: Apartados con Preguntas
: Apartados con RecomendacionesLos objetivos del tratamiento dietético en la diabetes son lograr un peso adecuado, el control glucémico y el control de factores de riesgo cardiovascular, teniendo en cuenta las preferencias personales y culturales de los pacientes.
Las recomendaciones generales acerca de la proporción de principios inmediatos en la dieta, tanto para pacientes con sobrepeso como con normopeso, no son diferentes de las recomendaciones para la población general. Los paneles de recomendación de las diferentes guías mantienen, para las personas diabéticas, la proporción 50%-60% de aporte de las necesidades energéticas en forma de hidratos de carbono, 15% en forma de proteínas y menos del 30% en forma de grasas (40). El cálculo inicial de las necesidades calóricas se realiza teniendo en cuenta las calorías basales (10 kcal/0,45 kg de peso corporal deseable) y el número de calorías según la actividad física desarrollada (anexo 2).
Las GPC recomiendan una reducción de peso para mantener un peso deseable (IMC del 19-25 kg/m2) (40). En pacientes obesos y con sobrepeso, se aconseja una pérdida de peso gradual (0,5-1 kg por semana) del 5%-7% del peso actual (4; 41).
Los estudios de cohorte relacionan la pérdida de peso intencional en los diabéticos obesos con una disminución de la mortalidad a largo plazo (42).
Las intervenciones dietéticas (dietas bajas o muy bajas en calorías), el fomento de la actividad física y las terapias conductuales logran una modesta reducción de peso [1,7 kg (IC 95%: 0,3 a 3,2)]. Cuando se utilizan varias estrategias simultáneas, por ejemplo una combinación de dieta, ejercicio y terapias conductuales, la pérdida de peso es mayor [4,1 kg (IC 95%: 2,9 a 5,4)] (43). No hubo diferencias estadísticamente significativas entre las dietas bajas o muy bajas en calorías.
Las dietas con bajo contenido en grasa frente a otras con reducciones moderadas de grasa o reducciones de la cantidad de hidratos de carbono producen una mayor reducción de peso (44).
Las dietas hipocalóricas con un contenido en hidratos de carbono entre el 55% y 60% de las calorías de la dieta, junto con un alto contenido en fibra (>20 g/día), facilitan la pérdida moderada de peso, y mejoran el control glucémico y el perfil lipídico (45).
Las dietas con bajo contenido en hidratos de carbono (<30%) no deben recomendarse porque se desconocen sus efectos a largo plazo (46).
Las dietas basadas en alimentos con bajo índice glucémico muestran una tendencia favorable en el control glucémico (45). Este índice es la relación entre el área de la curva de la absorción de la ingesta de 50 g de glucosa a lo largo del tiempo, de tal forma que el valor máximo sería 100.
Los fármacos para la obesidad (fluoxetina, orlistat, sibutramina, rimonabant) son eficaces para la pérdida de peso y mejoran el control glucémico. No obstante, los efectos adversos frecuentes o potencialmente graves limitan su utilidad (47; 48). El 20% de los pacientes que tomaron orlistat presentaron efectos gastrointestinales. Sibutramina produce taquicardias y aumento de la frecuencia cardiaca. Rimonabant se asocia a síntomas psiquiátricos.
El tratamiento quirúrgico de los pacientes con DM 2 y obesidad mórbida es eficaz en la reducción de peso y mejora del control glucémico en casos seleccionados (49).
Una proporción más alta de grasas poliinsaturadas/saturadas se ha relacionado con una disminución del riesgo de mortalidad por cardiopatía isquémica (50).
Las dietas cuyo contenido en grasas se debe a ácidos grasos poliinsaturados mejoran el perfil lipídico de los pacientes diabéticos, ya que consiguen reducciones de triglicéridos (TG) y VLDL del 19% y 22% respectivamente, pero no modifican las concentraciones de HDL y LDL (51).
Los suplementos de omega 3 disminuyen los triglicéridos y producen un ligero aumento de los niveles de LDL (52).
De igual forma que a la población general, se recomienda limitar la ingesta de sal a menos de 6 g/día. Para personas con hipertensión arterial puede ser apropiada una mayor restricción.
El consumo moderado de alcohol se asocia con una disminución del riesgo de morbimortalidad cardiovascular sin influir sobre el control glucémico (53; 54). Se recomienda limitar el consumo de alcohol a un máximo de dos-tres unidades/día en hombres y una-dos unidades/día en mujeres 1.
