Desde el punto de vista anatomopatológico, el paciente con cáncer de próstata diseminado
es aquel en el que se comprueba la presencia un adenocarcinoma de próstata con invasión linfática (N1) y/o con metástasis (M1) y/o un tumor primario fijo o que invade estructuras
adyacentes distintas de las vesículas seminales (pT4).
El paciente con cáncer de próstata clínicamente diseminado se corresponde con un
estadio N1 ó M1 ó cT4.
8.1. Hormonoterapia
Preguntas para responder:
-
En pacientes con cáncer de próstata diseminado, ¿qué es más eficaz y seguro, el tratamiento
mediante bloqueo androgénico completo o la castración (quirúrgica o química)?
-
En pacientes con cáncer de próstata diseminado (afectación ganglionar y/o metastásica), ¿qué es más eficaz y seguro, el tratamiento hormonal inmediato o el tratamiento
hormonal diferido?
-
En el paciente con cáncer de próstata diseminado, ¿qué tratamiento hormonal es más
eficaz y seguro, el continuo o el intermitente? ¿Con qué pautas de tratamiento?
-
En el paciente con cáncer de próstata diseminado en el que tras fallar la primera
línea de tratamiento hormonal (supresión androgénica, bloqueo androgénico completo)
comienza a aumentar el PSA, ¿qué es más eficaz y seguro: continuar con las
siguientes líneas de tratamiento hormonal o iniciar quimioterapia?
8.1.1. Bloqueo androgénico completo vs. castración
Los objetivos del tratamiento en los hombres con cáncer de próstata diseminado incluyen
la prolongación de la supervivencia, la prevención o demora de los síntomas debidos a la
evolución de la enfermedad, la mejoría de la calidad de vida y la reducción de la morbilidad
relacionada con el tratamiento16-217.
Cuando se plantea el tratamiento hormonal en estos pacientes existen diferentes opciones.
La supresión o ablación androgénica (castración) se puede hacer con fármacos
agonistas de la LHRH (hormona liberadora de la hormona luteinizante) o quirúrgicamente
(orquidectomía). Se considera que ambas opciones tienen una supervivencia y una tasa
de efectos adversos comparables. El uso de castración química, frente a la quirúrgica, tiene
tanto ventajas (como la posibilidad de aplicación intermitente) como inconvenientes (mayor
coste, falta de adherencia al tratamiento)16.
Otra posibilidad de tratamiento hormonal en estos pacientes son los antiandrógenos,
que pueden ser no esteroideos (flutamida, nilutamida, bicalutamida) o esteroideos (acetato
de ciproterona)4-16.
Existe una tendencia a la obtención de mejores resultados de supervivencia global con
la castración que con los antiandrógenos. Ambos tratamientos tienen diferentes perfiles de
toxicidad: la ginecomastia es más frecuente con los antiandrógenos no esteroideos, mientras
que los sofocos y la disminución de la función sexual son más probables con la deprivación
androgénica. La tasa de abandonos es similar en antiandrógenos y agonistas LHRH16.
Cuando los agonistas de la LHRH se administran en monoterapia, el paciente recibe
además un periodo corto de tratamiento antiandrogénico para prevenir el “fenómeno de
llamarada” (flare)16: cuando no se actúa así, la castración química provoca una reacción
blástica regenerativa en las lesiones metastásicas óseas, apareciendo a veces también nuevas
lesiones221.
Los análogos de LHRH también pueden administrarse en combinación con tratamiento
antiandrogénico, lo que se denomina “bloqueo androgénico completo” (BAC).
Esta alternativa terapéutica puede aplicarse como pauta hormonal inicial o tras fallar el
tratamiento con castración de forma exclusiva4,16.
Diferentes revisiones concluyen que el BAC proporciona una
mejora (de alrededor del 3%) en la supervivencia a 5 años cuando se
compara con castración222-227. Parece que este beneficio ocurre sólo en
pacientes que toman antiandrógenos de tipo no esteroideo223-226.
Revisiones
de ECA (1++)
Al estimar el efecto del BAC utilizando bicalutamida vs. castración,
la hazard ratio de mortalidad global mostró una pequeña diferencia
estadísticamente significativa a favor del bloqueo (HR = 0,8; [IC95%:
0,66-0,98])228
Revisión
de ECA (1+)
La supervivencia cáncer-específica fue mejor con BAC que con
orquidectomía, excepto si el bloqueo androgénico se hacía con acetato
de ciproterona223-226.
Revisiones
de ECA (1++)
En la revisión de Schmitt et al.222 se evaluó el BAC en pacientes con
cáncer de próstata avanzado (afectación localmente avanzada o diseminada).
En el análisis de subgrupos de los pacientes con enfermedad
metastásica se obtuvo un OR significativo para supervivencia global a 5
años a favor del BAC (OR = 1,25; [IC 95%: 1,05–1,48]) comparado con
castración. Cuando este análisis se limitó a estudios identificados por la
revisión como de calidad alta, el OR no era significativo (OR = 1,34; [IC
95%: 0,96–1,87])222.
Revisión
de ECA (1++)
En distintas revisiones y en un estudio de Moinpour et al.229 se ha
encontrado más toxicidad para el BAC que para la castración: diarrea (9,7% vs. 1,8%), dolor gastrointestinal (74% vs. 1,6%), eventos oftalmológicos (29% vs. 5,4%), alteraciones emocionales a 3 y 6 meses (p<0,003) y toxicidad hematológica223,225,226,229.
Revisiones
de ECA /
ECA (1++)
8.1.2. Hormonoterapia inmediata vs. diferida
El tratamiento con supresión androgénica se puede aplicar de manera inmediata (en el
momento del diagnóstico de enfermedad ganglionar o metastásica) o diferida (cuando
aparecen signos y síntomas de evolución clínica)4,217.
Los estudios localizados presentan los resultados de pacientes con cáncer de próstata avanzado sin diferenciar si tienen afectación localmente avanzada o diseminada.
En el estudio de Jordan et al.230 se compararon hormonoterapia diferida
e inmediata en pacientes con cáncer de próstata avanzado. El análisis
del subgrupo de los pacientes con metástasis mostró un hazard ratio de
supervivencia global al año de HR = 1,29 (IC 95%: 0,83–2,02); a los 5
años fue un HR = 1,00 (IC 95%: 0,65–1,55) y a los 10 años fue un HR =
1,88 (IC 95%: 0,86–4,07).
ECA (1+)
En la publicación de Loblaw que presenta las recomendaciones de la
American Society of Clinical Oncology (ASCO) relativas a esta tema, se
presentan evidencias de resultados moderadamente mejores en la mortalidad
cáncer-específica con el uso inmediato de deprivación androgénica
en pacientes con cáncer de próstata avanzado, aunque para la
mortalidad global no existen diferencias231.
Revisión
sistemática
de ECA (1+)
En la revisión publicada por Nair et al.217 se incluyen estudios de
pacientes con cáncer de próstata avanzado tratados con hormonoterapia
(como tratamiento único o adyuvante a prostatectomía radical)
antes de que se generalizara el uso del PSA como herramienta diagnóstica.
En estos pacientes no se encontraron diferencias para la
supervivencia cáncer-específica al comparar el tratamiento inmediato
y el diferido.
Revisión
sistemática
de ECA (1+)
Dos publicaciones coinciden en concluir que la HT diferida es más
coste-efectiva que la inmediata en pacientes con cáncer de próstata
avanzado223,231.
Revisiones
sistemáticas
de ECA (1++/1+)
En el grupo de HT inmediata se presentaron con más frecuencia que en
el de la HT diferida los siguientes efectos adversos: genitourinarios
(48% vs. 13%), sofocos (59% vs. 0%), ginecomastia (22% vs. 2%) e
incontinencia (43% vs. 30%)232. Con respecto a las muertes cardiovasculares,
se encuentran resultados similares en los grupos de tratamiento
inmediato y diferido230,233.
ECA (1+)
Se considera relevante valorar la utilización de la HT inmediata vs. diferida de forma
distinta en pacientes sintomáticos y en pacientes asintomáticos.
Además, como la supervivencia cáncer-específica tiende a ser mayor en los pacientes
con HT inmediata231, la esperanza de vida del paciente es un factor importante a considerar
a la hora de decidir el tratamiento hormonal.
8.1.3. Hormonoterapia intermitente vs. continua
Al igual que en los pacientes con cáncer de próstata en progresión bioquímica, la utilización
de hormonoterapia de supresión androgénica intermitente en varones con cáncer de
próstata diseminado se ha justificado por diversas razones, como la mejoría de su calidad
de vida en los periodos sin hormonoterapia, la disminución de costes y la posibilidad de
retrasar la aparición de andrógeno-independencia del tumor prostático4.
Lane et al.234 encontraron que en una serie de pacientes con cáncer
de próstata metastásico sometidos a tratamiento intermitente, la supervivencia
global a 5 años fue del 70%..
Serie de casos
(3)
En el estudio de de Leval et al.219 se incluyeron pacientes en progresión
bioquímica tras prostatectomía radical, con cáncer de próstata avanzado (afectación localmente avanzada o diseminada). Fueron sometidos
a hormonoterapia intermitente vs. continua. La mediana de la tasa de
progresión a los 3 años fue 7% vs. 38,9%. Se obtuvo una mortalidad cáncer-
específica del 5,7% en los tratados con HT intermitente (mediana
de seguimiento: 2,4 años). No se encontraron diferencias significativas al
comparar HT intermitente vs. HT continua para el riesgo de progresión
bioquímica (definida como PSA ≥10 ng/ml). En pacientes con Gleason >6, existió una tendencia a menor riesgo de progresión bioquímica en el
grupo de HT intermitente (RR = 0,47; [IC 95%: 0,04–4,96]; p = 0,53)219.
