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: Apartados con Recomendaciones
Básicamente, la evaluación del pie de riesgo abarca la neuropatía y enfermedad arterial periférica.
Los estudios de conducción nerviosa se consideran el patrón de referencia para el diagnóstico de la neuropatía periférica, pero es una técnica que no está disponible para su uso generalizado. Una reciente RS (185) ha analizado la capacidad diagnóstica de otros métodos más sencillos y accesibles. El test del monofilamento tiene una sensibilidad del 66% al 91% y una especificidad del 34% al 86% para predecir el riesgo de úlceras (185). El diapasón es más impreciso y tiene menor capacidad predictiva para el riesgo de úlceras que el monofilamento (185; 186). El biotensiómetro supera las limitaciones de fiabilidad del diapasón al poder regular los diferentes umbrales vibratorios. Un umbral de vibración mayor de 25V tiene una sensibilidad del 83%, una especificidad de 63%, un CP+ de 2,2 y CP- de 0,27 para predecir úlcera de pie a los 4 años (185). En nuestro medio no es una técnica disponible de forma generalizada.
El anexo 8 describe la utilización del monofilamento.
Los métodos más empleados en nuestro medio para su diagnóstico son el índice tobillo-brazo (ITB) por Doppler (o esfigmomanómetro en su defecto) y la exploración clínica.
Un índice tobillo-brazo de 0,90 o menor sugiere enfermedad arterial periférica (185). En pacientes con síntomas sugestivos de enfermedad arterial periférica, la ausencia de soplos iliaco, femoral o poplíteo y la presencia de pulso normal, así como la combinación de estos signos, son útiles para descartar la presencia de arteriopatía periférica, ya que presentan un aceptable CP negativo (187). Sin embargo, la presencia de soplos y la ausencia de pulso nos obligan a confirmarla mediante exploraciones complementarias (187).
Cuando existan dificultades para realizar el ITB, puede reservarse para pacientes con síntomas en los que la exploración física sea anormal o en aquellos que ya han presentado un evento cardiovascular.
La guía NICE (184) recomienda la clasificación del riesgo en cuatro categorías en función de los factores de riesgo (ver tabla 5).
Última actualización: 27 de noviembre de 2008

