: Apartados con Preguntas
: Apartados con RecomendacionesEn más del 80% de pacientes con cáncer de próstata avanzado aparecen metástasis óseas, en columna, pelvis, costillas y otras localizaciones. La mediana de supervivencia tras su aparición es de unos 3 años, y durante este periodo, los pacientes pueden sufrir dolor, hipercalcemia, fracturas óseas y compresión medular249.
Las metástasis óseas se asocian a la aparición de dolor y eventos esqueléticos250. En el cáncer de próstata son predominantemente osteoblásticas (formadoras de hueso). Parece que antes de que exista formación anormal de hueso aparece activación de la resorción osteoclástica (destructora de hueso), que se asocia con dolor óseo. Los bifosfonatos actúan inhibiendo la resorción ósea249.
Densidad ósea y eventos esqueléticos
Hay evidencia consistente de que el tratamiento con bifosfonatos aumenta la densidad ósea de la columna lumbar en hombres que reciben hormonoterapia por cáncer de próstata. En los pacientes tratados con bifosfonatos se observó un aumento medio de la densidad ósea del 1–5% en el primer año del tratamiento hormonal. Sin embargo, en los que recibieron placebo o tratamiento estándar, se observó un descenso medio significativo de 0,4–4,9% durante el mismo periodo. La diferencia entre ambos grupos fue de aproximadamente el 5% a favor de los bifosfonatos251,255.
En pacientes con CPAI, los bifosfonatos lograron una modesta reducción de los eventos esqueléticos (como la aparición de fracturas patológicas, la compresión medular o la necesidad de tratamiento quirúrgico o radioterápico de las metástasis óseas) en comparación con el placebo: 37,8% vs. 43,0%; reducción absoluta del riesgo del 5,2%249.
Saad et al. han estudiado la utilización de ácido zoledrónico en pacientes con CPAI, con una alta tasa de pérdidas (oscilando entre 62 y 72% según el grupo de tratamiento). En este estudio, el zoledronato a dosis de 4 mg produjo un descenso en la proporción de pacientes con eventos esqueléticos estadísticamente significativo cuando se comparaba con placebo. Sin embargo, cuando se comparaba ácido zoledrónico a dosis de 8 mg (posteriormente reducido a 4 mg) vs. placebo la diferencia no era significativa256. Además, el zoledronato redujo la incidencia de episodios esqueléticos un 36%257. Esta reducción fue máxima en los pacientes sin dolor258. Este bifosfonato retrasaba el primer episodio esquelético en más de 5 meses257. Se obtuvo un RR significativo para la proporción de pacientes con algún episodio esquelético cuando se comparaba ácido zoledrónico vs. placebo259.
Al comparar ácido zoledrónico vs. placebo o tratamiento estándar en pacientes con CPAI no aparecieron fracturas sintomáticas en el año posterior al inicio de hormonoterapia. En cuanto a las fracturas asintomáticas, no se observaron diferencias en las tasas de ambos grupos259.
En pacientes con CPAI, las tasas de compresión espinal, cirugía ósea y radioterapia ósea no difirieron de forma significativa al comparar bifosfonato y placebo249.
Alivio del dolor
En varones con CPAI hubo una tendencia no significativa a obtener mejores resultados con los bifosfonatos que con placebo para el alivio del dolor por metástasis óseas249.
La utilización de ácido zoledrónico en CPAI a dosis de 8 mg produce una mejoría en la puntuación media de dolor a los 15 meses del tratamiento cuando se compara con placebo, pero no existen diferencias significativas si se compara este bifosfonato a dosis de 4 mg con placebo. No hubo diferencias significativas en las escalas de analgesia al comparar cada una de estas pautas de bifosfonato con placebo256.
En varones con CPAI, el ácido zoledrónico, produjo reducciones significativas a largo plazo del dolor óseo, cuando se comparaba con placebo257.
La utilización de bifosfonatos en pacientes con cáncer de próstata andrógeno-independiente produjo un descenso del consumo de analgésicos, en comparación con placebo249.
Supervivencia
En hombres con cáncer de próstata metastásico tratados con deprivación androgénica, al comparar bifosfonatos vs. placebo, no se encontraron diferencias significativas en la tasa de aparición de efectos adversos severos252,254,255.
En pacientes con CPAI, el ácido zoledrónico produjo un deterioro de la función renal: 15,2% de los pacientes tratados a dosis de 4 mg y 20,7% de los que recibieron una dosis de 8 mg; 11,5% de los tratados con placebo256.
En pacientes con CPAI, la calidad de vida no difirió de forma significativa al comparar bifosfonatos y placebo249.
Una revisión sistemática260 localizó 26 casos de osteonecrosis mandibular en pacientes tratados con bifosfonatos que hubieran sido publicados en la literatura. No se observó relación clara entre la duración del tratamiento con bifosfonatos y la aparición de este evento adverso.
A pesar de la baja frecuencia de osteonecrosis mandibular asociada a bifosfonatos, existe una alerta de la Agencia Española del Medicamento sobre este efecto adverso, recomendando hacer una revisión dental previa y no someter al paciente a intervenciones dentales invasivas mientras está siendo tratado con bifosfonatos por vía parenteral261.