La mayoría de los pacientes que recibieron HT experimentaron
efectos adversos leves-moderados propios de la supresión androgénica
(sofocos, pérdida de libido y disfunción eréctil), que casi siempre desaparecieron
al cesar el tratamiento hormonal 219.
Se interrumpió el tratamiento a causa de toxicidad gastrointestinal
severa en el 4,4% de los pacientes que recibieron HT continua y en el
2,9% del grupo de HT intermitente219.
ECA (1-)
En cuanto a la función sexual, en el estudio de Hering et al.235 se
obtuvieron mejores resultados para el grupo HT intermitente durante la interrupción del tratamiento hormonal (número de impotentes al final del tratamiento: 18/25 vs. 18/18; RR = 0,72; [IC 95%: 0,56–0,92]; p= 0,008).
ECA (1+)
Con respecto a las repercusiones económicas de ambos tratamientos,
la guía de práctica clínica del National Institute for Health and Clinical
Excellence (NICE) del Reino Unido, apunta que la HT intermitente
tiene probablemente menor coste que la continua a pesar de la necesidad
de mayor monitorización16.
Opinión de
expertos (4)
En lo relativo a la forma de administrar este tratamiento, en la serie
de casos de Lane et al.234 sólo se consideró la aplicación de HT intermitente
a pacientes que habían recibido deprivación androgénica durante
al menos 9 meses y habían alcanzado un PSA <4 ng/ml o una reducción
del 90% de los niveles previos al tratamiento. Si en un paciente que
había interrumpido la deprivación androgénica se alcanzaba un PSA >20 ng/ml, se le volvía a administrar otro ciclo de deprivación androgénica.
Serie de casos
(3)
El estudio de Hussain et al.236 compara el tratamiento hormonal intermitente vs. continuo,
pero aún no existen resultados concluyentes. Incluye pacientes con cáncer de próstata
metastático que hayan recibido deprivación androgénica durante al menos 7 meses y
hayan alcanzado PSA <4 ng/ml (estable o en descenso durante los meses sexto y séptimo).
De forma aleatoria, se decide que reciban tratamiento intermitente o continuo. En los que
se interrumpe la deprivación, se repetirá la pauta inicial si el PSA del paciente comience a
incrementarse o aparecen síntomas clínicos de enfermedad progresiva. Tras ese ciclo de
deprivación androgénica, si el PSA se normalizara de nuevo, se volvería a interrumpir la
HT. Los pacientes se siguen cada 6 meses.
8.1.4. Hormonoterapia de segunda línea
En el esquema terapéutico que se sigue en esta guía se consideran dentro de la hormonoterapia
de primera línea la castración (química o quirúrgica) o el bloqueo androgénico
completo. Si comienza a fallar la castración, se añadirá un antiandrógeno. Si lo que pierde
eficacia es el BAC, se retirará el antiandrógeno, actuación que tiene un efecto paradójicamente
beneficioso (lo que se conoce como “síndrome de retirada del antiandrógeno”)4,17 .
Si existe progresión bioquímica o clínica después de agotar las posibilidades de tratamiento
hormonal de primera líneaq, se considerará que existe andrógeno-independencia4,16,17
tras comprobar que la testosterona está en niveles de castración.
En pacientes con cáncer de próstata andrógeno-independiente (CPAI) puede plantearse
iniciar tratamiento con quimioterapia citotóxica (QT, como docetaxel o estramustina) o
con hormonoterapia de segunda línea: ketoconazol, progestágenos (como el AMP), estrógenos,
corticoides, bicalutamida a altas dosis (150 mg/día) y otras maniobras hormonales4,16,17 .
En la actualidad la quimioterapia de primera línea en pacientes con cáncer de próstata
incluye el docetaxel (ver apartado 8.2), aunque también se han utilizado otras pautas de tratamiento
utilizando fármacos como estramustina, mitoxantrone, vinorelbina o etopósido237.
En un estudio que comparaba acetato de medroxiprogesterona
(AMP) vs. estramustina en pacientes con CPAI, no se encontraron diferencias
para la progresión a 3 meses ni para la supervivencia global a 1
año; pero sí en el tiempo hasta progresión: 12 a 56 semanas en 13/51
pacientes con AMP; 22 a 28 semanas en 4/51 con estramustina (p = 0,05).
El tratamiento se interrumpió en 8/51 pacientes que recibieron estramustina,
debido a los efectos secundarios (náuseas, vómitos y diarrea),
y en 3/51 pacientes que recibieron AMP (edema, toxicidad cardiovascular
y aumento del dolor)238.
ECA (1+)
El único ensayo clínico que se ha localizado cuyo objetivo fuera
comparar HT de segunda línea vs. QT con docetaxel fue el ECOG
1899239, que tuvo que interrumpirse precozmente debido a su baja capacidad
de reclutamiento (17 pacientes entre 2003 y 2005)240,241. Según una
revisión narrativa de Ryan et al., este hecho nos indica que pocos de
estos pacientes aceptan ser incluidos en un estudio experimental que
compare directamente QT con docetaxel vs. HT de segunda línea, por
lo que consideran improbable que en el futuro se pueda disponer de un
estudio lo bastante potente que resuelva esta cuestión241.
Opinión de
expertos (4)
Se dispone de algunos estudios que evalúan la hormonoterapia de
segunda línea o la quimioterapia con docetaxel en pacientes con CPAI,
pero en ellos no se comparan directamente ambos tratamientos242-244.
ECA (1++)
En la publicación de Small et al. se evalúan dos pautas de HT de
segunda línea (ketoconazol 400 mg/día + hidrocortisona 40 mg/día +
retirada de antiandrógeno vs. retirada de antiandrógeno) en pacientes
con CPAI. Se obtuvieron unos resultados de supervivencia de 15,3
meses vs. 16,7 meses (diferencias no significativas)242.
ECA (1++)
Petrylak et al. analizaron dos pautas de tratamiento QT (docetaxel +
estramustina vs. mitoxantrone + prednisona), consiguiendo una supervivencia
global de 17,5 meses vs. 15,6 meses (diferencias significativas)243.
ECA (1++)
En el estudio de Tannock et al. se comparaban otras pautas de tratamiento
QT (docetaxel vs. mitoxantrone + prednisona). Se obtuvieron
unos resultados de supervivencia de 18,9 meses vs. 16,5 meses (diferencias
significativas)244.
ECA (1++)
En la revisión narrativa de Ryan et al.241, los autores enumeran una
serie de argumentos que se han utilizado para abogar por una estrategia
de tratamiento u otra. Entre los motivos que se han aducido para recomendar
aplicar QT en cuanto el tumor se hace hormonorresistente se
encuentran los siguientes:
- Se ha probado que la utilización precoz de QT es eficaz en
otros tumores sólidos (mama, colorrectal), donde aplicarla
inmediatamente después de cirugía se considera el tratamiento
estándar cuando la enfermedad está diseminada.
- Según algunos autores, en fases más precoces de la enfermedad
puede existir un menor número de células andrógenoindependientes,
con lo que la QT tendría un mayor efecto
acumulativo.
- Para algunos puede resultar éticamente inaceptable retrasar el
ofrecimiento de un tratamiento que es capaz de prolongar la
vida y reducir el dolor.
Opinión de
expertos (4)
En cuanto a los argumentos que, según Ryan et al., se han utilizado
para recomendar el empleo de QT únicamente en los pacientes con
enfermedad avanzada y sintomática, están los siguientes241:
- En el estudio TAX 327244 no se encontraron diferencias significativas
para el hazard ratio de mortalidad al comparar
pacientes sintomáticos y no sintomáticos, lo que para algunos
autores sugiere que retrasar el tratamiento con QT hasta que
exista clínica no altera los resultados.
- El tiempo hasta progresión de la enfermedad inducido por la
deprivación androgénica tiene una duración importante, incluso
en pacientes con metástasis.
- Los tratamientos hormonales secundarios, como el ketoconazol,
tienen cierta utilidad.
- Algunos mantienen que, aunque es posible que la proporción
de respuestas a la hormonoterapia de segunda línea sea ligeramente
menor que con la quimioterapia, cuando esta respuesta
se consigue en un individuo (evaluada mediante PSA),
la supervivencia final del paciente puede ser mayor. Por tanto,
antes de ofrecer QT puede ser conveniente intentar primero
un tratamiento hormonal de segunda línea, especialmente en
pacientes con mayor carga de enfermedad y que no refieran
dolor de origen tumoral significativo.
- Hay autores que opinan que es posible que la utilización de
quimioterapia de forma precoz cause efectos adversos importantes
y sea innecesaria en muchos pacientes puesto que no les
aportaría beneficios significativos.
- Como no existe una QT de segunda línea estándar (actualmente
la alternativa podría ser el mitoxantrone), algunos consideran
que es mejor utilizar el docetaxel sólo cuando no
exista otra posibilidad de tratamiento. Si no se hace así, según
estos autores, es posible que la resistencia a este tratamiento
aparezca demasiado pronto, dejando al paciente sin más alternativas
de tratamiento que la paliación una vez el tumor se
vuelve sintomático.
Opinión de
expertos (4)
En conclusión, con la información disponible hasta el momento, es difícil saber si
existen o no diferencias entre ambas alternativas de tratamiento en términos de eficacia o
seguridad.
