación del gen HFN1A, pero no existe bajo umbral renal y la edad de diagnóstico puede ser más tardía.
• Hay que considerar esta mutación cuando a pesar de que los estudios moleculares del gen HNF1A sean negativos no la detecten, y las características clínicas sean muy sugerentes.
• Sensibilidad a sulfonilureas.
• Miembros familiares con diabetes y acusada macrosomía al nacimiento (> 4,4 kg a término).
• Diagnóstico de hiperinsulinismo neonatal sensible a diazóxido en el contexto de diabetes familiar.

Bebés con hipoglucemia hiperinsulinémica neonatal sensible a
diazóxido y antecedentes familiares de diabetes: pruebas para
mutaciones de HFN4A

• Bebés macrosómicos con hiperinsulinismo sensible a diazóxido y antecedentes familiares de diabetes.

Consenso de
expertos
4

Resumen de evidencia

Consenso
de expertos
4
En los casos en los que se identifica una hiperglucemia mantenida en una persona joven, sin obesidad y/o con historia de diabetes en dos generaciones, en ausencia de autoinmunidad antipancreática y con HLA no compatible para diabetes mellitus tipo 1, hay que descartar una diabetes MODY. Los tipos más frecuentes son los MODY 2 y 3.

En los niños la macrosomía y la clínica de hiperinsulinismo son los signos de sospecha.

La confirmación diagnóstica debe realizarse mediante estudio genético32.

Recomendaciones

D
En los casos en los que se identifica una hiperglucemia leve mantenida en una persona joven, sin obesidad y/o con historia de diabetes leve en dos generaciones, en ausencia de autoinmunidad antipancreática y con HLA no compatible para diabetes mellitus tipo 1, hay que descartar una diabetes MODY 2.
D
Si la hiperglucemia es más severa y progresiva se recomienda descartar una diabetes MODY 3.
D
Si el estudio genético resulta negativo paa MODY 2 y MODY 3 habría que descartar el resto de variedades de diabetes tipo MODY.

Los centros de referencia en los que se pueden realizar estas determinaciones se detallan en el anexo 1.

 

4.5. Estudio de anticuerpos para descartar otras enfermedades multiglandulares autoinmunes

Preguntas para responder:

  • ¿Qué otras enfermedades autoinmunes se asocian con la diabetes mellitus tipo 1?
  • ¿Es necesario descartar las enfermedades autoinmunes que se asocian con la diabetes mellitus tipo 1?
  • ¿Cómo considerar las enfermedades autoinmunes que se asocian con la diabetes mellitus tipo 1 en el estudio inicial?
  • ¿Con qué frecuencia deben valorarse en el seguimiento las enfermedades autoinmunes que se asocian con la diabetes mellitus tipo 1?

La DM1 se asocia con otras enfermedades autoinmunes con producción de autoanticuerpos órganoespecíficos, como la enfermedad celíaca, la enfermedad tiroidea autoinmune y la enfermedad de Addison. Una estimación de la prevalencia de estas enfermedades autoinmunes asociadas a DM1 se recoge en la tabla 2.

Estas enfermedades pueden presentarse asociadas, dando lugar a síndromes con fisiopatología y características distintas:

• Síndrome poliglandular autoinmune tipo 1 (Autoinmune Polyendocrinopathy Candidiasis Ectodermal Dysplasia: APECED): Está causado por mutaciones del Gen Regulador Autoinmune (AIRE, Autoimmune Regulador Gene), se hereda de forma autosómica recesiva y se presenta con una baja frecuencia. Se define por la presencia de dos o tres de las siguientes patologías: candidiasis mucocutánea, insuficiencia adrenal y/o hipoparatiroidismo. Cerca del 20% de los pacientes presentan además DM1.
• Síndrome poliglandular autoinmune tipo 2: Es la asociación de dos alteraciones endocrinas autoinmunes mayores (DM1, enfermedad tirodea autoinmune y enfermedad de Addison). Es la forma más común e incluye pacientes con DM1 y enfermedades autoinmunes asociadas como la enfermedad tiroidea autoinmune, la enfermedad de Addison, hipogonadismo primario, miastenia gravis, enfermedad celíaca, artropatía y vitíligo. Tiene una base genética basada en HLA al igual que la DM1.