La ingesta de alcohol puede favorecer el desarrollo de hipoglucemias por inhibición de la neoglucogénesis hepática, hipoglucemias que no responden al glucagón (54). La ingesta de alcohol debe ir acompañada de alimentos para prevenir hipoglucemias.
Existen varios sistemas útiles en la planificación de dietas (basadas en menús, directrices, recuentos de hidratos de carbono, intercambio), sin que se haya comparado su eficacia (40).
Las características de los pacientes y sus preferencias, junto con la experiencia y conocimientos de los profesionales y la disponibilidad de medios, determinarán el modelo de dieta más conveniente para cada paciente (ver anexo 2).
Método basado en menús
Es la base de todos los métodos y demuestra cómo pueden diseñarse comidas que se adapten a las preferencias y estilo de vida del paciente, manteniendo unos parámetros nutricionales adecuados. Los menús pueden ser específicos u ofrecer varias alternativas.
Método basado en directrices
Se basa en directrices simplificadas que permitan reconocer los alimentos representativos de cada uno de los principios inmediatos. Se aportan unas normas generales con reducción del aporte global de hidratos de carbono. Se puede facilitar una pequeña lista de intercambio de alimentos simplificada y abreviada.
Método de recuento de hidratos de carbono
La modificación cualitativa y cuantitativa de los hidratos de carbono puede mejorar el control glucémico. Por ello, el recuento de los hidratos de carbono se considera básico en los aspectos educativos relacionados con la dieta para tener un alto rendimiento en términos de control metabólico. Una ración equivale a 10 g de hidratos de carbono (4).
El sistema de intercambio
Este sistema se basa en la diferenciación de tres grupos de alimentos principales: el grupo de los hidratos de carbono, el grupo de la carne y los pescados (proteínas), y el grupo de las grasas. Se aportan tablas de alimentos en las que se recoge la proporción por 100 g de los diferentes principios activos. Las listas de intercambio se utilizan para lograr un aporte uniforme de nutrientes y ofrecer variedad al planificar las comidas.
Una RS (44) comparó la eficacia de las dietas de intercambio frente a una dieta con reducción de grasas estándar. No pudo establecer ninguna conclusión por la escasa evidencia disponible.
En un ECA no incluido en la RS no se encontraron diferencias entre la dieta de intercambio recomendada por la ADA y un plan semanal de dieta. Ambas mejoraron la pérdida de peso, el control glucémico y el perfil lipídico (55).
Las GPC recomiendan la recena para evitar las hipoglucemias nocturnas en los pacientes que reciben tratamiento farmacológico (40), si bien no se han encontrado estudios acerca de esta cuestión.
| D | Se recomienda distribuir la ingesta de hidratos de carbono a lo largo del día con el objetivo de facilitar el control glucémico, ajustándola al tratamiento farmacológico |
| A | Se recomiendan programas estructurados que combinen ejercicio físico con asesoramiento dietético, reducción de la ingesta de grasa (<30% de energía diaria), contenidos de hidratos de carbono entre 55%-60% de la energía diaria y consumo de fibra de 20-30 g. En pacientes con un IMC 25 kg/m2 la dieta debe ser hipocalórica. |
| B | No se recomienda el uso generalizado del tratamiento farmacológico de la obesidad asociada a la diabetes (orlistat, sibutramina, rimonabant). Puede utilizarse en casos seleccionados, teniendo en cuenta la patología asociada y las posibles interacciones, contraindicaciones y efectos adversos de los distintos fármacos. |
| B | La cirugía bariátrica en pacientes diabéticos con obesidad mórbida puede recomendarse en casos seleccionados, teniendo en cuenta riesgos y beneficios, preferencias del paciente, su comorbilidad y la disponibilidad técnica en el medio local |
| B | No se recomiendan los suplementos de ácidos grasos omega 3 en la población diabética en generla |
| C | Podría plantearse el uso de ácidos grasos omega 3 en diabéticos con hipertrigliceridemia grave que no responden a otras medidas (dieta y fármacos). |
| B | No es necesario contraindicar el consumo moderado de alcohol en los diabéticos con dicho hábito, salvo que existan otros criterios médicos para ello. En todos los casos se recomienda limitar su ingesta a un máximo de dos-tres unidades/día en hombres y una-dos unidades/ día en mujeres. |
| D | Pueden utilizarse dietas por menús, por intercambio de raciones o basadas en directrices simplificadas, dependiendo del paciente, los profesionales y el entorno sanitario. |
1 UBE: unidad de bebida estándar. Consumo de alcohol en unidades:
Última actualización: 27 de noviembre de 2008