Resumen de la evidencia
| 1++ |
El BAC proporciona una mejora del 3% en la supervivencia a 5 años cuando se
compara con castración222,227. El beneficio parece limitarse a pacientes que toman
antiandrógenos no esteroideos223-226. |
| 1+ |
La hazard ratio de mortalidad global mostró una pequeña diferencia estadísticamente
significativa a favor del bloqueo con bicalutamida al compararla con castración
(HR = 0,8)22. |
| 1++ |
Al comparar BAC vs. orquiectomía se encontraron mejores resultados en la
supervivencia cáncer específica, excepto cuando se usaba BAC con acetato de
ciproterona223,226. |
| 1++ |
En un análisis de subgrupos, los pacientes con enfermedad metastásica tuvieron
un OR significativo para supervivencia global a 5 años a favor del BAC (OR =
1,25; [IC 95%: 1,05–1,48]) al compararlo con castración. Cuando el análisis se
limitó a estudios de calidad alta el OR no fue significativo (OR = 1,34; [IC 95%:
0,96–1,87])225. |
| 1++ |
Hay más frecuencia de toxicidad para el BAC vs. castración: diarrea (9,7% vs. 1,8%), dolor gastrointestinal (74% vs. 1,6%),eventos oftalmológicos (29% vs. 5,4%), alteraciones emocionales a 3 y 6 meses (p <0,003) y toxicidad hematológica223,225,226,229. |
| 1+ |
En un análisis de subgrupos, la supervivencia global relativa (HT diferida vs. inmediata) de los pacientes con cáncer de próstata metastático al año mostró un
hazard ratio de supervivencia HR = 1,29; a los 5 años HR = 1,00; a los 10 años HR
= 1,88 (todos ellos sin diferencias estadísticamente significativas)230. |
| 1+ |
Para la mortalidad cáncer específica hay unos resultados moderadamente mejores
con la HT inmediata en pacientes con cáncer de prostata avanzado (localmente
avanzado o diseminado). Para la mortalidad global no hay diferencias231. |
| 1+ |
En pacientes con cáncer de próstata avanzado, tratados con HT inmediata o diferida
(como tratamiento único o adyuvante a prostatectomía radical) antes de que
se generalizara el uso del PSA como herramienta diagnóstica, no se encontraron
diferencias para la supervivencia cáncer específica217. |
1++
/1+ |
La HT diferida es más coste-efectiva en pacientes con cáncer de próstata avanzado (afectación localmente avanzada o diseminada)223,231. |
| 1+ |
Los efectos adversos relacionados con el tratamiento se presentaron con más
frecuencia en el grupo de HT inmediata vs. HT diferida: genitourinarios (48% vs. 13%), sofocos (59% vs. 0%), ginecomastia (22% vs. 2%), incontinencia (43%
vs. 30%)232. Muertes cardiovasculares: similares resultados en los brazos de tratamiento
inmediato y diferido230,233. |
| 3 |
En pacientes con cáncer de próstata metastático sometidos a tratamiento intermitente
la supervivencia global a 5 años fue del 70%234. |
| 1- |
En pacientes con cáncer de próstata avanzado (afectación localmente avanzada
o diseminada), la mediana de la tasa de progresión a los 3 años fue significativamente
menor para la HT intermitente comparada con la HT continua (7% vs. 38,9%)219. |
| 1- |
En pacientes con cáncer de próstata avanzado, tras una mediana de seguimiento
de 2,4 años, habían muerto por el tumor el 5,7% de los tratados con HT intermitente219. |
| 1- |
En pacientes con cáncer de próstata avanzado no se encontraron diferencias significativas
al comparar HT intermitente vs. HT continua al analizar el riesgo de
presentar progresión bioquímica (definida como PSA ≥10 ng/ml). Para Gleason >6, existió una tendencia a menor riesgo de progresión bioquímica en el grupo de
HT intermitente (RR = 0,47; [IC 95%: 0,04–4,96]; p = 0,53)219. |
| 1- |
La mayoría de los pacientes que recibieron HT continua o intermitente experimentaron
efectos adversos leves-moderados propios de la supresión androgénica
(sofocos, pérdida de libido y disfunción eréctil), que en la mayoría de los casos
desaparecieron al interrumpir el tratamiento hormonal219. |
| 1- |
Se interrumpió a causa de toxicidad gastrointestinal severa en el 4,4% de los
pacientes tratados con HT continua y en el 2,9% de los que recibieron HT intermitente219.
|
| 1+ |
Para las tasas de impotencia se encontraron mejores resultados para el grupo HT
intermitente mientras cesaba el tratamiento (18/25 vs. 18/18; RR = 0,72; [IC 95%:
0,56–0,92]; p = 0,008)235. |
| 1+ |
Al comparar Acetato de medroxiprogesterona (AMP) vs. estramustina en pacientes
con cáncer de próstata andrógeno-independiente (CPAI), no existen diferencias
para la progresión a 3 meses ni para la supervivencia global a 1 año, pero sí
en el tiempo hasta progresión: 12 a 56 semanas en 13/51 pacientes con AMP; 22 a
28 semanas en 4/51 con estramustina (p = 0,05)238. |
| 1+ |
Al comparar AMP vs. estramustina en pacientes con CPAI, el tratamiento se
interrumpió en 8/51 pacientes que recibían estramustina debido a los efectos
secundarios (náuseas, vómitos y diarrea) y en 3/51 pacientes que recibían AMP
(edema, toxicidad cardiovascular y aumento del dolor)238. |
| 4 |
El único estudio que ha pretendido comparar HT de segunda línea vs. QT con
docetaxel fue el ECOG 1899239, que tuvo que concluirse precozmente debido a su
baja capacidad de reclutamiento (17 pacientes entre 2003 y 2005)240,241. Es improbable
que se pueda disponer de un estudio lo bastante potente que compare
directamente QT vs. HT de segunda línea en estos pacientes241. |
| 1++ |
El tratamiento con HT de segunda línea (ketoconazol + retirada de antiandrógeno
vs. retirada de antiandrógeno) en pacientes con CPAI, tuvo unos resultados de
supervivencia de 15,3 meses vs. 16,7 meses (diferencias no significativas)242. |
| 1++ |
El tratamiento con QT (docetaxel + estramustina vs. mitoxantrone + prednisona)
en pacientes con CPAI, tuvo unos resultados de supervivencia de 17,5 meses vs. 15,6 meses (diferencias significativas)243. |
| 1++ |
El tratamiento con QT (docetaxel vs. mitoxantrone + prednisona) en pacientes
con cáncer de próstata andrógeno-independiente (CPAI), tuvo unos resultados
de supervivencia de 18,9 meses vs. 16,5 meses (diferencias significativas)244. |
| 4 |
Algunos autores han recomendado aplicar QT en cuanto el tumor se hace hormonorresistente
basándose en los siguientes argumentos241:
- Esta estrategia se ha probado como eficaz en otros tumores sólidos, donde aplicar
QT inmediatamente después de cirugía es el tratamiento estándar en enfermedad
diseminada.
- En fases más precoces puedir existe menor número de células andrógeno-independientes,
con lo que la QT tendría un mayor efecto acumulativo.
- Para algunos puede ser éticamente inaceptable retrasar el ofrecimiento de un
tratamiento capaz de prolongar la vida y reducir el dolor. |
| 4 |
Algunos autores han recomendado utilizar QT únicamente en los pacientes con
enfermedad avanzada y sintomática basándose en los siguientes argumentos241:
- En el estudio TAX 327244 no se encontraron diferencias significativas para el
hazard ratio de mortalidad al comparar pacientes sintomáticos y no sintomáticos,
lo que para algunos autores sugiere que retrasar la terapia hasta la clínica no
altera los resultados.
- El tiempo hasta progresión de la enfermedad inducido por la deprivación androgénica
tiene una duración sustancial, incluso en pacientes con metástasis.
- Los tratamientos hormonales secundarios, tienen cierta utilidad.
- Algunos mantienen que, aunque es posible que la proporción de respuestas a la
hormonoterapia de segunda línea sea ligeramente menor que con QT, cuando
esta respuesta se consigue en un individuo (evaluada mediante PSA), la supervivencia
final del paciente puede ser mayor. Por tanto, antes de ofrecer QT puede
ser conveniente intentar primero un tratamiento hormonal de segunda línea,
especialmente en pacientes con mayor carga de enfermedad y que no refieran
dolor de origen tumoral significativo.
- Como no existe una QT de segunda línea estándar, algunos consideran que es
mejor ser conservador con el docetaxel y utilizarlo sólo cuando realmente se
requiera QT. Si no se hace así, creen que es posible que la resistencia a este tratamiento
aparezca demasiado pronto, dejando al paciente sin más alternativas de
tratamiento que la paliación una vez el tumor se vuelve sintomático |
Recomendaciones
| A |
En pacientes con cáncer de próstata diseminado en los que se indica hormonoterapia,
se recomienda utilizar castración (quirúrgica o química) como tratamiento
de primera línea. |
| D |
En pacientes con cáncer de próstata diseminado sintomático, se recomienda tratamiento
hormonal. |
| B |
En pacientes con cáncer de próstata diseminado asintomático, la hormonoterapia
puede ofrecerse de forma inmediata o diferida (a la aparición de síntomas). |
| √ |
En pacientes con cáncer de próstata diseminado y carga tumoral baja se puede
valorar la supresión androgénica intermitente como una alternativa a supresión
androgénica continua si hay buena respuesta al tratamiento hormonal inicial. |
| √ |
Para poder indicar hormonoterapia intermitente el paciente debe haber recibido
deprivación androgénica durante al menos 7 meses y haber alcanzado un PSA <4
ng/ml (estable o en descenso durante los meses sexto y séptimo) o una reducción
del 90% de los niveles previos al tratamiento. El seguimiento se hará cada 6
meses. Los pacientes que interrumpan la deprivación androgénica volverán a
recibir otro ciclo de supresión androgénica cuando lo soliciten, cuando el PSA se
incremente o cuando aparezcan síntomas clínicos de enfermedad en progresión.