El cribado de estos autoanticuerpos en los pacientes con DM1 puede detectar autoinmunidad órganoespecífica antes del desarrollo de la enfermedad y la detección precoz puede prevenir morbilidades significativas y complicaciones a largo plazo de estas enfermedades.

 

4.5.1 Enfermedad tiroidea

En relación con la patología tiroidea asociada a DM1, la GPC de la International Society for Pediatric and Adolescent Diabetes (ISPAD) 2006-200734 indica que en un 3-8% de los niños y adolescentes con diabetes se encuentra hipotiroidismo primario por tiroiditis autoinmune. Los anticuerpos antitiroideos aparecen en los primeros años en el 25% de los pacientes y son predictivos del desarrollo de hipotiroidismo, tanto clínico como subclínico. El hipertiroidismo, bien por enfermedad de Graves o por la fase hipertiroidea de la tiroiditis de Hashimoto, es menos frecuente que el hipotiroidismo en pacientes con diabetes. Aun así, el hipertiroidismo es más frecuente en pacientes con diabetes que en la población general.

En base a estos datos, el grupo ISPAD recomienda por consenso realizar cribado de la función tiroidea a partir del análisis de TSH y anticuerpos circulantes en el momento del diagnóstico de diabetes y, a partir de entonces, cada dos años en los pacientes asintomáticos sin bocio o en ausencia de autoanticuerpos tiroideos. Estas recomendaciones coinciden con las emitidas recientemente, también por consenso, por la American Diabetes Association26.

Documento
de consenso
4

En una RS35, los resultados demuestran que los anticuerpos antiperoxidasa tiroidea (Ac. Anti-TPO) y los anticuerpos antitiroglobulina (Ac. Anti-Tg) son más frecuentes en pacientes con DM1 que en la población de control (Ac. Anti-TPO 5,5-46,2% vs. 0-27,0%; Ac. Anti-Tg 2,1-40% vs. 0-20%). Las tasas de prevalencia parecen ser más altas en mujeres y aumentan con la edad y con la duración de la DM1. La prevalencia de hipotiroidismo subclínico y clínico, según tengan Ac. Anti-TPO, Ac. Anti-Tg o ambos, se encuentra entre el 6 y el 72% en los pacientes con DM1 frente a una prevalencia que alcanza como máximo el 25% en los controles.

En otro estudio multicéntrico observacional estandarizado, prospectivo y multicéntrico36 realizado en Alemania y Austria a partir de una base de datos sobre niños y adolescentes con diabetes (Diabetes Patienten Verlaufsdokumentationsistem), se evaluó la frecuencia del cribado de enfermedad celíaca y tiroiditis de Hashimoto en 31.104 pacientes menores de 18 años con DM1 de 177 centros pediátricos de Alemania y Austria.

RS de
estudios
observa-
cionales
2++

El 15% de los pacientes presentaron anticuerpos antitiroideos y éstos fueron más frecuentes en mujeres. Los pacientes con anticuerpos positivos tenían más edad en el momento del diagnóstico de diabetes (8,4 vs. 8,1 años; p< 0,001) y presentaban una mayor duración de la diabetes (6,4 vs. 5,1 años; p< 0,001). A largo plazo se observó una disminución de pacientes con anticuerpos antitiroideos positivos (1995: 21% vs. 2006: 12,4%; p< 0,001), al contrario que en el caso de los anticuerpos específicos de enfermedad celíaca.

 

4.5.2 Enfermedad celíaca (EC)

Estudio
observa-
cional
2+

Según los datos aportados por la GPC ISPAD, la prevalencia de la EC asociada a DM1 se encuentra entre el 1 al 10% en los niños y adolescentes con diabetes34. A menudo, la enfermedad es asintomática y no se asocia necesariamente con menor crecimiento o mal control glucémico.

