: Apartados con Preguntas
: Apartados con RecomendacionesSe define el duelo humano como la reacción natural —matizada por el entorno sociocultural—, normal y esperable, de adaptación a la pérdida de un ser querido (226), que sufren familiares y amigos antes, durante y después de su fallecimiento.
La reacción de duelo se caracteriza además por ser única, es una vivencia completamente personal e intransferible; dinámica, cambiante momento a momento; y con una cronología compleja, no se sabe muy bien cuándo empieza ni cuándo acaba (226).
El duelo empieza mucho antes de la muerte, duelo anticipado; se dispara dramáticamente en los momentos alrededor del fallecimiento (horas, días), duelo agudo; continúa después como duelo temprano (semanas, meses), intermedio (meses, años) y tardío (años). Y probablemente no se acaba nunca, siempre queda una marca indeleble en la persona, duelo latente, que se puede reactivar en cualquier momento (226).
El duelo humano no es una enfermedad, pero es un acontecimiento vital estresante de primera magnitud; de hecho, la muerte de un hijo o hija, o del cónyuge, son las situaciones más estresantes por las que puede pasar una persona (227; 228).
La mayoría de las personas se sobreponen a su pérdida y afrontan de forma efectiva el duelo —duelo normal—; e incluso algunas se crecen en la adversidad —resiliencia—; pero a veces las circunstancias hacen que el proceso sea especialmente difícil —duelo de riesgo—; y que en ocasiones se complique —duelo complicado— (226; 229).
La personalidad, la historia personal, las vivencias en relación con pérdidas previas o el momento vital de la persona son factores determinantes en la forma de manifestar el duelo y en su evolución posterior.
Última actualización: 27 de noviembre de 2008