Si tras el nuevo ciclo de deprivación androgénica se normaliza el PSA, puede
volver a interrumpirse la hormonoterapia. |
| √ |
En pacientes con cáncer de próstata diseminado andrógeno-independiente (en
los que han fallado la supresión androgénica y el bloqueo androgénico completo)
se puede ofrecer la aplicación de hormonoterapia de segunda línea antes de iniciar
un tratamiento con quimioterapia. |
| √ |
RECOMENDACIÓN DE INVESTIGACIÓN:
A los pacientes con cáncer de próstata diseminado andrógeno-independiente
(con fallo de la supresión androgénica y el bloqueo androgénico completo), se les
debería ofrecer su inclusión en ensayos clínicos que evalúen la eficacia y seguridad
de la hormonoterapia de segunda línea, comparándola con la quimioterapia
que haya demostrado eficacia. |
8.2. Quimioterapia
Preguntas para responder:
-
En el paciente con cáncer de próstata diseminado andrógeno-independiente, ¿qué es más eficaz y seguro para la mejora de la supervivencia global, la respuesta clínica o bioquímica, la supervivencia libre de progresión y la reducción de efectos adversos: estramustina, mitoxantrone, docetaxel, docetaxel-estramustina, vinorelbina o etopósido?
-
En pacientes con cáncer de próstata andrógeno-independiente a los que se les va a dar quimioterapia, ¿es más eficaz y segura iniciarla en el momento de la progresión bioquímica o esperar a la progresión clínica?
-
En el paciente con cáncer de próstata diseminado en progresión tras tratamiento hormonal al que se le va a dar quimioterapia, ¿se modifica la eficacia y la seguridad si se suprimen los agonistas LH-RH?
8.2.1. Elección de la pauta quimioterápica de primera línea
En los hombres con cáncer de próstata hormonorrefractario, se hace necesario evaluar otras alternativas terapéuticas. Una posibilidad es la quimioterapia (QT) citotóxica sistémica, cuyos resultados difieren según los fármacos utilizados. De manera estándar, tanto el docetaxel como el mitoxantrone se administran asociados a corticoides. Se puede emplear prednisona o dexametasona237.
La revisión de Shelley et al.237, analiza el uso de QT en pacientes con cáncer de próstata andrógeno-independiente (CPAI), apenas presenta estudios que comparen entre sí la mayoría de estos fármacos.
Mitoxantrone + corticoide vs. corticoide
El primer quimioterápico que se consideró estándar de tratamiento en pacientes con CPAI fue el mitoxantrone, analizado por varios estudios en los que se comparaba mitoxantrone (dosis 12–14 mg/m2 cada 3 semanas) + corticoide vs. corticoide245-247.
ECA (1+)
El uso de mitoxantrone consiguió una disminución significativa de la intensidad del dolor (descenso de 2 puntos en una escala de 6). En este estudio, el porcentaje de pacientes que consiguieron paliación fue 29% vs. 12% (p = 0,01)247.
ECA (1+)
También se consiguió un aumento de la calidad de vida en los pacientes tratados con mitoxantrone, debido a la mejoría del estado emocional (p = 0,04), la disminución de trastornos familiares (p = 0,02), menor frecuencia de dolor (p = 0,06) o la existencia de dolor menos intenso (p = 0,03), aunque los criterios de dificultad en la función sexual y urológica favorecieron los tratados con hidrocortisona de forma exclusiva245.
ECA (1+)
En otro estudio, las escalas de calidad de vida fueron generalmente mejores en los pacientes que recibieron mitoxantrone y respondieron a la paliación del dolor247.
ECA (1+)
En pacientes asintomáticos, con una mediana de seguimiento de 22 meses, con el uso de mitoxantrone aumentó el número de pacientes que lograron una disminución de más del 50% en los niveles de PSA (p = 0,007)246.
Con la utilización del quimioterápico, se obtuvo un aumento pequeño, pero estadísticamente significativo, en el tiempo hasta progresión de la enfermedad (p=0,02245; p=0,018246).
ECA (1+)
En ninguno de los tres estudios el mitoxantrone consiguió que la supervivencia global aumentara de forma significativa245-247.
ECA (1+)
Las toxicidades principales se asociaron con mitoxantrone e incluyeron neutropenia grado 3–4 (7%), náuseas y vómitos, alopecia (24%) y cardiotoxicidad (66%)247. En otro estudio, la cardiotoxicidad de grado 3–4 apareció en el 5% de los pacientes que recibieron mitoxantrone, y la toxicidad hematológica fue significativamente mayor en los pacientes que recibieron el quimioterápico245.
ECA (1+)
Docetaxel + corticoide vs. mitoxantrone + corticoide
Los resultados de eficacia del docetaxel se compararon con el mitoxantrone (el quimioterápico de referencia en aquel momento) en el estudio de Tannock et al. de 2004244 que incluía 1.006 hombres con CPAI. En este ensayo, hubo dos pautas diferentes de administración del docetaxel: unos pacientes lo recibieron a dosis de 75 mg/m2 cada 3 semanas y otros mediante un régimen semanal (30 mg/m2 semana en un ciclo de 6 semanas). El mitoxantrone se administró a dosis de 12 mg/m2 cada 3 semanas.
Cuando el docetaxel se comparó con el mitoxantrone, los hazard ratio de mortalidad fueron: HR = 0,76; [IC 95%: 0,62–0,94]; (p = 0,009) para el docetaxel cada 3 semanas y HR = 0,91; [IC 95%: 0,75–1,11]; (p = 0,36) para el régimen semanal. Es decir, se apreció una mejoría significativa en la supervivencia global con el régimen de docetaxel cada 3 semanas, comparado con el mitoxantrone (reducción del riesgo de muerte: 24%).
También se observó una reducción significativa del dolor en los pacientes que recibieron el régimen de docetaxel cada 3 semanas, comparado con el mitoxantrone (35% vs. 22%; p = 0,01), pero no con el régimen semanal (31%). La mediana de la duración de la respuesta al dolor (3,5 vs. 5,6 meses) no fue significativamente diferente entre los grupos.
La calidad de vida también mostró una mejoría significativa en los pacientes tratados con el régimen de docetaxel cada 3 semanas, comparado con los tratados con mitoxantrone (22% vs. 13%; p = 0,009).
La neutropenia grados 3 y 4 en los pacientes incluidos en el régimen de cada 3 semanas fue más frecuente, de forma significativa, que en los que recibieron docetaxel semanal o mitoxantrone (32% vs. 2% vs. 22%), aunque la frecuencia de neutropenia febril fue menor de 4% en todos los grupos.
Hubo alta frecuencia de náuseas y vómitos en todas las pautas (38% a 42%). La diarrea fue significativamente más frecuente en los regímenes con docetaxel.
La interrupción del tratamiento con docetaxel se debió a fatiga, eventos musculoesqueléticos, cambios en las uñas, neuropatía sensorial e infección. En el grupo de mitoxantrone la razón principal fue la disfunción cardiaca.
ECA (1++)
Docetaxel + estramustina + corticoide vs. mitoxantrone + corticoide
La combinación de docetaxel y estramustina también ha sido comparada con el mitoxantrone en pacientes con CPAI. El estudio de Petrylak et al.243 administró a un grupo docetaxel (60 mg/m2 el día 2) y estramustina (280 mg/m2 los días 1–5), y al otro grupo mitoxantrone (12 mg/m2 el día 1). En el estudio de Oudard et al.248 hubo 3 ramas de tratamiento: una que recibió docetaxel a dosis de 70 mg/m2 (administrada el día 2 cada 3 semanas) y estramustina (280 mg/m2 administrados en 3 dosis al día en los días 1–5); otra que recibió docetaxel a dosis de 35 mg/m2 (los días 2 y 9, repitiendo esta pauta cada 3 semanas) y estramustina (la misma pauta), y otra que recibió mitoxantrone (12 mg/m2 cada 3 semanas).
ECA (1++)
En el estudio de Petrylak et al. se observó una mejoría significativa en la supervivencia global para los tratados con docetaxel y estramustina (17,5 meses vs. 15,6 meses, p = 0,02)243. Sin embargo, en el estudio de Oudard et al., aunque la mediana de la supervivencia global fue mayor para los tratados con docetaxel (18,6 y 18,4 meses) que para los tratados con mitoxantrone (13,4 meses), no se encontraron diferencias significativas entre los regímenes (p = 0,3)248.
ECA (1++)
En cuanto al tiempo de progresión de la enfermedad, se encontraron mejorías significativas para los que recibieron tratamiento combinado [6,3 meses vs. 3,2 con p <0,001 en un estudio243; p <0,00001 en otro248].
ECA (1++)
El porcentaje de pacientes que lograron una respuesta del PSA (disminución de los niveles en al menos un 50%) fue mejor, de forma significativa, en los pacientes tratados con docetaxel y estramustina [50% vs. 27%, con p <0,001 en un estudio243; p <0,00001 en otro248].