El cribado se basa en la detección de anticuerpos antiendomisio (EMA) y anticuerpos antitransglutaminasa (TG2); los primeros más específicos (100% vs. 96%) y los segundos más sensibles (91% vs. 86%). Los autores de esta GPC recomiendan realizar una biopsia intestinal para confirmar el diagnóstico cuando exista una elevación de anticuerpos. No está documentado el beneficio a largo plazo de una dieta sin gluten en niños asintomáticos diagnosticados de EC por cribado de rutina. Las recomendaciones que establece esta guía en relación al cribado son las siguientes:

• El cribado de la EC se recomienda en el momento del diagnóstico de diabetes y, a partir de entonces, cada dos años. En el caso de que la situación clínica sugiera la posibilidad de EC o en el caso de que el niño tenga un familiar de primer grado con EC, está indicada la valoración con una frecuencia mayor.
• Los niños con DM1 a los que se les ha detectado EC en el cribado deben ser remitidos al gastroenterólogo infantil y, tras la confirmación del diagnóstico, deberían recibir apoyo de un dietista pediátrico con experiencia en dietas sin gluten.

Consenso
de expertos
4

American Diabetes Association26 ha emitido las siguientes recomendaciones:

• Tras el diagnóstico de diabetes, los niños con DM1 deberían ser evaluados con prontitud mediante la medición de anticuerpos antiendomisio o antitransglutaminasa tisular con documentación de niveles normales de IgA, para la detección de EC.
• Estas determinaciones deberían repetirse si se diesen déficits del crecimiento, de la ganancia ponderal, pérdida de peso o sintomatología gastrointestinal.
• Se debería considerar la valoración periódica de personas asintomáticas.
• Los niños con anticuerpos positivos deberían ser remitidos a un gastroenterólogo infantil para su valoración.
• Los niños en los que se confirme el diagnóstico de enfermedad celíaca deberían consultar con un dietista y seguir una dieta libre de gluten.

Consenso
de expertos
4

En una RS35, la prevalencia de EMA fue mayor en los pacientes con DM1 (1,5-10%; IQR 5,1-8,7; P5-P95 3,4-9,8) que en la población de control (0-2%; IQR 0-0,3; P5-P95 0-1,5) y no se evidenció consenso en relación con la edad, el sexo ni la duración de la diabetes. La biopsia confirmó el diagnóstico de EC entre el 44 y el 100% de los pacientes con DM1 y con EMA positivos.

RS estudio
observa-
cionales
2++

Un estudio observacional retrospectivo37, realizado en España en 261 niños y adolescentes menores de 18 años con DM1, encontró una prevalencia de la EC del 8% (21 de 261 pacientes estudiados). En el 51% de los casos el diagnóstico de EC fue posterior al diagnóstico de DM1. De ellos, el 67% de los casos fueron diagnosticados en los 5 primeros años; 2 casos a los 8 años; 1 caso a los 10 años y 1 caso a los 13 años del diagnóstico de DM1.

Estudio
observa-
cional
2+

En un estudio multicéntrico observacional36 se valoró la presencia de EC si los anticuerpos TG2 eran mayores de 10 U. También se analizaron los anticuerpos antigliadina y se consideraron valores positivos los mayores de 25 U/L.

El 11% de los pacientes con DM1 tenían anticuerpos EMA y/o TG2 positivos y, si consideramos también los anticuerpos antigliadina, alcanzaron el 21%. Los pacientes con anticuerpos positivos eran más jóvenes en el momento del diagnóstico de diabetes (7,5 vs. 8,1 años, p< 0,001) y presentaban una mayor duración de la diabetes (5,5 vs. 4,9 años, p< 0,001). A largo plazo se observó un ligero incremento de pacientes con anticuerpos positivos (1995: 11% vs. 2006: 12,4%, p<0,001).

Estudio
observa-
cional
2+

Un estudio observacional retrospectivo38 realizado en una cohorte de 950 niños con DM1 en seguimiento en el departamento de endocrinología pediátrica del Hospital Universitario Robert Debré de París, evaluó la prevalencia de EC histológicamente documentada. Se realizó el análisis de anticuerpos antigliadina, antirreticulina, EMA y TG2 entre una y siete veces en cada paciente y en todos los pacientes con anticuerpos positivos se indicó una biopsia intestinal.

En el 1,6% de los pacientes (15/950) se confirmó el diagnóstico de EC mediante biopsia. La sospecha diagnóstica se realizó en función de los síntomas en el 40% de los pacientes [media (DE): 7 años (4,6)] y por el cribado en el 60% de los pacientes [media (DE): 6,1 años (3,6) en el momento del diagnóstico de la diabetes]. La EC fue diagnosticada después del diagnóstico de DM1 en el 73% de los casos, y la duración media de la DM1 en el momento del diagnóstico de EC fue de 4 años (0-13 años). Los EMA fueron positivos en los 15 pacientes y los anticuerpos antinucleares fueron positivos en tres. Se observó seroconversión de los EMA en dos pacientes a los 2 y 6 años del diagnóstico de diabetes, respectivamente.

