: Apartados con Preguntas
: Apartados con RecomendacionesEl proceso de sedación paliativa en la agonía tiene que cumplir una serie de requisitos (221):
Una prescripción correcta de la sedación paliativa, a su vez, requiere: la cuidadosa evaluación del diagnóstico del final de la vida; la presencia de síntomas y de sufrimiento físico o psíquico refractario, y una evaluación de la competencia del paciente a la hora de tomar la decisión acerca de la sedación (su capacidad para comprender la información relevante, de expresar sus deseos y de conocer las implicaciones de la su decisión). La competencia de enfermo debería ser valorada por un equipo con experiencia.
Por síntoma refractario se entiende aquél que no puede ser adecuadamente controlado a pesar de los esfuerzos para hallar un tratamiento tolerable, que no comprometa la conciencia, y en un plazo de tiempo razonable. Resulta crucial distinguir entre sufrimiento evitable y no evitable, para determinar sobre qué aspectos del sufrimiento evitable es posible intervenir (a través del control de síntomas, tratamiento del dolor, intervenciones psicosociales, cuidado del entorno, etc.) (222). Cuando se agotan las posibilidades de intervención, se entiende que el sufrimiento es refractario.
En caso de incertidumbre acerca de la refractariedad de un síntoma o de la competencia del enfermo, se recomienda consultarlo con otros expertos (221).
El consentimiento implica que el paciente es competente para tomar decisiones y que, adecuadamente informado, expresa su deseo explícito de sedación.
Debido a la complejidad en la toma de decisiones sobre la sedación, cuando esta situación sea previsible, es importante trabajar con el paciente sobre su opinión al respecto de forma anticipada o preventiva, antes de que llegue a la agonía.
Se debe registrar el proceso de sedación en la historia clínica.
En la figura 10 se resume el proceso de la sedación
Figura 10. Proceso de la sedación paliativa
Existe poca evidencia científica con respecto a qué medicación y a qué dosis debe utilizarse para la sedación paliativa (221; 223; 224).
Entre los fármacos empleados para la sedación en medicina paliativa, midazolam es el fármaco más utilizado y con una eficacia que oscila entre el 75%-100% (224).
Tras iniciar el tratamiento farmacológico se recomienda monitorizar el nivel de sedación mediante la escala de Ramsay (anexo 2), dejando constancia de ello en la historia clínica (220; 225).
En la figura 11 se propone un algoritmo para el uso de fármacos en la sedación en función de los síntomas predominantes (220; 225).
Figura 11. Algoritmo para el tratamiento farmacológico de la sedación
| D | El proceso de sedación paliativa o en la agonía requiere:
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| D | La correcta prescripción de la sedación paliativa en la agonía requiere:
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| D LG | El consentimiento verbal se considera suficiente, si bien en ocasiones podría realizarse por escrito. Siempre debe quedar constancia del mismo en la historia clínica. En el paciente no competente, el consentimiento se debe realizar en el siguiente orden:
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| D | Se recomienda la utilización de midazolam como primera opción para la sedación para la mayoría de los síntomas, y levomepromazina cuando el delirium es el síntoma predominante. |
| D | Se recomienda monitorizar el nivel de sedación del paciente, utilizando para ello la escala de Ramsay. |
Figura 10. Proceso de la sedación paliativa (pdf, 36 Kb)
Figura 11. Algoritmo para el tratamiento farmacológico de la sedación (pdf, 32 Kb)
Última actualización: 27 de noviembre de 2008