ECA (1++)
Con respecto al alivio del dolor, en el estudio de Petrylak et al. no se encontraron diferencias significativas entre los dos grupos cuando fue evaluado por los pacientes243. Sin embargo, en el estudio de Oudard et al. hubo mejoría significativa en el índice de dolor para cada uno de los dos grupos en los que se incluía docetaxel (70 mg/m2 y 35 mg/m2) cuando se compararon con mitoxantrone (40% y 29% vs. 17%)248.
ECA (1++)
Se observó una mejoría significativa en el estado funcional del ECOG en los pacientes tratados con docetaxel comparado con mitoxantrone (60% y 48% vs. 28%, respectivamente)248.
ECA (1++)
Con la combinación docetaxel-estramustina se encontraron más efectos secundarios digestivos (p = 0,001), náuseas y vómitos (p = 0,001), infección (p = 0,004), toxicidad metabólica (p <0,001) y disfunción neurológica (p = 0,001)243. Además, se observó trombosis provocada por estramustina en el 7% en los pacientes tratados con docetaxel, a pesar de recibir tratamiento anticoagulante248.
ECA (1++)
La granulocitopenia grado 3 y 4 fue la toxicidad más frecuente en los pacientes tratados con docetaxel 70 mg/m2 y con mitoxantrone (37% y 48%, respectivamente), aunque no se observó con la dosis inferior de docetaxel248.
ECA (1++)
Docetaxel + estramustina + corticoide vs. docetaxel + corticoide
La comparación de docetaxel-estramustina vs. docetaxel en pacientes con cáncer de próstata andrógeno-independiente (CPAI) y metastásico ha sido evaluada por el estudio de Eynard et al.249, en el que se aplicaba docetaxel (70 mg/m2 el día 2) y estramustina (280 mg/m2 administrados en 2 dosis al día en los días 1–5) en un grupo de pacientes (n = 47), y docetaxel (75 mg/m2 el día 1) en el otro (n = 44).
La respuesta en el PSA (disminución del nivel de PSA en ≥50% mantenida durante ≥3 semanas) fue: 68% [IC 95%: 55–81] vs. 30% [IC 95%: 16–43], con diferencias estadísticamente significativas. La mediana de la duración de la respuesta en el PSA fue de 6,0 meses en ambos grupos.
La mediana del tiempo hasta progresión fue de 5,7 meses [IC 95%: 4,7–6,8] vs. 2,9 meses [IC 95%: 2,0–6,9], y la mediana del tiempo de supervivencia de 19,3 meses [IC 95%: 14,6–25,9] vs. 17,8 meses [IC 95%: 11,8–20,9], ambas sin diferencias significativas.
La toxicidad hematológica y no hematológica, y la calidad de vida fueron similares en ambos grupos.
El 6% de los pacientes de los tratados de forma combinada tuvieron flebitis, posiblemente debida a estramustina. Hubo 1 paciente en cada grupo que decidió abandonar el estudio debido a toxicidad. Se produjo 1 muerte antes de 30 días relacionada con el tratamiento en el grupo de docetaxel (edema pulmonar)249.
ECA (1++)
Aunque los resultados en eficacia son similares, hay que tener en cuenta que en el estudio de Petrylak et al. apareció un 15% de eventos cardiovasculares en el grupo de docetaxel- estramustina243. Como se trata además de pacientes de edad muy elevada y con comorbilidades asociadas, se hace necesario valorar la necesidad de añadir estramustina al tratamiento con docetaxel, puesto que solamente aporta un aumento en la tasa de respuesta al PSA249 a expensas de un posible incremento en la toxicidad.
8.2.2. Momento de iniciar la quimioterapia
Un aumento de los niveles de PSA es un signo que presume y anticipa la progresión de la enfermedad en el cáncer de próstata, y también sirve para valorar la respuesta al tratamiento instaurado. En pacientes con cáncer de próstata andrógeno-independiente (CPAI) en los que se decide administrar quimioterapia (QT) citotóxica, se puede considerar hacerlo en el momento de la recidiva bioquímica o ante la progresión clínica4,16,17.
No se han localizado estudios que comparen directamente la utilización de QT en estas dos situaciones, puesto que la eficacia de la quimioterapia sólo se ha evaluado en el momento de la progresión clínica237.
En la guía de práctica clínica de la European Association of Urology4 se recomienda instaurar un régimen de quimioterapia en el caso de pacientes con CPAI en los que aparecen dos aumentos consecutivos de PSA sobre los valores de referencia, y un nivel de PSA superior a 5 ng/ml. También se recomienda decidir el momento de iniciar el régimen de quimioterapia de forma individualizada.
Opinión de expertos (4)
8.2.3. Utilización de los agonistas LHRH junto con QT
En los pacientes con CPAI tratados con hormonoterapia de primera línea (supresión androgénica o bloqueo androgénico completo) en los que se decide aplicar QT citotóxica, existe la posibilidad de mantener el tratamiento con agonistas LHRH o retirarlo16.
No se han localizado estudios que comparen directamente estas dos alternativas de tratamiento, ni siquiera en la revisión Cochrane de Shelley et al. del año 2006 que analiza el uso de QT en pacientes con CPAI237.
Dos revisiones no sistemáticas250,251 recientes (2006 y 2007) incluyen un breve comentario sosteniendo que se puede continuar con el tratamiento de castración química, pero no presentan estudios controlados que sustenten esta afirmación.
La estrategia de manejo habitual de estos pacientes consiste en mantener el tratamiento con agonistas LHRH cuando se inicia el tratamiento con QT, lo que habitualmente se justifica por los profesionales sanitarios debido a la intención de que no haya una estimulación sobre las células hormonosensibles que puedan existir en el paciente.
Hay que tener en cuenta también que, cuando un paciente ha recibido tratamiento con agonistas LHRH durante largo tiempo y se retiran, los niveles de testosterona pueden tardar más de un año en recuperar sus valores normales.
Resumen de la evidencia
| 1+ |
El uso de mitoxantrone con corticoide consiguió una disminución significativa de la intensidad del dolor, comparado con corticoide. El porcentaje de pacientes que consiguieron paliación fue 29% vs. 12% (p = 0,01)247. |
| 1+ |
Se consiguió un aumento de la calidad de vida con mitoxantrone + corticoide, debido a la mejoría del estado emocional (p = 0,04), la disminución de trastornos familiares (p = 0,02), la existencia de dolor menos frecuente (p = 0,06) y de dolor menos intenso (p = 0,03). Las dificultades en la función sexual y urológica favorecieron la opción de hidrocortisona sola245. Las escalas de calidad de vida fueron generalmente mejores en los pacientes que recibieron mitoxantrone y respondieron a la paliación del dolor247. |
| 1+ |
En pacientes asintomáticos, con una mediana de seguimiento de 22 meses, con el uso de mitoxantrone y corticoide aumentó el número de pacientes que lograron una disminución de más del 50% en los niveles de PSA (p = 0,007), en comparación con los que recibieron sólo corticoide246. |
| 1+ |
El mitoxantrone con corticoide obtuvo un aumento pequeño, pero estadísticamente significativo, en el tiempo hasta progresión de la enfermedad (p=0,02; p=0,018), en comparación con sólo corticoide245,246. |
| 1+ |
El mitoxantrone con corticoide, comparado con corticoide, no consiguió descender la supervivencia global de forma significativa245-247. |
| 1+ |
Las toxicidades asociadas con mitoxantrone incluyeron las siguientes: neutropenia grado 3–4 (7%), náuseas y vómitos, alopecia (24%) y cardiotoxicidad (66%)247. La cardiotoxicidad de grado 3–4 apareció en el 5% de los pacientes que recibieron mitoxantrone. La toxicidad hematológica fue significativamente mayor para el grupo mitoxantrone245. |
| 1++ |
Cuando el docetaxel se comparó con mitoxantrone, los hazard ratio para la mortalidad fueron HR = 0,76; [IC 95%: 0,62–0,94]; p = 0,009) para docetaxel cada 3 semanas y HR = 0,91; [IC 95%: 0,75–1,11]; p = 0,36) para el régimen semanal. Existe una mejoría significativa en la supervivencia global con el régimen de docetaxel cada 3 semanas, comparado con el mitoxantrone (reducción del riesgo de muerte: 24%)244. |
| 1++ |
Se observó una reducción significativa del dolor en los pacientes que recibieron
el régimen de docetaxel cada 3 semanas comparado con mitoxantrone (35% vs.