Los autores concluyeron que la prevalencia de EC es mayor en niños con DM1 (16‰) que en la población general pediátrica (0,41‰), si bien en la población general los estudios de prevalencia suelen incluir solo las formas sintomáticas de EC.

Estudio
observa-
cional
2+

Un estudio de cohortes prospectivo39 investigó la prevalencia de EC en una cohorte de 300 niños y jóvenes con nuevo diagnóstico de DM1 y evaluó el procedimiento de cribado y el posible papel del antígeno humano leucocitario (HLA-DQ) durante un seguimiento de cinco años. Para ello se realizó un análisis en el momento del diagnóstico y, posteriormente, un cribado anual para EMA. En los pacientes con EMA positivos se indicó una biopsia intestinal.

El 0,7% de los niños (2/300) presentaron una EC evidente en el momento del diagnóstico. El 3,3% (10/300) presentaron EMA positivos y la biopsia intestinal confirmó una EC silente en el momento del diagnóstico de DM1. Durante el seguimiento un 6% (17/300) desarrollaron EMA positivos y EC confirmada: 10 casos el primer año; 5 a los 2 años; 1 a los 3 años, y 1 caso a los 5 años. La frecuencia acumulada de EC confirmada por biopsia intestinal fue del 10% (29/300).

Los genotipos entre los pacientes con DM1 que desarrollaron EC no fueron diferentes de los que presentaban solo DM1.

Los resultados de este estudio confirman la baja prevalencia de EC en el momento del diagnóstico de DM1. Por medio del cribado se observa un incremento en la prevalencia de EC silente a lo largo de cinco años de seguimiento, con un mayor riesgo de desarrollo durante los primeros dos años del diagnóstico.

 

4.5.3 Enfermedad de Addison

Estudio
observa-
cional
2+

En relación con la enfermedad de Addison asociada a DM1, ISPAD, en su GPC publicada en 200734, indica que hasta el 2% de los pacientes con DM1 tienen anticuerpos adrenales detectables y que la enfermedad de Addison se asocia con la DM1 en los síndromes autoinmunes. ISPAD no establece recomendaciones específicas para el cribado.

GPC
E. descrip-
tivos
3

En la RS de Graaf et al.35, los resultados de los distintos estudios muestran que los anticuerpos adrenocorticales (ACA) son más prevalentes en pacientes con DM1 (0-4%) que en la población de control (0-0,7%). No está clara la asociación de la presencia de ACA con la edad, sexo y duración de la diabetes. Los datos de esta revisión indican que entre 3 y 40% de los pacientes con DM1 y ACA positivos desarrollarán enfermedad de Addison.

RS estudios
observa-
cionales
2++

Resumen de evidencia

RS estudios
observa-
cionales
2++
Las enfermedades autoinmunes tiroideas, la enfermedad celíaca y la enfermedad de Addison aparecen más frecuentemente en personas con diabetes mellitus tipo 1 que en la población general.34;35;36;37.
RS estudios
observa-
cionales
2++
La presencia de anticuerpos antitiroideos es más frecuente en mujeres, y más frecuentes a mayor edad en el momento del diagnóstico de la diabetes y cuanto mayor sea la duración de la diabetes.36.
Estudios
descriptivos
3
La presencia de anticuerpos específicos de la enfermedad celíaca es más frecuente a menor edad en el momento del diagnóstico de la diabetes y cuanto mayor sea la duración de la misma39.
  Respecto a la enfermedad de Addison, no se dispone actualmente de evidencia suficiente que permita emitir una recomendación sobre el cribado sistemático de enfermedad autoinmune suprarrenal.

Recomendaciones

B
Se recomienda descartar enfermedad tiroidea autoinmune y enfermedad celíaca en el debut de la diabetes mellitus tipo 1 en niños y adolescentes.
Este estudio debe de hacerse cada 2 años durante los primeros 10 años de evolución de la enfermedad y, posteriormente, cada 5 años.

Bibliografía del apartado 04

 


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Última actualización: noviembre 2012

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