La mayoría de los pacientes con cáncer de próstata andrógeno-independiente (CPAI) tienen metástasis óseas dolorosas. El estroncio-89 (Sr-89) y el samario-153 (Sm-153) son radioisótopos emisores de radiación beta que se administran de forma intravenosa en estos pacientes4,16,262.
Alivio del dolor
Al comparar la disminución del dolor notificado en pacientes tratados con Sr-89 vs. placebo, no se encontraron diferencias significativas entre ambos tratamientos a largo plazo (1–3 años), pero sí se hallaron diferencias a corto plazo (5 semanas)263,264. Cuando se comparó Sr-89 vs. radioterapia externa (RTE) local, en algunos estudios se encontró menor dolor en el grupo tratado con Sr-89 + radioterapia (RT), aunque en otros no se encontraron diferencias265,266. Cuando se comparó Sr-89 + RT local vs. RT local, el dolor notificado fue similar en ambos grupos, aunque la aparición de nuevas localizaciones con dolor fue significativamente mayor en el grupo que recibió radioterapia externa267,268.
Parece que el Sr-89 es efectivo para el control del dolor en metástasis óseas en hasta el 70% de los pacientes17.
En el estudio de Sartor et al.269 se observa que el uso de Sm-153 tiene efectos positivos en el dolor referido a 1–4 semanas después de iniciar el tratamiento, en comparación con placebo (coeficiente de correlación r = 0,78; p <0,0001). Además, disminuye el uso de opioides a las 3–4 semanas de iniciar el tratamiento (p <0,0284).
El Sm-153 consigue una mayor proporción de pacientes en los que se consigue disminuir el dolor referido al iniciar el tratamiento (38% vs. 18%; p = 0,008), en comparación con placebo. Lo mismo ocurre a las 4 semanas de iniciar el tratamiento (55% vs. 35%)269.
Supervivencia
Al comparar Sr-89 vs. RTE local, la SLPB fue comparable entre ambos grupos, y la SG, significativamente mayor en el grupo que recibió RTE267. Sin embargo, en un ensayo diferente que realizaba la misma comparación, la SG fue similar en ambos grupos268.
Al comparar Sr-89 vs. placebo, en el grupo tratado con Sr-89 se obtuvo mejor SG a 2 años264. Cuando se comparó Sr-89 + RT local vs. RT local no se encontraron diferencias en la SG265; pero cuando se comparaban Sr-89 + quimioterapia (QT) vs. QT se encontraron mejores resultados de SG para el grupo Sr-89270.
Efectos adversos y calidad de vida
El Sr-89 se asoció con toxicidad hematológica (trombocitopenia, neutropenia) en aproximadamente 30–50% de los pacientes que lo recibieron (normalmente moderada, grado 2)17.
En los ensayos clínicos aleatorizados que compararon Sr-89 vs. RTE local, la tasa de efectos adversos (toxicidad hematológica y náuseas o vómitos) fue similar en ambos grupos267,268.
El único efecto adverso asociado de forma estadísticamente significativa al Sm-153 en un ensayo fue mielosupresión temporal y leve269. En la guía de práctica clínica de la European Association of Urology4se concluye que el uso precoz de radioisótopos puede hacer más difícil la administración de quimioterapia, debido a que causan mielosupresión.
Al comparar Sr-89 + RT local vs. RT local no se encontraron diferencias significativas con respecto a la calidad de vida266.
En España, el uso de Sr-89 para el tratamiento de metástasis óseas sólo está autorizado para el cáncer de próstata. El Sm-153 está autorizado para ésta y otras neoplasias con afectación ósea, como mama o pulmón. Por este motivo, en nuestro país es frecuente que los Servicios de Medicina Nuclear tengan más experiencia en el uso del samario que del estroncio.
Aunque tanto el Sr-89 como el Sm-153 son emisores de radiación beta262, el Sm-153 también emite radiación gamma, permitiendo comprobar directamente la distribución del radiofármaco con una prueba de imagen tras el tratamiento, lo que no puede hacerse con el estroncio.
Parece que en pacientes bien seleccionados (cuando otros tratamientos analgésicos han fallado), el tratamiento con radiofármacos es eficaz para disminuir el dolor, aunque antes de proponerse su utilización debería haberse planteado el uso de quimioterapia de primera línea.
| B | No se recomienda el uso sistemático de bifosfonatos (ácido zoledrónico) como tratamiento preventivo de complicaciones óseas. Puede ofrecerse ácido zoledrónico (4 mg cada 3 semanas) en pacientes seleccionados, hormono-independientes y con metástasis demostradas. |
| A | En hombres con cáncer de próstata andrógeno-independiente (CPAI), puede proponerse tratamiento con Sr-89 o con Sm-153 cuando exista un dolor óseo que requiera analgésicos de tercer escalón sin que se consiga un control adecuado del mismo. Para administrarlos es necesario que exista una fórmula hematológica correcta (>3.500 leucocitos y >150.000 plaquetas) y una gammagrafía ósea que demuestre metástasis óseas. |
Última actualización: 27 de noviembre de 2008