22%; p = 0,01), pero no con el régimen semanal (31%). La mediana de la duración
de la respuesta al dolor (3,5 meses vs. 5,6 meses) no fue significativamente diferente
entre los grupos244. |
| 1++ |
La calidad de vida mostró una mejoría significativa en los pacientes tratados con
el régimen de docetaxel cada 3 semanas, comparado con los tratados con mitoxantrone
(22% vs. 13%; p = 0,009)244. |
| 1++ |
La neutropenia grado 3–4 fue más frecuente, de forma significativa, en los pacientes
que recibieron el régimen de cada 3 semanas que en los que recibieron docetaxel
semanal o mitoxantrone (32% vs. 2% vs. 22%), aunque la frecuencia de
neutropenia febril fue inferior al 4% en todos los grupos244. |
| 1++ |
Se registró alta frecuencia de náuseas y vómitos en todas las pautas de tratamiento
con docetaxel o mitoxantrone (38% a 42%). La diarrea fue significativamente
más frecuente en los regímenes con docetaxel244. |
| 1++ |
La interrupción del tratamiento con docetaxel se debió a fatiga, eventos musculoesqueléticos,
cambios en las uñas, neuropatía sensorial e infección. En el grupo
de mitoxantrone, la razón principal fue la disfunción cardíaca244 |
| 1++ |
En un estudio se observó una mejoría significativa en la supervivencia global para
los pacientes tratados con docetaxel-estramustina (17,5 meses vs. 15,6 meses, p =
0,02), al compararlo con mitoxantrone243. Sin embargo, en otro estudio, aunque la
mediana de la supervivencia global fue mayor para los dos grupos de pacientes
tratados con docetaxel (18,6 y 18,4 meses) que para los tratados con mitoxantrone
(13,4 meses), no se encontraron diferencias significativas entre los regímenes (p =
0,3)248. |
| 1++ |
Con respecto al tiempo de progresión de la enfermedad, se encontraron mejorías
significativas para los pacientes que recibieron tratamiento de docetaxel + estramustina,
comparados con los pacientes tratados con mitoxantrone [6,3 meses vs.
3,2; p <0,001 en un estudio243, p <0,00001 en otro248]. |
| 1++ |
El porcentaje de pacientes que lograron una respuesta del PSA (disminución de
los niveles de PSA en ≥50%) fue mejor, de forma significativa, en los pacientes
tratados con docetaxel-estramustina que en los pacientes tratados con mitoxantrone
[50% vs. 27%; p <0,001 en un estudio243, p <0,00001 en otro248]. |
| 1++ |
Con respecto al alivio del dolor, en un estudio no se encontraron diferencias significativas
entre docetaxel + estramustina vs. mitoxantrone cuando fue evaluado
por los pacientes243. Sin embargo, en otro se halló mejoría significativa en el índice
de dolor para cada uno de los dos grupos en los que se incluía docetaxel (70
mg/m2 y 35 mg/m2) cuando se compararon con el grupo de mitoxantrone (40% y
29% vs. 17%)248. |
| 1++ |
Se observó una mejoría significativa en el estado funcional del ECOG en los
pacientes tratados con docetaxel (60% y 48% vs. 28%, respectivamente), comparado
con mitoxantrone248. |
| 1++ |
Docetaxel-estramustina fue significativamente más tóxico (que mitoxantrone) en
cuanto a efectos secundarios digestivos (p = 0,001), náuseas y vómitos (p = 0,001),
infección (p = 0,004), toxicidad metabólica (p <0,001) y disfunción neurológica (p
= 0,001)243. Se observó trombosis provocada por estramustina en el 7% de los
pacientes tratados con docetaxel a pesar de recibir tratamiento anticoagulante248. |
| 1++ |
La granulocitopenia grado 3 y 4 fue la toxicidad más frecuente en los pacientes
tratados con docetaxel 70 mg/m2 y con mitoxantrone (37% y 48%, respectivamente),
aunque no se observó con la dosis menor de docetaxel248. |
| 1++ |
Al comparar docetaxel-estramustina vs. docetaxel, la respuesta en el PSA (disminución
del nivel de PSA en ≥50% mantenida durante ≥3 semanas) fue 68% [IC
95%: 55–81] vs. 30% [IC 95%: 16–43], con diferencias estadísticamente significativas.
La mediana de la duración de la respuesta en el PSA fue de 6,0 meses en
ambos grupos249. |
| 1++ |
Al comparar docetaxel-estramustina vs. docetaxel, la mediana del tiempo hasta
progresión fue de 5,7 meses [IC 95%: 4,7–6,8] vs. 2,9 [IC 95%: 2,0–6,9] meses, y la
mediana del tiempo de supervivencia de 19,3 meses [IC 95%: 14,6–25,9] vs. 17,8
[IC 95%: 11,8–20,9] meses; ambas sin diferencias significativas249. |
| 1++ |
Al comparar docetaxel-estramustina vs. docetaxel, la toxicidad hematológica y no
hematológica, y la calidad de vida fueron similares en ambos grupos249. |
| 1++ |
Al comparar docetaxel-estramustina vs. docetaxel, el 6% de los pacientes de los
tratados de forma combinada tuvieron flebitis, posiblemente debida a estramustina.
Hubo 1 paciente en cada grupo que decidió abandonar el estudio por toxicidad.
Se produjo 1 muerte antes de 30 días relacionada con el tratamiento en el
grupo de docetaxel (edema pulmonar)249. |
| 4 |
La guía de práctica clínica de la European Association of Urology recomienda
instaurar un régimen de quimioterapia en el caso de pacientes con CPAI en los
que aparecen dos aumentos consecutivos de PSA sobre los valores de referencia,
y un nivel de PSA superior a 5 ng/ml. También se recomienda decidir el momento
de iniciar el régimen de quimioterapia de forma individualizada4. |
| 4 |
No se han localizado estudios de calidad suficiente que comparen quimioterapia
(QT) de forma exclusiva vs. QT + agonistas LHRH237. |
| 4 |
Hay autores que opinan que se pueden seguir aplicando agonistas LHRH durante
el tratamiento con quimioterapia250,251. |
Recomendaciones
| B |
En pacientes con cáncer de próstata andrógeno-independiente (CPAI) y metastásico,
cuando se plantea utilizar tratamiento quimioterápico se recomienda utilizar
docetaxel (dosis 75 mg/m2 cada 3 semanas) con corticoide. |
| √ |
En pacientes con CPAI y metastásico, no se recomienda la asociación de docetaxel-
estramustina de forma sistemática. |
| √ |
A los pacientes con recaída bioquímica, andrógeno-independencia, asintomáticos
y sin enfermedad metastásica documentada se les puede ofertar un inicio precoz
de quimioterapia, especialmente en el marco de ensayos clínicos aleatorizados. |
| √ |
RECOMENDACIÓN DE INVESTIGACIÓN:
A los pacientes con recaída bioquímica, andrógeno-independencia, asintomáticos
y sin enfermedad metastásica documentada se les debería ofrecer su inclusión en
ensayos clínicos que comparen el inicio precoz de quimioterapia frente al inicio
diferido. |
| √ |
En los pacientes con andrógeno-independencia en los que se decida utilizar quimioterapia,
los agonistas LHRH pueden seguir aplicándose. |
| √ |
RECOMENDACIÓN DE INVESTIGACIÓN:
A los pacientes con cáncer de próstata diseminado andrógeno-independiente a
quienes se decida tratar con quimioterapia, se les debería ofrecer su inclusión en
ensayos clínicos que comparen la eficacia y seguridad de la quimioterapia de
forma exclusiva comparada con quimioterapia asociada a agonistas de LHRH. |
8.3. Bifosfonatos y radiofármacos
Preguntas para responder:
-
En el paciente con cáncer de próstata diseminado, ¿la intervención con bifosfonatos
(ácido zoledrónico), frente a no hacer nada mejora la supervivencia libre de eventos óseos, el dolor óseo y la calidad de vida, y permite una disminución de las dosis de
analgésicos?
-
En el paciente con cáncer de próstata diseminado, ¿permite la administración de
radiofármacos un mejor control y/o una reducción del dolor óseo metastásico?
8.3.1. Bifosfonatos
En más del 80% de pacientes con cáncer de próstata avanzado aparecen metástasis óseas,
en columna, pelvis, costillas y otras localizaciones. La mediana de supervivencia tras su
aparición es de unos 3 años, y durante este periodo, los pacientes pueden sufrir dolor, hipercalcemia,
fracturas óseas y compresión medular252.
Las metástasis óseas se asocian a la aparición de dolor y eventos esqueléticos253. En el
cáncer de próstata son predominantemente osteoblásticas (formadoras de hueso). Parece
que antes de que exista formación anormal de hueso aparece activación de la resorción
osteoclástica (destructora de hueso), que se asocia con dolor óseo. Los bifosfonatos actúan
inhibiendo la resorción ósea252.
Densidad ósea y eventos esqueléticos
Hay evidencia consistente, procedente de ensayos randomizados, de que
el tratamiento con bifosfonatos aumenta la densidad ósea de la columna
lumbar en hombres que reciben hormonoterapia por cáncer de próstata.
En los pacientes tratados con bifosfonatos se observó un aumento
medio de la densidad ósea del 1–5% en el primer año del tratamiento
hormonal. Sin embargo, en los que recibieron placebo o tratamiento
estándar, se observó un descenso medio significativo de 0,4–4,9%
durante el mismo periodo. La diferencia entre ambos grupos fue de
aproximadamente el 5% a favor de los bifosfonatos254-258.
ECA (1+)
En pacientes con cáncer de próstata andrógeno-independiente
(CPAI), los bifosfonatos lograron una modesta reducción de los eventos
esqueléticos (como la aparición de fracturas patológicas, la compresión
medular o la necesidad de tratamiento quirúrgico o radioterápico de las
metástasis óseas) en comparación con el placebo: 37,8% vs. 43,0%;
reducción absoluta del riesgo del 5,2%252.
ECA (1++)
Saad et al. han estudiado la utilización de ácido zoledrónico en
pacientes con CPAI, con una alta tasa de pérdidas (oscilando entre 62%
y 72% según el grupo de tratamiento). En este estudio, el zoledronato a
dosis de 4 mg produjo un descenso en la proporción de pacientes con
eventos esqueléticos estadísticamente significativo cuando se comparaba
con placebo. Sin embargo, cuando se comparaba ácido zoledrónico a
dosis de 8 mg (posteriormente reducido a 4 mg) vs. placebo la diferencia
no era significativa259. Además, el zoledronato redujo la incidencia de
episodios esqueléticos un 36% (RR = 0,640; p = 0,002)260. Esta reducción
fue máxima en los pacientes sin dolor261. Este bifosfonato retrasaba el
primer episodio esquelético en más de 5 meses (p = 0,009; diferencias
significativas al compararlo con placebo)260. Se obtuvo un RR significativo
para la proporción de pacientes con algún episodio esquelético (RR
= 0,71 [IC 95%: 0,50–0,99]) cuando se comparaba ácido zoledrónico vs.
placebo262.
ECA (1-)
Al comparar ácido zoledrónico vs. placebo o tratamiento estándar
en pacientes con CPAI no aparecieron fracturas sintomáticas en el año
posterior al inicio de hormonoterapia. En cuanto a las fracturas asintomáticas,
no se observaron diferencias en las tasas de ambos grupos258. En
otro estudio con el mismo diseño, el riesgo relativo para la proporción
de pacientes con fracturas patológicas fue significativo: RR = 0,57; [IC
95%: 0,38–0,88]262.
ECA (1+/1-)
En pacientes con CPAI, las tasas de compresión espinal, cirugía
ósea y radioterapia ósea no difirieron de forma significativa al comparar
bifosfonato y placebo252.
ECA (1++)
Alivio del dolor
En varones con CPAI hubo una tendencia no significativa a obtener
mejores resultados con los bifosfonatos que con placebo para el alivio
del dolor por metástasis óseas252.
ECA (1++)
La utilización de ácido zoledrónico en CPAI a dosis de 8 mg produce
una mejoría en la puntuación media de dolor a los 15 meses del
tratamiento cuando se compara con placebo (p = 0,026), pero no existen
diferencias significativas si se compara este bifosfonato a dosis de 4 mg
con placebo (p = 0,134). No hubo diferencias significativas en las escalas
de analgesia al comparar cada una de estas pautas de bifosfonato con
placebo259.
ECA (1-)
En varones con CPAI, el ácido zoledrónico, produjo reducciones
significativas a largo plazo del dolor óseo, cuando se comparaba con
placebo260.
ECA (1-)
La utilización de bifosfonatos en pacientes con cáncer de próstata
andrógeno-independiente produjo un descenso del consumo de analgésicos,
en comparación con placebo252.
ECA (1++)
Supervivencia
En pacientes con CPAI, la mediana de tiempo de supervivencia fue 464
días para los pacientes tratados con placebo, 546 días para los pacientes
que recibieron zoledronato a 4 mg (p = 0,091), y 407 días para los pacientes
que recibieron dosis de 8 mg (p = 0,386)259.
ECA (1-)
Efectos adversos y calidad de vida
En hombres con cáncer de próstata metastásico tratados con deprivación
androgénica, al comparar bifosfonatos vs. placebo, no se encontraron
diferencias significativas en la tasa de aparición de efectos adversos
severos255,257,258.
ECA (1+)
En pacientes con CPAI, el ácido zoledrónico produjo un deterioro
de la función renal: 15,2% de los pacientes tratados a dosis de 4 mg y
20,7% de los que recibieron una dosis de 8 mg; 11,5% de los tratados
con placebo259.
ECA (1-)
En pacientes con CPAI, la calidad de vida no difirió de forma significativa
al comparar bifosfonatos y placebo252.
ECA (1++)
Una revisión sistemática263 de 2007 localizó sólo 26 casos de osteonecrosis
mandibular en pacientes tratados con bifosfonatos que hubieran sido publicados en la literatura. De los 26 casos encontrados, el 87%
de los casos aparecieron en mujeres, el 78% en mayores de 60 años. En
el 80% en la zona de la osteonecrosis existía daño dental o habían recibido
cirugía con anterioridad al tratamiento. No se observó relación
clara entre la duración del tratamiento con bifosfonatos y la aparición
de osteonecrosis mandibular. Hay que tener en cuenta que la frecuencia
de este efecto adverso es muy baja: sólo apareció 1 caso en una serie de
más de 7.000 mujeres tratadas durante 3 años con ácido zoledrónico. Se
calcula una incidencia de 1 caso por cada 10.000–100.000 habitantes/año
en pacientes tratados con bifosfonatos.
RS de series
de casos (3)
A pesar de esta frecuencia tan baja de osteonecrosis mandibular asociada a bifosfonatos,
existe una alerta de la Agencia Española del Medicamento sobre este efecto adverso,
recomendando hacer una revisión dental previa y no someter al paciente a intervenciones
dentales invasivas mientras está siendo tratado con bifosfonatos por vía parenteral264.
8.3.2. Radiofármacos
La mayoría de los pacientes con cáncer de próstata andrógeno-independiente (CPAI) tienen
metástasis óseas dolorosas. El estroncio-89 (Sr-89) y el samario-153 (Sm-153) son radioisótopos
emisores de radiación beta que se administran de forma intravenosa en estos
pacientes4,16,265.
Alivio del dolor
Al comparar la disminución del dolor notificado en pacientes tratados
con Sr-89 vs. placebo, no se encontraron diferencias significativas entre
ambos tratamientos a largo plazo (1–3 años), pero sí se hallaron diferencias
a corto plazo (5 semanas)266, 267. Cuando se comparó Sr-89 vs. radioterapia
externa (RTE) local, en algunos estudios se encontró menor
dolor en el grupo tratado con Sr-89 + radioterapia (RT), aunque en
otros no se encontraron diferencias268,269. Cuando se comparó Sr-89 +
RT local vs. RT local, el dolor notificado fue similar en ambos grupos,
aunque la aparición de nuevas localizaciones con dolor fue significativamente
mayor en el grupo que recibió radioterapia externa270,271.
Parece que el Sr-89 es efectivo para el control del dolor en metástasis óseas en hasta el 70% de los pacientes17.
ECA (1++)
En el estudio de Sartor et al.272 se observa que el uso de Sm-153
tiene efectos positivos en el dolor referido a 1–4 semanas después de
iniciar el tratamiento, en comparación con placebo (coeficiente de
correlación r = 0,78; p <0,0001). Además, disminuye el uso de opioides a
las 3–4 semanas de iniciar el tratamiento (p <0,0284).
El Sm-153 consigue una mayor proporción de pacientes en los que
se consigue disminuir el dolor referido al iniciar el tratamiento (38% vs.18%; p = 0,008), en comparación con placebo. Lo mismo ocurre a las 4
semanas de iniciar el tratamiento (55% vs. 35%)272.
ECA (1++)
Supervivencia
Al comparar Sr-89 vs. RTE local, la supervivencia libre de progresión
bioquímica fue comparable entre ambos grupos y la supervivencia global,
significativamente mayor en el grupo que recibió RTE270. Sin
embargo, en un ensayo diferente que realizaba la misma comparación,
la supervivencia global fue similar en ambos grupos271.
ECA (1++)
Al comparar Sr-89 vs. placebo, en el grupo tratado con Sr-89 se
obtuvo mejor supervivencia global a 2 años267. Cuando se comparó Sr-89
+ RT local vs. RT local no se encontraron diferencias en la supervivencia
global268, pero cuando se comparaban Sr-89 + quimioterapia (QT) vs.
QT se encontraron mejores resultados de supervivencia global para el
grupo Sr-89273.
ECA (1++)
Efectos adversos y calidad de vida
El Sr-89 se asoció con toxicidad hematológica (trombocitopenia, neutropenia)
en aproximadamente 30–50% de los pacientes que lo recibieron
(normalmente moderada, grado ≤2)17.
En los ensayos clínicos aleatorizados que compararon Sr-89 vs.
RTE local, la tasa de efectos adversos (toxicidad hematológica y náuseas
o vómitos) fue similar en ambos grupos270,271.
ECA (1++)
El único efecto adverso asociado de forma estadísticamente significativa
al Sm-153 en un ensayo fue mielosupresión temporal y leve272.
En la guía de práctica clínica de la European Association of Urology se
concluye que el uso precoz de radioisótopos puede hacer más difícil la
administración de quimioterapia, debido a que causan mielosupresión4.
Diversos tipos
de estudios
(1++/4)
Al comparar Sr-89 + RT local vs. RT local no se encontraron diferencias
significativas con respecto a la calidad de vida269.
ECA (1++)
En España, el uso de Sr-89 para el tratamiento de metástasis óseas sólo está autorizado
para el cáncer de próstata. El Sm-153 está autorizado para ésta y otras neoplasias con
afectación ósea, como mama o pulmón. Por este motivo, en nuestro país es frecuente que
los Servicios de Medicina Nuclear tengan más experiencia en el uso del samario que del
estroncio.
Aunque tanto el Sr-89 como el Sm-153 son emisores de radiación beta265, el Sm-153 también
emite radiación gamma, permitiendo comprobar directamente la distribución del radiofármaco
con una prueba de imagen tras el tratamiento, lo que no puede hacerse con el estroncio.
Parece que en pacientes bien seleccionados (cuando otros tratamientos analgésicos
han fallado), el tratamiento con radiofármacos es eficaz para disminuir el dolor, aunque
antes de proponerse su utilización debería haberse planteado el uso de quimioterapia de
primera línea.
Resumen de la evidencia
| 1+ |
En pacientes con cáncer de próstata metastásico tratados con deprivación androgénica
se compararon bifosfonatos vs. placebo o tratamiento estándar. En los
tratados con bifosfonatos se observó un aumento medio de la densidad ósea de
la columna lumbar del 1–5% en el primer año del tratamiento hormonal. En los
que recibieron placebo o tratamiento estándar, hubo un descenso medio significativo
de 0,4–4,9% durante el mismo periodo. La diferencia entre ambos grupos
fue aproximadamente 5% a favor de los bifosfonatos254-258. |
| 1++ |
En pacientes con cáncer de próstata andrógeno-independiente (CPAI), hubo
una modesta reducción de los eventos esqueléticos en los tratados con bifosfonatos
vs. placebo: 37,8% vs. 43,0%; reducción absoluta del riesgo del 5,2%252. |
| 1- |
En pacientes con CPAI, el ácido zoledrónico a dosis de 4 mg produce un descenso
en la proporción de pacientes con eventos esqueléticos estadísticamente
significativa cuando se comparaba con placebo. Sin embargo, cuando se comparaba ácido zoledrónico a 8 mg (posteriormente reducido a 4 mg) vs. placebo
la diferencia no era significativa259. |
| 1- |
En pacientes con CPAI, el ácido zoledrónico redujo la incidencia de episodios
esqueléticos un 36% (RR = 0,640; p = 0,002)260. Esta reducción fue máxima en
los pacientes sin dolor261. Este bifosfonato retrasó el primer episodio esquelético
en más de 5 meses (p = 0,009; diferencias significativas al compararlo con
placebo)260. |
| 1- |
En pacientes con CPAI tratados con zoledronato, el RR para la proporción de
pacientes con algún episodio esquelético fue significativo (en comparación con
placebo): RR = 0,71 [IC 95%: 0,50–0,99]262. |
| 1+/1- |
En un estudio con pacientes con cáncer de próstata metastásico tratados con
deprivación androgénica en los que se comparó ácido zoledrónico vs. placebo
o tratamiento estándar, no aparecieron fracturas sintomáticas en el año posterior
al inicio de la hormonoterapia. No se observaron diferencias en las tasas de
fracturas asintomáticas de ambos grupos258. En otro ensayo con el mismo diseño,
el RR para la proporción de pacientes con fracturas patológicas fue significativo:
RR = 0,57; [IC 95%: 0,38–0,88]262. |
| 1++ |
En pacientes con CPAI, las tasas de compresión espinal, cirugía ósea y radioterapia ósea no difirieron de forma significativa al comparar bifosfonato y placebo252. |
| 1++ |
En pacientes con CPAI, hubo una tendencia a obtener mejores resultados para
el alivio del dolor por metástasis óseas252 con los bifosfonatos que con placebo. |
| 1- |
En pacientes con CPAI, el ácido zoledrónico a dosis de 8 mg produce una mejoría
en la puntuación media de dolor a los 15 meses del tratamiento cuando se
compara con placebo (p = 0,026), pero no existen diferencias significativas si se
compara este bifosfonato a dosis de 4 mg con placebo (p = 0,134). No hubo
diferencias significativas en las escalas de analgesia al comparar cada una de
estas dosis con placebo259 |
| 1- |
En pacientes con CPAI, el ácido zoledrónico produjo reducciones significativas
a largo plazo del dolor óseo, en comparación con placebo260. |
| 1++ |
La utilización de bifosfonatos en pacientes con cáncer de próstata andrógenoindependiente
produjo un descenso del consumo de analgésicos, en comparación
con placebo252 |
| 1- |
En pacientes con CPAI, la mediana de tiempo de supervivencia fue 464 días
para los tratados con placebo, 546 días para el grupo de los que recibieron zoledronato
a 4 mg (p = 0,091) y 407 días para los que recibieron dosis de 8 mg (p
= 0,386)259. |
| 1+ |
En pacientes con cáncer de próstata metastásico tratados con deprivación
androgénica, al comparar bifosfonatos vs. placebo, no se aprecia diferencia
significativa en la tasa de aparición de efectos adversos severos255,257,258. |
| 1- |
En pacientes con CPAI, el ácido zoledrónico produjo un deterioro de la función
renal: 15,2% de los pacientes tratados a dosis de 4 mg y 20,7% de los que
recibieron una dosis de 8 mg; 11,5% de los pacientes tratados con placebo259. |
| 3 |
Una revisión sistemática263 de 2007 localizó sólo 26 casos de osteonecrosis mandibular
en pacientes tratados con bifosfonatos que hayan sido publicados en la
literatura. De los 26 casos encontrados, el 87% aparecieron en mujeres, 78% en
mayores de 60 años y 80% en pacientes que habían sido objeto de cirugía o
daño dental en la zona de la osteonecrosis con anterioridad al tratamiento. No
se observó relación clara entre la duración del tratamiento con bifosfonatos y
la aparición de osteonecrosis mandibular. Hay que tener en cuenta que la frecuencia
de este efecto adverso es muy baja: sólo apareció 1 caso en una serie
de más de 7.000 mujeres tratadas durante 3 años con ácido zoledrónico. Se
calcula que la incidencia es de 1 caso por cada 10.000–100.000 habitantes/año
en pacientes tratados con bifosfonatos. |
| 1++ |
En pacientes con CPAI, la calidad de vida no difirió de forma significativa al
comparar bifosfonato y placebo252. |
| 1++ |
Al comparar la disminución del dolor notificado en pacientes tratados con Sr-
89 vs. placebo, no se encontraron diferencias significativas entre ambos tratamientos
a largo plazo (1–3 años), pero se hallaron diferencias a corto plazo (5
semanas)266,267. Cuando se comparó Sr-89 vs. radioterapia externa (RTE) local,
en algunos estudios se encontró menor dolor en el grupo tratado con Sr-89 +
radioterapia (RT), aunque en otros no se encontraron diferencias268,269. Cuando
se comparó Sr-89 + RT local vs. RT local, el dolor notificado fue similar en
ambos grupos, aunque la aparición de nuevas localizaciones con dolor fue significativamente
mayor en el grupo que recibió radioterapia externa270,271. |
| 4 |
El Sr-89 es efectivo para el control del dolor en metástasis óseas en hasta el
70% de los pacientes17. |
| 1++ |
El uso de Sm-153 tiene efectos positivos en el dolor referido a 1–4 semanas de
iniciar el tratamiento, en comparación con placebo (coeficiente de correlación
r = 0,78; p <0,0001). También disminuye el uso de opioides a las 3–4 semanas de
iniciar el tratamiento, en comparación con placebo (p <0,0284)272. |
| 1++ |
El uso de Sm-153 consigue una mayor proporción de pacientes en los que se
consigue disminuir el dolor referido al iniciar el tratamiento (38% vs. 18%; p =
0,008), en comparación con placebo. Lo mismo ocurre a las 4 semanas de iniciar
el tratamiento (55% vs. 35%)272. |
| 1++ |
Al comparar Sr-89 vs. RTE local, la supervivencia libre de progresión bioquímica
fue comparable entre ambos grupos y la supervivencia global, significativamente
mayor en el grupo que recibió RTE270. Sin embargo, en un ensayo
diferente que realizaba la misma comparación, la supervivencia global fue similar
en ambos grupos271. |
| 1++ |
Al comparar Sr-89 vs. placebo, el grupo tratado con Sr-89 obtuvo mejor supervivencia
global a 2 años267. Cuando se comparó Sr-89+RT local vs. RT local no
hubo diferencias en la supervivencia global268; pero en la comparación Sr-89 +
quimioterapia (QT) vs. QT se encontraron mejores resultados de supervivencia
global para el grupo Sr-89273. |
| 1++ |
El Sr-89 se asoció con toxicidad hematológica (trombocitopenia, neutropenia)
en aproximadamente 30–50% de los pacientes que lo recibieron (normalmente
moderada, grado ≤2)17. |
| 1++ |
En los ensayos clínicos aleatorizados que compararon Sr-89 vs. RTE local, la
tasa de efectos adversos (toxicidad hematológica y náuseas o vómitos) fue similar
en ambos grupos270,271. |
| 1++/4 |
El único efecto adverso asociado de forma estadísticamente significativa al Sm-153 fue mielosupresión temporal y leve272. El uso precoz de radioisótopos puede
dificultar la administración de quimioterapia, debido a la mielosupresión4. |
| 1++ |
Al comparar Sr-89 + RT local vs. RT local no encontraron diferencias significativas
entre ambos grupos al analizar la calidad de vida269. |
Recomendaciones
| B |
No se recomienda el uso sistemático de bifosfonatos (ácido zoledrónico) como
tratamiento preventivo de complicaciones óseas. Puede ofrecerse ácido zoledrónico
(4 mg cada 3 semanas) en pacientes seleccionados, hormono-independientes
y con metástasis demostradas. |
| A |
En hombres con cáncer de próstata andrógeno-independiente (CPAI), puede
proponerse tratamiento con Sr-89 o con Sm-153 cuando exista un dolor óseo que
requiera analgésicos de tercer escalón sin que se consiga un control adecuado del
mismo. Para administrarlos es necesario que exista una fórmula hematológica
correcta (>3.500 leucocitos y >150.000 plaquetas) y una gammagrafía ósea que
demuestre metástasis óseas. |
Notas
q En algunos documentos, el fallo de la hormonoterapia de primera línea se considera “hormonorrefractariedad”,
término que en esta guía indica fallo de todo tipo de hormonoterapia (de primera y segunda línea)4,16,17.
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Última actualización: 27 de noviembre de 2008